Poesía joven en español: Víctor Hugo Hidalgo Ruiz (México). Selección Maximiliano Cid del Prado

 

 

 

Víctor Hugo Hidalgo Ruiz (México)

 

 

 

INÚTIL RECETA PARA LA VIDA

 

La nostalgia es detenerse, un barco arraigado a su niñez de puerto. Me siento en el sillón pero algo mío se está yendo. Escapó el aire que besó la buganvilia: la soledad es apenas respirable. Podemos olvidar casi todo: itinerarios, alguna sílaba del nombre, pero la respiración… no podría quedar en el paréntesis de los pulmones, indecisa de ser o no. La filosofía de la ventilación nos asfixiaría inmediatamente. La vida es vacilación, estar y no; sin medicinas que anulen las crisis, ni recetas como mapas para hallar el equilibrio. Por eso es risible cuando nos pintan la felicidad con un solo pincel, diciéndonos: el cielo es azul, sólo azul. ¿Y no es a veces rojo, gris, incluso negro?

Uno termina hallándose en el café de la mañana pese a la pérdida de la cabeza por la noche; el hachazo del reloj no decapita el sueño: algo de la vida resiste la tiranía del verdugo. Si al despertar, miramos el espejo y sorprendemos camisa y corbata pero nos falta un rostro, tenemos que buscarnos urgentemente. Algo hallaremos, porque los barcos, aun cuando atraquen en la ventana, pueden virar y comenzar de nuevo el viaje.

 

 

 

CLAROSCURO

 

Hay una boca para los días

su lengua está dispuesta a las vocales

y se estira como una sábana de alas;

bostezo de mariposa

dice secretas intenciones al oído,

tiene comisuras de seda,

sonrisa al vuelo.

Otra boca nos da el deseo:

caricia de murciélago en los labios

que muerde los sótanos sanguíneos.

No tiene saciedad vocal ni consonante,

es sorda a los abecedarios.

Ella sólo sabe lamer, morder, arder:

está henchida de amor.

 

La boca nocturna corre a su cueva

cuando arriba el día.

De su visita, sólo una mueca inusual,

desconcertada.

 

 

 

A QUIEN CO-RESPONDA

 

Las palabras trabajan

su taller de silencio es instantáneo

como el grano de sueño de una hormiga.

Pienso poco:

los dedos bailan en el trapecio del teclado

uñas, yemas, abecé,

sigo mi cabeza cuando escribo:

el tiempo me ha decapitado.

Escribir ya es poco,

cualquiera deja abierta la llave de la tinta.

La cordura se pide a domicilio

pequeñas dosis en la bandeja del correo.

El lenguaje cede a la devastación

a la tala inmoderada del espíritu.

Me tropiezo en el teclado con la z y con la x

xxxxxxxxxxxxxxx

Si pierden su constitución humana

los vocablos se vuelven fósiles.

La poesía es arqueológica:

desentierra lo atávico que hay en nosotros.

Quien diga que la literatura es cosa vana,

abra un libro y observe sus arterias.

Mis palabras trabajan mientras bebo café

y estiro las pestañas en un sueño.

Si alguien las escucha,

déjelas hacer.

Están convencidas:

son necesarias para que haya un paraíso.

 

A dios se le olvidó su abecedario.

Entiéndanlo, poetas:

les corresponde recordarlo.

 

 

 

TRATADO AMOROSO

 

Sin arietes ni caballos me arriesgué a tocar tu puerta, y no hubo heroísmo, más allá del sol que me dejaste en los costados. ¿Cómo morir de sed frente a los vasos de la carne?

Necesito enguantarme mariposas, calzarme arpegios, nervios fósforos y músculos solares. Tropiezo con sílabas cuando quiero encontrar el crepúsculo que nubla tu mejilla, las algas que bracean en tu lengua, tus urgentes arrecifes.

Eres otra cuando te amo, pongo los dedos en tu cuello de aurora y miro la catarata prenatal que hay en tu ombligo.

Tras la porosa celosía, donde la sangre guarda su cofre de músculos y huesos, ahí están los verdaderos nombres. El corazón se empeña en su monosílabo sabiendo que el idioma está destinado al fracaso; amar es una tautología.

Necesito despojarme del cuerpo para que el amor de lo que vive te dé alcance.

 

 

 

Victor Hugo Hidalgo Ruiz. Estudió Lengua y literatura hispánicas en la UNAM. Es poeta y narrador. Ha colaborado en revistas y medios electrónicos como De-lirio, Campos de plumas,  y Letra franca. Ha formado parte de diversos talleres; entre ellos, el de María Ángeles Juárez, el de Roberto Acuña en la FES-UNAM Acatlán y el taller De-lirio, del cual fue cofundador. Participó en la colección Trece poetas contemporáneos más allá de la cuarentena, que organizó la editorial Letra franca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maximiliano Cid del Prado (Ciudad de México, 1994) Lic. en Lengua y Literaturas Hispánicas (UNAM). En 2016 fue becario del Festival Cultural Interfaz Issste-Cultura. En el 2016 y 2017 coordinó el Seminario de Creación Literaria “Roque Dalton” en la Facultad de Filosofía y Letras. Sus poemas y ensayos han sido publicados en revistas electrónicas e impresas como Opción; Letralia; Blanco Móvil; Punto en Línea; Buenos Aires Poetry, en periódicos como La Crónica, en antologías nacionales y extranjeras como la realizada por el concurso “Castello Di Duino” en Italia. En junio del 2019 fue ganador internacional de la IX edición de los Premios Deza de Poesía en Toledo, España. Actualmente es director de la Congregación Literaria de la Ciudad de México, editor de Revista Literaria Taller Ígitur, gestor de Crítica y Pensamiento en México, del Encuentro Nacional de Poesía: Diótima Versar Poéticas y miembro del PEN Club México.

 

 

 

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