Sonetos del Conde de Villamediana (Lisboa, 1582-Madrid, 1622). Selección Fernando Salazar Torres

 

 

 

 

 

 

Conde de Villamediana (Lisboa, 1582-Madrid, 1622) 

Juan de Tassis Peralta

 

 

 

Selección Fernando Salazar Torres

 

 

 

XXVI

 

Vuelvo, y no como esclavo fugitivo

que teme de su dueño el rostro airado,

mas como buen vasallo despechado

que tiene fe segura en pecho altivo.

 

Y aunque descubro el sentimiento, vivo

de un dolor no creído o no aliviado;

confieso que a mis daños obligado,

su sujeción gloriosa estoy cautivo.

 

Mas no consiente Amor que mi tormento

tenga fin, ni principio, ni esperanza,

que aún del mal que padezco está envidioso.

 

Tal es la causa y tal el pensamiento,

que puestos gloria y pena en su balanza

está el peso del bien y el mal dudoso.

 

 

 

 

XXIX

 

¡Oh cuánto dice en su favor quien calla,

porque de amar sufrir es cierto indicio,

y el silencio el más puro sacrificio

y adonde siempre amor mérito halla!

 

Morir en su pasión sin declaralla

es de quien ama el verdadero oficio,

que un callado llorar por ejercicio

da más razón por sí, no osando dalla.

 

Quien calla amando, sólo amando muere,

que el que acierta a decirse no es cuidado;

menos dice y más ama quien más quiere.

 

Porque si mi silencio no ha hablado,

no sé deciros más que, si muriese,

otro os ha dicho lo que yo he callado.

 

 

 

 

CXIX

 

Estas de amor, si negras, siempre claras,

con alma estrellas, luces siempre ardientes

son para vida y muerte de las gentes,

de su mayor riqueza más avaras.

 

Tú, de afectos gran dios, si ahora amparas

suspiros justos, ansias mil dolientes,

pródigas, oficiosas, reverentes,

en sangre y flores correrán tus aras.

 

Arda en las flores, arda alimentado

Amor de amor, y el admitido ruego

sacrificio se logre ya aceptado.

 

Gloria la pena y apacible el fuego

su llama aliente el ventilar alado

del gigante dios niño y lince ciego.

 

 

 

 

CLXVII

 

Debe tan poco al tiempo el que ha nacido

en la estéril región de nuestros años,

que premiada la culpa y los engaños,

el mérito se encoge escarnecido.

 

Ser un inútil anhelar perdido,

y natural remedio a los extraños;

avisar las ofensas con los daños,

y haber de agradecer el ofendido.

 

Máquina de ambición, aplausos de ira,

donde sólo es verdad el justo miedo

del que recibe el daño y se retira.

 

Violenta adulación, mañoso enredo,

en fe violada han puesto a la mentira

fuerza de ley y sombra de denuedo.

 

 

 

 

CLXXVI

 

A un sueño

 

¡Aguarda, sombra inquietadora, espera!

Si de causa cruel naces cobarde,

cuando mi queja tu rigor aguarde

será tu asombro la merced postrera.

 

Apareces piadosa y huyes fiera,

de tus efectos conocido alarde,

que aún sombra falta que del mal me aguarde,

o bien fingido, porque amando muera.

 

Lisonjero traidor, tirano dueño,

su gusto obliga, su inclemencia asombra,

a leve prueba, cauteloso engaña.

 

¡Sueña enemigo, si mis glorias sueño,

con la luz que me animas me acompaña,

que en mis tormentos el alivio es sombra!

 

 

 

 

CCIII

 

El que fuere dichoso será amado,

y yo en amar no quiero ser dichoso,

teniendo mi desvelo generoso

a dicha ser por voz tan desdichado.

 

Sólo es servir, servir sin ser premiado;

cerca está de grosero el venturoso;

seguir el bien a todos es forzoso,

yo sólo sigo el bien sin ser forzado.

 

No he menester ventura por amaros;

amo de vos lo que de vos entiendo,

no lo que espero, porque nada espero.

 

Llévame el conoceros a adoraros;

servir más por servir sólo pretendo,

de vos no quiero más que lo que os quiero.

 

 

 

Conde de Villamediana (Juan de Tassis Peralta, Conde de Villamediana; Lisboa, 1582-Madrid, 1622). Escritor español. Su obra lírica ofrece una equilibrada síntesis entre los dos estilos dominantes de su época: el de Góngora y el de Quevedo. De su padre heredó el cargo de correo mayor. Casó con Ana de Mendoza (1601) y llevó una vida galante y llena de aventuras. Fue desterrado de Madrid en dos ocasiones. Se le han supuesto amores con doña Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV. Su misteriosa muerte, asesinado por un desconocido, ha hecho suponer que se trataba de una venganza de celos, quizá del propio rey. Frecuentó las tertulias literarias madrileñas y conoció y trató a Lope, los Argensola, Mira de Amescua y Góngora, que prologó su Niquea, y que influyó en sus poemas largos: Fábula de FaetónFábula de Apolo y Dafne y Fábula de Venus y Adonis. De su obra, recogida póstumamente en una edición realizada en Zaragoza en 1629, son particularmente notables sus más de doscientos sonetos.

 

 

 

 

Fernando Salazar Torres: (ciudad de México). Poeta, crítico literario, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I). Maestría en Teoría Literaria (UAM-I). Estudia el Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) con estancia de investigación en la Universidad de Salamanca (Usal). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver y Visiones de otro reino. Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano, catalán, bengalí y ruso. Director de la revista literaria Taller Ígitur Coordina las mesas “Crítica y Pensamiento en México” y “Diótima: Encuentro Nacional de Poesía”. Dirige el Taller Literario “ígitur”. Colabora en la revista literaria “Letralia. Tierra de Letras” con la serie de poesía mexicana “Voces actuales de México” y “Poesía española contemporánea”. Es miembro del PEN Club de México.

 

 

 

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