Poesía italiana medieval: Leonora Della Genga (1340-1404). Traducción de María Rosal Nadales

 

 

A continuación presentamos una serie de poetas italianas, realizada por nuestro editor de contenidos Carlos Sánchez Ramírez. La muestra se toma del estudio Poetas italianas de los siglos XIII y XIV en la Querella de las mujeres (ArCiBel Editores, Sevilla 2012), escrito por las autoras Mercedes Arriaga Flórez, Daniele Cerrato y María Rosal Nadales.

 

 

 

Leonora Della Genga (1340-1404)

Traducción de María Rosal Nadales

 

Selección de Carlos Sánchez Ramírez

 

 

 

(Cuartetos y tercetos en endecasilabos, esquema métrico

ABBA, ABBA, CDE, EDC)

 

 

De esmeraldas, de perlas y diamantes

cubra Jano apacible sus riberas,

de oro y ambrosía olas cimeras;

Tebro ni Mintio en gloria semejantes.

 

Vistan el campo violetas colgantes

ofrezcan el honor de sus alberas,

árboles y mil Ninfas en hileras

pueblen el aire con sus dulce cantes.

 

Deje Tesalia Apolo, Amphrifo y Delos,

suene la lira, pazca aquí el ganado,

en paz se planten los verdes laureles.

 

Salten los triunfos, altos oropeles

de vos Hortensia, a cuyo acento alado

se aquieta el mundo y se rasgan los cielos.

 

 

 

 

(Cuartetos y tercetos en endecasílabos, esquema métrico

ABBA, ABBA, CDE, CDE)

 

 

Callad, no digáis que Naturaleza

solo en hacer varones se recrea,

mientras que a las mujeres no da idea

ni con gana, cuidado, ni agudeza.

 

Quizás envidia o por tenaz torpeza

Ignora vuestra mente, aunque lo vea

que al crearlas toda su fuerza emplea

¿Dónde está vuestra gloria o altiveza?

 

Saben las damas manejar la espada,

gobernar imperios y encontrar

el camino que lleva hasta Helicona.

 

Vuestro valor decae aún en mesnada,

hombres, frente a ellas, muy a vuestro pesar

son tan dignas de aprecio y de corona.

 

 

 

(Quartine e terzine in endecasillabi, schema metrico ABBA,

ABBA, CDE, EDC)

 

 

Di Smeraldi, di perle, e di diamanti

Cuopra il tranquillo Giano ambe le sponde.

Sian le fue arene or fino, Ambrosia l’onde;

Ne’l Tebro, o’l Mintio a par di lui si vanti.

 

Vesta gigli il terren, viole, acanti.

Tengan sempre gli honor de le sue fronde,

Gli alberi, e mille Ninfe alme e gioconde

Mandin per l’aria i suoi piú dolci canti.

 

Lasci Tessaglia Apollo, Amphrifo, e Delo,

E qui porti la lira, e qui gli armenti

Pasca, e qui pianti i sempre verdi allori.

 

Questi i trionfi fien, questi gli honori

Di voi Ortensia, a i cui soaui accenti

Si fa tranquillo il mondo, e s’apre il Cielo.

 

 

 

 

(Quartine e terzine in endecasillabi, schema metrico ABBA,

ABBA, CDE, CDE)

 

 

Tacete, oh maschi, a dir che la Natura

a far il maschio solamente intenda,

e per formar la femmina non prenda

se non contra sua voglia alcuna cura.

 

Qual invidia per tal, qual nube oscura

fa che la mente vostra non comprenda

com’ella in farle ogni sua forza spenda,

onde la gloria lor la vostra oscura?

 

Sanno le donne maneggiar le spade,

sanno regger gl’imperi, e sanno ancora

trovar il cammin dritto in Elicona.

 

In ogni cosa il valor vostro cade,

uomini, appresso a loro. Uomo non fôra

mai per tôrne di man pregio o corona.

Leonora Della Genga (1340-1404) Fue, sobre todo, una extraordinaria sonetista. Encontramos en sus poemas un gran reconocimiento y admiración, no sólo a otras mujeres, sino a otras poetas como ella. Por ejemplo, Leonora Della Genga escribe dos sonetos  cuando muere Ortensia de Guglielmo. En estos se nos presenta el retrato poco usual de las mujeres dedicadas a las letras. El tono de elogio recuerda la idealización de la dama del amor cortés, sólo que en este caso quien canta su gloria es otra mujer. Lejos de aceptar la voz autorizada de la cultura, Leonora proclama la superioridad femenina, y al mismo tiempo expone que la idea de la inferioridad de las mujeres se debe a la envidia de los hombres.[1]

[1] Semblanza construida a partir de los estudios de Mercedes Arriaga Flórez

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