Un poema de Friedrich Nietzsche (Alemania). ¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!.Traducción de Luciano Pérez García

 

 

Este poema aparece publicado en Alforja. Revista de Poesía, , número XV, invierno 2000-2001, pp. 95-97.

 

 

 

Friedrich Nietzsche (Alemania, 1844-1900)

Traducción de Luciano Pérez García

 

 

¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!

 

 

Cuando la luz ya se apaga,

cuando el consuelo del rocío queda bajo tierra

sin ser visto, sin ser oído

—porque el rocío usa zapatos delicados,

como los usan todos  los suaves  consuelos—,

ahí tú recuerdas, tú, ardiente corazón,

cuánta sed tuviste;

porque sobre la amarilla hierba están

las malas miradas crepusculares del Sol,

que a través de los árboles negros hacia ti ven,

las deslumbrantes, sin sombra y malignas miradas del Sol.

 

“¿Tú, el que libera a la verdad?”, así se burlaban.

¡No! ¡Sólo un poeta!

Un animal que es audaz, ladrón.

que debe mentir consciente y a voluntad,

una larva multicolor,

por sí mismo larva y presa,

¿ése es el que libera a la verdad?

¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!

Sólo un multicolor hablar de larvas locas,

que trepan sobre mentirosos puentes de palabras,

sobre arcoíris de mentiras,

entre cielos falsos que se desligan,

divagando…

¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!

 

¿Ése es, el que libera a la verdad?

Nunca quieto, ni rígido, ni liso, ni frío;

ni hecho estatua ni columna de Dios,

ni afuera de los templos como una torre vigía de Dios.

¡No! Enemigo de tales imágenes virtuosas,

entre lo salvaje estás más en casa que en los templos,

lleno tú de la voluntad del gato

que salta por las ventanas;

y en todo momento andas entre la selva virgen,

pues tú entre selvas vírgenes,

entre fieras ladronas de pelaje colorido,

corrías pecador, sano y hermoso

con tu boca lasciva,

feliz en el escarnio,

feliz en el infierno,

feliz y sanguinario,

ladrón, furtivo y mentiroso corrías.

 

O como el águila,

que fija su larga mirada en los abismos,

en sus abismos…

hacia abajo, hacia adentro,

más a fondo,

siempre a más profundas profundidades.

Entonces, de repente,

se lanza directa, precipitada,

sobre los corderos,

voraz, ávida de ellos,

furiosa contra todo lo que sea virtuoso,

borreguil, de lana rizada, tonto,

hinchado de leche de cordero.

 

También como de águila, como de leopardo,

son las nostalgias del poeta:

son tus nostalgias bajo mil larvas,

¡tú, loco! ¡tú, poeta!

Que tú al hombre consideras

tanto un dios como una oveja,

y a Dios desenmascaras en el hombre

y a la oveja en el hombre,

y al desenmascarar ríes:

¡ésa, ésa es tu felicidad!

felicidad de pantera y de águila,

felicidad de poeta y de loco.

 

Cuando el aire se apaga

cuando ya la Luna entre verde y púrpura

se desliza con envidia como enemiga de día,

a cada paso sigilosa,

y corta las rosas enguirnaldadas,

hasta que éstas se hunden pálidas en la noche,

así yo mismo caí una vez

de mi locura-verdad,

de mis nostalgias diurnas,

del cansancio del día,

enfermo de luz;

me hundí abajo,

hacia le crepúsculo,

hacia la sombra,

ardiendo y con sed de una verdad.

 

¿Recuerdas todavía, tú, ardiente corazón,

cuánta sed tenías?

¡Pues sea yo expulsado de la verdad!

¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!

 

 

Nur Narr! Nur Dichter!

 

 

Bei abgehellter Luft,

wenn schon des Taus Tröstung

zur Erde niederquillt,

unsichtbar, auch ungehört

—denn zartes Schuwerk trägt

der Tröster Tau gleich allen Trostmilden—

gedenkst du da, gedenkst du, heisses Herz,

wie einst du durstetest,

nach himmlischen Tränen und Taugeträufel

versengt und müde durstetest,

dieweil auf gelben Graspfaden

boshaft abendliche Sonnenblicke

durch schwarze Bäume um dich liefen,

blendende Sonnen-Glutblicke, schadenfrohe.

 

“Der Wahrheit Freier —du?” so höhnten sie—

“Nein! Nur ein Dichter!

ein Tier, ein listiges, raubendes, schleichendes,

das lügen muss,

das wissentlich, willentlich lügen muss,

nach Beute lüstern,

bunt verlavt,

sich selbst zur Larve,

sich selbst zur Beute,

das —der Wahrheit Freier?...

Nur Narr! Nur Dichter!

Nur buntes redend,

aus Narrenlarven bunt herausredend,

herumsteigend auf lügnerischen Wortbrücken,

auf Lügen-Regenbogen

zwischen falschen Himmeln

herumschweifend, herumschleichend—

Nur Narr! Nur Dichter!

 

Das —der Wahrheit Freier?...

Nicht still, starr, glatt, kalt,

zum Bilde worden,

zur Gottes-Säule,

nicht aufgestellt vor Tempeln,

eines Gottes Türwart:

nein! feindselig solchen Tugend-Standbildern,

in jeder Wildnis heimischer als in Tempeln,

voll Katzen-Mutwillens

durch jedes Fenster springend

husch! in jeden Zufall,

jedem Urwalde  zuschnüffelnd,

dass du in Urwäldern

unter buntzottigen Raubtieren

sündlich gesund und schön und bunt liefest,

mit lüsternen Lefzen,

selig-höhnisch, selig-höllisch, selig-blutgierig,

raubend, schleichend, lügend liefest…

Oder den Adler gleich, der lange,

lange starr in Abgründe blickt,

in seine Abgründe…

—o wie sie sich hier hinab,

hinunter, hinein,

in immer tiefere Tiefen ringeln!—

 

Dann,

plötzlich,

geraden Flugs,

gezückten Zugs, suf Lämmer stossen,

jach hinab, heisshungrig,

nach Lämmern lüstern,

gram allen Lamms-Seelen,

grimig gram allem, was blickt

tugenhaft, schafmässig, krauswollig,

dumm, mit Lammsmilch-Wohlwollen…

 

Also

adlerhaft, pantherhaft

sind der Dichters Sehnsüchte,

sind deine Sehnsüchte unter tausend Larven,

du Narr! Du Dichter!...

 

Der du der Menschen schautest

so Gott als Schaf —,

den Gott zerreisen im Menschen

wie das Schaf im Menschen

und zerreisend lachen

das, das ist deine Seligkeit,

eines Panthers und Adlers Seligkeit,

eines Dichter und Narren Seligkeit”…

 

Bei abgehellter Luft,

wenn schon des Monds Siche!

grün zwischen Pupurröten

und neidisch hinschleicht,

—dem Tage feind,

mit jedem Schritte Heimlich

an Rosen-Hängematten

hinsichelnd, bis sie sinken,

nachtabwärts blass hinabsinken:

 

so sank ich selber einstmals

aus meinem Wahrheit-Wahnsinne,

aus meinem Tages-Sehnsüchten,

des Tages müde, krank vom Lichte,

—sank abwärts, abendwärts, schattenwärts,

von einer Wahrheit

verbrannt und dürstig

 

—gedenkst du noch, gedenkst du, heisses Herz,

wie da du durstetest?—

dass ich verbannt sei

von aller Wahrheit!

Nur Narr! Nur Dichter!...

              

Luciano Pérez. Es originario de la Ciudad de México, nacido en 1956. Egresó de los talleres literarios del INBA, donde fue discípulo de los escritores Agustín Monsreal y Sergio Mondragón. De 1986 a 2006 laboró en la Subdirección de Acción Cultural del ISSSTE, primero como promotor de talleres literarios, y de 1989 a 1998 en la revista cultural del instituto, memoranda, donde fue secretario y luego jefe de redacción.  De 2007 a 2012  estuvo en Ediciones Eón, como redactor y corrector, y después como editor en jefe. Desde 2013 se ha dedicado a traducir del alemán al español, tanto para la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, como para  Editorial San Pablo. Narrador, ensayista y poeta, ha publicado los siguientes libros: Cacería de hadas (1990), Cuentos fantásticos de la Ciudad de México (2002), y Antología de poetas de lengua alemana (2006).  Actualmente es editor de la revista cultural en línea Ave Lamia, y aquí publica sus ensayos literarios, históricos y de cultura popular, además de cuentos de corte fantástico, así como también traducciones de autores alemanes.

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