Poesía argentina: Enrique Molina (1910-1997). Selección de Marta Cwielong.

 

 

 

La poeta Marta Cwielong (Argentina) prepara una selección de poesía argentina. Nos acerca a sus tradiciones, una de las más destacas de nuestra lengua del siglo XX hispanoamericano.

 

 

Enrique Molina 1910-1997

 

Tripulante de barcos mercantes en el Caribe, perteneció al Surrealismo y junto a Aldo Pellegrini fundó la revista A partir de cero. Novelista, pintor, abogado.

 

 

 

Alta marea

 

Cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan

se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo

la errónea maravilla de sus noches de amor

las constelaciones pasionales

los arrebatos de su indómito viaje sus risas a través de las piedras

                    sus plegarias y cóleras

sus dramas de secretas injurias enterradas

sus maquinaciones perversas las cacerías y disputas

el oscuro relámpago humano que aprisionó un instante el furor

                  de sus cuerpos con el lazo fulmíneo de las antípodas

los lechos a la deriva en el oleaje de gasa de los sueños

la mirada de pulpo de la memoria

los estremecimientos de una vieja leyenda cubierta de pronto

                   con la palidez de la tristeza y todos los gestos del abandono

dos o tres libros y una camisa en una maleta

llueve y el tren desliza un espejo frenético por los rieles de

                 la tormenta

el hotel da al mar

tanto sitio ilusorio tanto lugar de no llegar nunca

tanto trajín de gentes circulando con objetos inútiles o

enfundadas en ropas polvorientas

pasan cementerios de pájaros

cabezas actitudes montañas alcoholes y contrabandos informes

cada noche cuando te desvestías

la sombra de tu cuerpo desnudo crecía sobre los muros hasta el techo

los enormes roperos crujían en las habitaciones inundadas

puertas desconocidas rostros vírgenes

los desastres imprecisos los deslumbramientos de la aventura

siempre a punto de partir

siempre esperando el desenlace

la cabeza sobre el tajo

el corazón hechizado por la amenaza tantálica del mundo

 

Y ese reguero de sangre

un continente sumergido en cuya boca aún hierve la espuma de los

                 días indefensos bajo el soplo del sol

el nudo de los cuerpos constelados por un fulgor de lentejuelas

                 insaciables

esos labios besados en otro país en otra raza en otro planeta en otro

                 cielo en otro infierno

regresaba en un barco

una ciudad se aproximaba a la borda con su peso de sal como un

                enorme galápago

todavía las alucinaciones del puente y el sufrimiento del trabajo

                marítimo con el desplomado trono de las olas y el árbol

                de la hélice que pasaba justamente bajo mi cucheta

éste es el mundo desmedido el mundo sin reemplazo el mundo

               desesperado como una fiesta en su huracán de estrellas

pero no hay piedad para mí

ni el sol ni el mar ni la loca pocilga de los puertos

ni la sabiduría de la noche a la que oigo cantar por la boca de las

                 aguas y de los campos con las violencias de este planeta

                 que nos pertenece y se nos escapa

entonces tú estabas al final

esperando en el muelle mientras el viento me devolvía a tus brazos

                 como un pájaro

en la proa lanzaron el cordel con la bola de plomo en la punta y el

                cabo de Manila fue recogido

todo termina

los viajes y el amor

nada termina

ni viajes ni amor ni olvido ni avidez

todo despierta nuevamente con la tensión mortal de la bestia que

                  acecha en el sol de su instinto

todo vuelve a su crimen como un alma encadenada a su dicha y

                  a sus muertos

todo fulgura como un guijarro de Dios sobre la playa

unos labios lavados por el diluvio y queda atrás

el halo de la lámpara el dormitorio arrasado por la vehemencia

                 del verano y el remolino de las hojas sobre las sábanas vacías

y una vez más una zarpa de fuego se apoya en el corazón de su presa

en este Nuevo Mundo confuso abierto en todas direcciones

donde la furia y la pasión se mezclan al polen del Paraíso

y otra vez la tierra despliega sus alas y arde de sed intacta y sin raíces

cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan.

 

 

 

Itinerarios

 

Tu cuerpo y el lazo de seda rústica que conduce a las plantaciones

      de la costa

al sudor de tu cabellera quemada por las nubes

a los instantes inolvidables

-tantas mutaciones de nómada y de clandestinidad

tantos homenajes a una belleza salvaje

que exige el desorden-

                                  ¡oh raza de labios de abandono

hechizada por la vehemencia!

y nuestra fuerza de profundos besos y tormentas

para el infierno de los amantes

hasta volver a su placer fantasma

a su ola de hierro de ayer detrás del mundo!

 

Aquellos hoteles...

Todas las rampas de la vida cambiante

la velocidad del amor el mágico filtro de la excomunión

la hambrienta luz del desencuentro en nuestras venas de azote

cartas desamparadas antiguas prosas de la noche de los abrazos

y el solitario frenesí de las palmeras

                                   cuando en la ausencia

creciendo hacia mi pecho el fondo de la tierra me devuelve de golpe

                                    todas nuestras caricias

el nudo furioso de la pasión en las negras argollas del tiempo

aquellos moblajes de desvalijamiento y de lluvias

luz de senos en el mar y sus gaviotas y músicas

sobre un altar de desunión con grandes lunas fascinantes sin más

                                      pradera que tus ojos

país incorruptible

país narcótico

con risas del alcohol del viento

y tu pelo sobre mi cara

y las cálidas bestias doradas por el trópico

y el jadeo abrasador de la ola que vuelca en tu corazón su grito

                                   de espasmo y de caída

y de nuevo esos lugares intactos para el sol

y de nuevo esos cuerpos ilesos para el amor

en medio del perezoso meteoro del día

levantando hacia el alma aquel esplendor

los paroxismos el lecho de las dunas y de la corriente con sus besos

     en marcha

y las tareas de los amantes mientras la llamarada de la muerte brillaba

      alrededor de sus cuerpos

como un afrodisíaco

avivando el deseo

el hambre

¡aquella furia de ayer detrás del mundo!

 

 

 

Elegía

 

Esos cuerpos que alguna vez latieron en mis brazos

cuando el sol era un lento reverbero en su piel,

cuando sus cabelleras se volcaban como oleadas de fiebre y de nostalgia,

ahora perduran sólo como una vibración

o una angustia indeleble en el fondo del alma

mientras va la gaviota por las playas.

Relucen ya tan lejos llenos de tentaciones desesperadas,

se irisan en la espuma del mar,

llaman con el recuerdo de su piel y su aliento

y vuelven a hechizarnos como lagos dormidos

o tibias sombras prisioneras de la tierra.

 

Fueron cuanto tuvimos de más ardiente y hondo

-los dones más intensos de este mundo-,

arrasaron al corazón con las más altas llamas

hasta dejarnos en un ciego abandono

a orillas de su huella de brasas invisibles.

 

Cuerpos enamorados que una vez fueron míos,

palpitando con sus tiernas reverberaciones,

con la inolvidable tersura de sus espaldas

y sus bocas ansiosas, sus muslos de esplendor y mediodía.

 

Así abrieron de par en par el mundo,

llamaron a la tormenta y al relámpago, se deslizaron

por todos los rituales de la pasión,

y fueron arrastrados por la vorágine de los días

hasta perderse silenciosamente

como todos los dones más altos de esta vida

en el voraz horizonte donde nos extraviamos como niños errantes,

como todas las dádivas para siempre fugaces

que el azar y el destino nos dieron un instante.

Marta Cwielong, nació en Longchamps, Buenos Aires, Argentina. Ha publicado su obra bajo los títulos: Razones para huirDe nadieJadeo animalMorada (Valencia, España), Pleno de ánimasLas vírgenes terrestres, (Observación de poetas latinoamericanas, trabajo de investigación y creación). La orillaMemorias del hambre, (Ediciones POE Guatemala). 2 Poetas de Argentina, publicación compartida con Mariana Vacs, Ediciones Corazón de Mango, Colombia. No esperes que me anuncie, publicación bilingüe catalán-castellano compartida con el poeta valenciano Pere Bessó. Participa en numerosas antologías y festivales de Poesía de Latinoamérica. Su poesía ha sido traducida al catalán, polaco, italiano y francés. Embajadora de La Guacha Revista Nacional de Poesía.

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