Simone Consorti (Roma. Italia, 1973). Selección y traducción de Marisa Martínez Pérsico

 

 

 

 

Simone Consorti (Roma. Italia, 1973)

 

Selección y traducción al español de Marisa Martínez Pérsico

 

 

 

 

Los ciegos conocen los cielos

 

Los ciegos conocen los cielos

y a menudo tienen su propio concepto

de los arcoíris

sobre todo son expertos en espacios inmensos

y de día van de noche por desiertos

 

Se necesita imaginación

para creer en las rosas

se necesita experiencia

para cribar la realidad de la apariencia

 

A veces un ciego joven

se vuelve un ciego viejo

pero he visto ciegos que han visto ciegos

que han visto ciegos

que se han visto a sí mismos al espejo

 

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Cómo se escribe “Auschwitz”

 

Después de la película sobre Anna Frank los chicos

me preguntan cómo se escribe “Auschwitz”

una única pregunta

aséptica y ortográfica

que no me causa incomodidad

No me preguntan

cuánta gente

hacinaban en cada vagón

si el odio nace en el corazón o en la cabeza

o por qué te cambiaban el nombre

por un número de placa

como si fueras una camioneta

 

En todo caso yo también estuve en Auschwitz

en la entrada había un quiosco

donde vendían salchichas

y la pregunta

que me brotaba espontánea

era cómo se puede

morder carne

en un lugar así

Mientras tanto, dentro,

la gente tomaba fotos a raudales

algunos posaban

y uno incluso esbozaba una sonrisa.

 

Miro a los chicos

que vieron la película

y que a pesar de las imágenes

de ceniza y de sangre

no tienen más preguntas

A de Ancona, les digo

U de Udine

S de Savona

C de Como

H de Hotel

W de Washington

I de Imola

T de Turín

Z de Zorro

 

 

 

Un nuevo naufragio

 

Esta muy lejos la otra costa

cuando la salvación

está en la dirección opuesta

 

No conoceremos su cara

Ni nuestros brazos

lograran estrecharlo

nosotros que lo esperábamos

para rechazarlo

 

 

 

Esta mañana he seguido a una hormiga

 

Esta mañana he ido detrás de una hormiga

Primero daba vueltas sin meta

luego se encontró con una amiga

Sussuraban tan bajito

que me acerqué uno pasos

para escucharlas

y aun así no entendí si hablaban de yoga

o de revoluciones

De hecho llegó un momento

en que eran cien

Parloteaban de desarrollar alas

y transformarse en humanos

Una sostenía que quería

crear un Dios

negro y pequeñito

capaz de hacer que la cosas funcionaran

aun fuera de el Paraíso

Cuando se separaron

Recomencé a seguir a mi hormiga

Bueno, quizás seguí a su amiga

 

 

 

 

 

Otro amanecer

 

Allí, cerca de Dios

y junto al cenicero

te he dejado algo para leer

Lo escribí en un idioma

que no conozco

bajo el dictado de una voz

que mastiqué a duras penas

infiel como un espejo

Léelo a tu manera

olfateando las palabras

balbuceando en voz alta

o mudo de asombro

esperando otro amanecer

sin censura

sin más muerte o esperanza

Medita y olvida

cuando lo hayas terminado

antes de lamentarlo

colócalo de nuevo junto a Dios

pero un poco más cerca

 

 

 

 

 

 

I ciechi conoscono i cieli

 

I ciechi conoscono i cieli

e spesso hanno un loro concetto

degli arcobaleni

Più di tutto sono esperti di spazi immensi

e di giorno vanno di notte nei deserti

 

Ci vuole immaginazione

per credere nelle rose

ci vuole un bel po’ d’esperienza

per setacciare la realtà dall’apparenza

 

A volte un cieco giovane

si scopre un cieco vecchio

ma ho visto ciechi che hanno visto ciechi

che hanno visto ciechi

che hanno visto se stessi allo specchio

 

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Come si scrive “Auschwitz”

 

Dopo il film su Anna Frank i ragazzi

mi chiedono come si scrive “Auschwitz”

un’unica domanda

asettica e ortografica

che non mi crea imbarazzi

Non mi domandano quante persone

stipavano in ogni vagone

se l’odio nasce dalla testa o dal cuore

o perché ti scambiavano il nome

con un numero di targa

come se fossi un fuoristrada

 

In ogni caso ad Auschwitz ci sono stato

All’entrata c’era un chiosco

dove vendevano wurstel

e la mia domanda

quella che a me sorgeva spontanea

era come si fa

ad addentare carne

in un posto così

Intanto dentro

la gente scattava foto a mitraglia

alcuni addirittura in posa

e uno perfino abbozzando un sorriso

 

Guardo i ragazzi

che hanno visto il film

e che nonostante le immagini

di cenere e sangue

non hanno proprio altre domande

A come Ancona gli dico

U come Udine

S come Savona

C come Como

H come hotel

W come Washington

I come Imola

T come Torino

Z come Zorro

 

 

 

 

Un altro naufragio

 

È’ così lontana l’altra costa

quando la salvezza

è in direzione opposta

 

Non conosceremo la sua faccia

né le nostre braccia

riusciranno ad abbracciarlo

noi che lo aspettavamo

per rifiutarlo

 

 

 

Stamattina ho pedinato una formica

 

Stamattina ho pedinato una formica

Prima girava senza meta

poi si è vista con un’amica

Bisbigliavano talmente basso

che ho dovuto avvicinarmi

di qualche passo

e pure in quelle condizioni

non ho capito se parlassero

di yoga o di rivoluzioni

Sta di fatto che a un certo punto

erano cento

Blateravano di sviluppare ali

e diventare api

E poi ordigni atomici

e trasformarsi in uomini

Una sosteneva che voleva creare

un Dio nero e piccolissimo

capace di far funzionare le cose

anche fuori dal Paradiso

Quando si sono separate

ho ripreso a seguire la mia formica

Ma forse era l’amica

 

 

 

Un’altra alba

 

Lì vicino a Dio

e accanto al posacenere

ti ho lasciato una cosa da leggere

L’ho scritta in una lingua che non conosco

sotto dettatura di una voce

che masticavo a stento

infedele come uno specchio

Leggila a tuo modo

annusando le parole

balbettando ad alta voce

o reso muto dallo stupore

aspettando un’altra alba incensurata

senza più morte né speranza

Medita e dimentica

Quando poi l’avrai terminata

prima di rimpiangerla

poggiala di nuovo accanto a Dio

ma un poco più vicino

 

 

 

 

Simone Consorti nació en 1973 en Roma, donde es profesor en una escuela secundaria. Su primer libro es  L’uomo che scrive sull’acqua ‘aiuto’ (Baldini y Castoldi 1999, Euroclub 2000, Premio Linus). Publicó las novelas Sterile come il tuo amore (Besa, 2008), In fuga dalla scuola e verso il mondo (Hacca, 2009), A tempo di sesso (Besa,  2012), Da questa parte della morte (Besa, 2015), Otello ti presento Ofelia (L’erudita, 2018) y La pioggia a Cracovia (Ensemble, 2019), así como varias colecciones de poesía, incluyendo Nell’antro del misantropo (L’arcolaio, 2014) y Le ore del terrore (L’arcolaio, 2018). Su pieza Berlino kaputt mundi fue estrenada en el Teatro Agorà de Roma en marzo de 2018. Se dedica también a la fotografía urbana; ha realizado exposiciones individuales en Italia y participado en muestras colectivas en Rusia.

 

 

 

Marisa Martínez Pérsico (Lomas de Zamora, Argentina). Poeta, investigadora, traductora (del idioma italiano) y profesora universitaria radicada en Italia en 2010. Sus poemarios: Las voces de las hojas (1998, Ediciones Baobab, Buenos Aires, primer premio en el Certamen Río de la Plata II con el auspicio de la secretaría de cultura de la Nación Argentina), Poética ambulante (2003, Edición antológica del Instituto Cultural del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, seleccionada en el certamen Arte Joven de la Provincia), Los pliegos obtusos (2004, Edición antológica del Instituto Cultural del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, La Plata), La única puerta era la tuya (2015, Verbum, Madrid, finalista premio Pilar Fernández Labrador en Salamanca) y El cielo entre paréntesis (2017, Valparaíso España, Granada). Se encuentra en prensa su poemario Principios y continuaciones (Pre-Textos). En 2018 se pubicó su primera novela, Las manos en la madre, por RIL Ediciones (España/Chile/Colombia).

 

 

 

 

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