Yuleisy Cruz Lezcano (Cuba/Italia, 1973)

 

 

 

 

Yuleisy Cruz Lezcano (Cuba/Italia, 1973)

 

 

 

Sin quejas

 

¿Cómo puedes quejarte de la vejez?

Te ha permitido de nutrir

almeno seis perros,

cuatro gatos

y numerosas plantas.

Te ha permitido de alimentar

una cuna de peces

con fuego solar en las escamas

y te permite de dormir poco

para contemplar los sueños de la luna.

¿Cómo puedes quejarte de la vejez?

Te da el tiempo

para contemplar los retratos de nubes,

mientras esperas sentada

en el umbral del horno

de tostar el mundo,

para acoger con pan caliente

y bizcochos

quien se acuerda todavía que existes.

 

 

 

 

Origen

 

Me dices:

¡Ve! Regresa a la origen

donde te eligieron,

al misterio último de tu alma,

al grito de fuego de las entrañas,

al primer insulto del respiro

en el recíproco perdón

entre tú y la muerte.

¡Ve! Inflama tus pulmones en el viento

y con voz desesperada deja caer

los ojos entre el reflejo de la placenta,

en el reloj de luz que te dió la vida.

Golpea, con golpes duros

la herida que besa

las manos sin ritmo,

cruzadas sobre el pecho

para no detener el alma.

 

 

 

 

La vida queda allá

 

Flota el tiempo

adentro del viejo tren lechero,

raíles viejos cincuenta años,

el viaje parece un caso único

y desesperado.

Lento paisaje, lenta ventanilla,

va más veloz una lombriz

adentro de las patas de un pájaro.

Pero la vida queda allá,

en la estación de llegada,

tierra después de un naufragio,

cruces que cortan ciudades

tocadas del sol.

La vida queda allá

en el amor lejano,

en el viaje que hago con los ojos,

perdida en la mirada

de los árboles que sueñan

la distancia lenta

de mis ojos inmensos perdidos

en el respiro lento del paisaje.

 

 

 

 

***

 

La sangre no es

solamente sangre.

Es nutrimiento, oxígeno,

néctar carnal

a imagen de respiro.

 

 

 

 

Siglema

 

En boca el orden

Cuento la locura

Resulta corola de látigo

Retumba ambigua. Se propaga

En la flor de viento

Trae descontento

Hojas muertas.

Se queda la tierra del parque

Llena de tumbas.

 

 

 

 

 

 

 

Senza lamenti

 

Come puoi lamentarti della vecchiaia?

Ti ha permesso di nutrire

almeno sei cani,

quattro gatti

e numerose piante.

Ti ha permesso di alimentare

una culla di pesci

con fuoco solare nelle squame

e ti permette di dormire poco

per contemplare i sogni della luna.

Come puoi lamentarti della vecchiaia?

Ti dà il tempo

per contemplare i ritratti di nuvole,

mentre attendi seduta

sul davanzale del forno

di tostare il mondo,

per ospitare con pane caldo

e biscotti

chi si ricorda ancora che esisti.

 

 

 

 

Origene

 

Mi dici:

Vai! Ritorna all'origine

dove ti hanno scelta,

al mistero ultimo della tua anima,

all'urlo di fuoco delle viscere,

al primo insulto del respiro

nel reciproco perdono

fra te e la morte.

Vai! Infiamma i tuoi polmoni nel vento

e con voce disperata lascia cadere

gli occhi fra il riflesso della placenta,

nell'orologio di luce che ti donò la vita.

Colpisce, con colpi duri

la ferita che bacia

le mani senza ritmo,

incrociate sul petto

per non trattenere l'anima.

 

 

 

 

La vida resta là

 

Galleggia il tempo

dentro il vecchio treno del latte,

binari vecchi cinquanta anni,

il viaggio sembra un caso unico

e disperato.

Lento paesaggio, lento finestrino,

va più veloce un verme

dentro le zampe di un passero.

Però la vita rimane là,

nella stazione di arrivo,

terra dopo di un naufragio,

crocevie che tagliano le città

toccate dal sole.

La vita resta là

nell'amore lontano,

nel viaggio che faccio con gli occhi,

persa nello sguardo

degli alberi che sognano

la distanza lenta

dei miei occhi immensi persi

nel respiro lento del paesaggio.

 

 

 

 

***

 

Il sangue non è

solamente sangue.

È nutrimento, ossigeno

nettare carnale

a immagine di respiro.

 

 

 

 

Siglema

 

A bocca d'ordine

Conto la follia

Risulta corolla di frusta

Risuona vaga. Si propaga

Nel fiore di vento

Porta malcontento

Foglie morte.

Rimane la terra del parco

piena di tombe.

 

 

 

 

Yuleisy Cruz Lezcano. Nació en la isla Cuba el 13 marzo del 1973, vive en Marzabotto (Bolonia, Italia). La poeta llegó en Italia a la edad de 18 años, estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el título en “Ciencias enfermeristicas y obstetricia” consiguió, además, un segundo título en “Ciencias biológicas”. Trabaja en la salud pública.

En su tiempo libre ama dedicarse a la escritura de poemas, poesías, relatos, a la pintura y a la escultura.
Numerosos son los premios literarios donde ha obtenido reconocimientos importantes y las antologías sea nacionales que internacionales en las que son presentes sus poesías. Ha representado su país natal Cuba por dos años consecutivos al Festival Internacional de la Poesía de Tozeur en Tunisia.

Ha publicado 16 libros de poesías en Italia, dos de los cuales en los dos idiomas Español/ italiano, y un libro de narrativa.

De su obra se destacan los libros:

 

“Demamah: il signore del deserto – Demamah: el señor del desierto”, 2019

“Inventario delle cose perdute”, 2018

“Tristano e Isotta. La storia si ripete”, 2018

Pàgina web

http://www.yuleisycruz.com/chi-sono/

 

 

 

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