Poesía joven en español: Antonio Soriano Santacruz (Alicante, España, 1991)

 

 

 

 

La presente selección forma parte del poemario Nuevas especies de óxido (Boria Ediciones). La selección fue realizada por su editor Luis Sánchez. El poemario puede adquirirse en el siguiente enlace: https://boriaed.com/producto/nuevas-especies-de-oxido/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Soriano Santacruz (Alicante, España, 1991)

 

 

 

 

Lo que viene: lo que parece venir. Periscopio

 

Vamos

solventemos el azul de marzo

y ayudémonos en el despiece de nuestros ojos

para no ver

la feroz recaída

el naufragio.

 

Levanta y vamos.

Antes de que se acabe el hidrógeno en el cosmos

y en el vacío tengamos que mirarnos las nucas

sin horizonte concreto

y no oigamos la voz de lo nuevo.

 

Rápido.

No vaya a ser que el cielo se tiña de negro

y llegue la noche

sin crepúsculo que avise.

 

Si trastocan las luces y las sombras con las horas

te prometo que no estaré aquí.

Cuando los picos de estas montañas

aquellas que rebotan los ecos de tus risas y tus gritos

sean polvo

te haré sentir el hueco

la sombra

y tu llorarás

o creo que llorarás.

Quién sabe.

 

Pero a tiempo estamos de pegar las últimas bocanadas

solo del argón del aire.

Y sonreír en las últimas veces de tu nombre.

Las constricciones que hablan

la asunción santa del fin

el agnus muerto en el altar de los cánticos

no pueden tocarme

ahora.

 

No importa mañana.

Todo va bien

ahora.

 

 

 

 

Intermedio: Berlín, 1933

 

Las luces del infierno parecen brillar mucho esta noche

—Observa Peter encantado

Adiós a Berlín, C. Isherwood

 

 

Quién fuera un maricón de cabaret

en el Berlín de los treinta.

De esos que fumaban tanto y tanto

en las puertas de Postdammer Platz.

 

Espectáculo y sexo.

Prostitución y drogas.

Todo acto obsceno es una misma cosa:

una estética e idiosincrasia particular.

 

Fumados, borrachos y si Frau Schoeder

nos permite retrasarnos con el alquiler

también habría coca para ser nosotros mismos.

 

En verano cambiaríamos

diríamos:

No hay por qué seguir con esto.

E iríamos a Rugen

a enamorarnos de un inglés

delgado y alto.

El calor nos haría pensar que somos más que escombros.

 

Pero somos hijos de lo decaído

y en otoño regresaríamos al casino

o al KitKat a seguir

haciendo lo único que sabemos.

Trabajar sin pensar.

Ya que pensar es llorar hacia dentro.

 

Tras una dura jornada

un gordo judío sale del reservado.

Te retocas las ojeras.

Te lavas la boca de simiente semita

y sales demacrado.

 

Sally, padre no hubiera querido esto

Sally querida. . . Tenemos que hacer algo para salir de esto.

 

Pero lo estático y terrible es tan pesado

que adormece.

Y la muerte en el campo

el ruedo

el baño

aprieta.

 

Nos acercamos a ella sin pudor.

No podemos.

No queremos escapar

 

 

 

 

La huida: senda

 

Aprendió a sobrevivir a base de viejas historias

y huesos de melocotón.

 

Aprendió a leer augurios y anticiclones

en los pelos que Casigato dejaba en la ropa

y en el sofá.

 

Aprendió de todo y de todos

lo indispensable para continuar a ciegas.

 

Aprendió de los terribles

a mover el hierro pesado

y lo militar del sexo y del esfuerzo.

 

Y aprendió de los hippies

los ciclos y tipos del té

y a tirarse en el suelo en las tardes

del verano madrileño

 

a escribir en la pared.

 

Aprendió de los pulpos

a abrazar con ocho brazos.

 

Aprendió de los vientos del verano

que el amor es algo propio

y que poco tiene que ver con lo azaroso.

Y aprendió de cierto pueblo

la permanencia

y la alegría de lo cotidiano.

 

Aprendió muchas cosas

aunque solo las justas que cabían en sus manos.

 

De Chopin aprendió la alegría

de lo triste.

De Monteverdi y Galuppi lo aprendió todo muy rápido.

 

Se aprendió de memoria el alfabeto

de las pieles

de ciertos nómadas

y recordó el lenguaje de las flores.

 

Y tras ello

un día

salió y se puso a caminar

desde el inicio de este Este

hasta el Poniente más brillante.

 

Andará

andará hasta que las hojas del ciruelo se hayan ido

y los chopos hayan predicho ya el marrón.

 

Allí en lo lejano todo esto será el polvo

que comíamos.

 

Pero ya no importa.

 

Lo aprendido sirve como camino

y tras la primera linealetra

es imposible desandar lo andado.

 

Para siempre ya esto es nada

y ya solo caminar tiene sentido.

 

 

 

 

 

 

Antonio Soriano Santacruz, natural de Alicante, pasó sus primeros años entre naranjos, rosas, hierros oxidados y piedra. A los once años y sin saber por qué empieza a tocar el piano. Continúa en la carrera musical fascinado por Chopin, el análisis musical y los supuestos dorados de la ópera de la Edad Moderna. Acaba musicología y se muda a Madrid para dedicarse a la investigación musical. Actualmente reside en esta ciudad, donde realiza un doctorado sobre teatro musical del siglo XVIII madrileño. Alterna diferentes bares con paseos a Septiembre, su galgo. Le gustan los teatros, los fermentos, cantar boleros mientras cocina y muchas otras cosas, quizá demasiadas. Echa mucho de menos a su gato sin pata.

 

 

 

 

Luis Sánchez Martín (Cartagena, España, 1978) ha publicado el libro de relatos 'Sin anestesia' (Ediciones Hades, 2014), la novela 'Bebop Café' (Boria Ediciones, 2016) y el poemario ‘Carrera con el Diablo’ (Lastura Ediciones, 2019).  Ha sido finalista de varios certámenes de relato y poesía, a destacar el III Concurso de Relatos Contra la Violencia Machista organizado por el Ayuntamiento de Terrasa (2015), el V Certamen de Relatos Pablo de Olavide (2016) y las dos primeras ediciones del Certamen de Poesía La Montaña Mágica (2017-2018). Sus relatos y poemas han aparecido en publicaciones en papel y digitales como Manifiesto Azul, Carne Para el Perro, Culturamas, El Coloquio de los Perros, Hankover o el diario La Verdad de Murcia. Dirige el sello editorial Boria Ediciones y es colaborador habitual del blog de reseñas literarias Literatura+1 y de la sección cultural ‘Leer el presente’, de eldiario.es (Región de Murcia).

 

 

 

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