Poesía argentina: Juan Antonio Vasco (Buenos Aires, 1924-1984). Selección de Marta Cwielong

 

 

 

 

 

La poeta Marta Cwielong (Argentina) prepara una selección de poesía argentina. Nos acerca a sus tradiciones, una de las más destacas de nuestra lengua del siglo XX hispanoamericano.

 

 

 

Juan Antonio Vasco (Buenos Aires, 1924-1984)

Poeta y ensayista

 

 

 

Noticias del Paraíso

 

Cuando el pueblo deja caer su quijada en el polvo

                y recoge en cambio una moneda

alza la cabeza esa mujer que conoce las artes del

               nacimiento y hace sombreros de barro para las

               criaturas

la esperanza urde su mal con pasos de filo de

               sombra en el agua

y cada pájaro tiene un nido detrás de su nido para

construir con paciencia el infinito

Adán y Eva liberados por fin de su injusta condena

             domestican aves del paraíso y las sueltan en la

             asamblea del pueblo

 

 

 

El Naufragio o El Riesgo de Vivir

Para Oninza

 

Esta noche tiene una pierna de marfil que resuena

       por las escaleras

yendo y viniendo entre tu corazón y la página de

       un libro donde está la misma historia de siempre

Pero cuando las manecillas del sueño se juntan en

       tu rostro desollado por el amor

y empiezan a hincar sus agujas en la carne como el

       navío que un tifón arroja sobre la isla y deja

       escapar por los ojos de buey los secretos del viaje

comprendo que tus entrañas están hechas con las

       almendras del desvelo

esa construcción de fósforos eternos y mentiras

       entrelazadas que envejecen en la antesala de los

       instintos

cuyas esquinas ostentan fuentes de hierro enlozado

       con un mecanismo que cambia de color a cada

       hora

o cuando el matrimonio cose una larga fila de

       botones en la chaqueta del amor

 

Esta noche suaviza las cicatrices de la costumbre

        que duelen cuando la lluvia acomoda sus cajas

        de cigarros en los aparadores de la nostalgia

y se tiende para iluminar los rincones del

         conocimiento

poniendo al alcance del deseo los espejos mojados

          en lágrimas donde se ve el rostro en llamas de

          la poesía

una blasfemia arrastrada por el viento

el rostro caído en el mundo que sólo la mala fe

         puede confundir con la belleza del agua pura

la investigación del amor la cisterna donde flotan

          los rostros de la aventura acuciada por callados

          terrores

el sudor que el verano pone en la frente de los

          elegidos sin darles el consuelo de la

           irresponsabilidad

 

La carne podrida del compromiso con su linterna

        de minero en la frente

lanza entretanto sus bolas de marfil que ruedan

        entre las piernas de los fugitivos

pero tú existes de todos modos protegida por tu

         antigua artesanía de constructora de espejos

existes para que el viajero pueda narrar junto a

         la estufa las costumbres de su país

entre bocado y bocado de un extraño pan cuyas

          propiedades permanecen ocultas

en la mesa en que los camaradas de la muerte dan

          cuerda a los relojes y desconciertan todo

          entendimiento previo echando al mar el triste

          aparato de la consolación

Es entonces cuando la cabeza llena de vapor se

          pudre insensiblemente sobre el timón

y el navío vacila sin acabar de escorar pero

          irremediablemente herido

desnudo y pronto para la descomposición

Es entonces cuando todo surge de pronto en la

           borra del vino esa concentración de deseos

            irrealizables

junto a cualquier mujer cuya risa desgarra los

            vestidos del varón

en la noche de los hallazgos

mientras los verdaderos amantes conversan en sus

              cabañas protegidos del tedio por una pared

              construida mitad de despojos de navíos mitad

              de sentimientos piadosos

también conocidos por el frecuentador de las

               tabernas ocultas donde el peligro deja caer su

               vidrio molido en la copa de todos los que aceptan

               el riesgo de vivir

 

 

 

Epitafio de un limpio

 

Quiero dejar escrito

pintado en la pared

todo el bien que me han hecho

los ríos de agua fría

el mar caliente

el sol desnudo

las ciudades con olor de ceniza

 

Mis amigos

con una bengala en cada mano

para mí

carpintero de la nostalgia

mudo de padre y madre

me daban la bienvenida

y mis mujeres

la vida

en Londres bajo la lluvia

en Caracas bajo el sol

 

Puedo llorar a mares

me voy porque me voy

no porque quiera

la pasarela del Samborombón

ya no se pasa

y la esquina rosada de Barinas

ya no se cruza

el avión ya no toca en Grano de Oro

el ferry no fondea en Palmarejo

la chalana no amarra en Soledad

 

Me voy

me llevo todo

 

me voy limpio

hablando en español con mi boca de tierra

 

 

 

 

Juan Antonio Vasco nació en Buenos Aires en 1924. Durante su niñez y adolescencia vivió en Chascomús. En 1941 se recibió de maestro rural y ejerció en la ciudad de Dolores. Años más tarde se trasladó a Buenos Aires y estudió Humanidades. En 1950 comenzaron sus primeras experiencias de escritura automática. Se vinculó con los poetas del movimiento surrealista argentino y colaboró en las revistas A partir de cero y Letra y línea. En 1954 se radicó en Venezuela y se desempeñó como publicista. Intervino activamente en los movimientos culturales de Caracas, participó en Sardio y en El techo de la ballena. En 1968 retornó a La Argentina y aparecieron los primeros síntomas de la esclerosis múltiple que progresivamente lo postraría. Murió en Buenos Aires a fines de 1984. En 1985 la revista La Danza del Ratón publicó por primera vez la versión completa de su extenso poema “Parranda y funeral”. Editó los siguientes libros de poesía: El ojo de la cerradura (Imprenta Baltar, Chascomús, 1943), Cuatro poemas con rosas (El balcón de madera, 1948), Cambio de horario (Letra y línea, 1954), Destino común (A partir de cero, 1959), Pasen a ver (incluye Cambio de Horario y Destino común, Universidad de Los Andes, Venezuela, 1982). Póstumamente, fueron publicados: Déjame pasar (ensayo y antología de Ricardo Herrera, Último Reino, 1988) y Parranda y funeral (Fondo editorial Tropykos, Venezuela, 1992).

 

 

 

Marta Cwielong, nació en Longchamps, Buenos Aires, Argentina. Ha publicado su obra bajo los títulos: Razones para huirDe nadieJadeo animalMorada (Valencia, España), Pleno de ánimasLas vírgenes terrestres, (Observación de poetas latinoamericanas, trabajo de investigación y creación). La orillaMemorias del hambre, (Ediciones POE Guatemala). 2 Poetas de Argentina, publicación compartida con Mariana Vacs, Ediciones Corazón de Mango, Colombia. No esperes que me anuncie, publicación bilingüe catalán-castellano compartida con el poeta valenciano Pere Bessó. Participa en numerosas antologías y festivales de Poesía de Latinoamérica. Su poesía ha sido traducida al catalán, polaco, italiano y francés. Embajadora de La Guacha Revista Nacional de Poesía.

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