Poemas de Rafael Ávila Domínguez (Las Cabezas de San Juan, España, 1994)

 

 

Rafael Ávila Domínguez

(Las Cabezas de San Juan, España, 1994)

 

 

 

HIMNOS A HÍMERO

 

 

I

 

MÁS LEJOS DE LO LEJOS, AL MISTERIO

 

más lejos de lo lejos, al Misterio

CÉSAR VALLEJO

 

Pongo todo mi ser sobre tu cuerpo:

el ser de carne, el ser misterioso,

y levantas tus brazos

como se levanta erecto el ciempiés

eléctrico como una embestida.

Un viento denso sale de tu boca,

un pequeño gemido que aplasta la mano,

la hierba fresca que es sábana

te roza las nalgas

y las pequeñas gotitas del césped

empapan mis descargadas bacanales.

Se abre la tierra de pronto

¿qué hacer ahora?

Con los miembros desencajados,

vamos más lejos de lo lejos,

al Misterio.

 

 

 

II

 

QUÉ OSCURO ANIMAL ESTE POEMITA

Un animal que arroja cuerpos

que se estremece en ellos

que busca el crujido de los dientes

para salvar del frío a algunas almas

torpes y paradas, como un niño moribundo.

¿Te preguntaste alguna vez, querida,

si guardas un animal de sexo

o un balancín violento que te arrolla

o unos brazos eléctricos que temen

o un cenagal de sueño alucinado?

¿Te lo preguntaste, animal, querida?

¿Jamás sentiste la maldita culpa

por poseerte o poseer a los otros

como en una bacanal de oscuras orgías

como en un ritual que vierte el semen

-da igual si de hombre o de mujer-

sobre los ojos huecos de los huesos?

 

Qué oscuro animal este poemita,

qué luz animal sediento

tu cuerpo y el mío

cuando se encuentran con otros cuerpos

que escupen frío y dolor,

tortura o desvergüenza,

pecado condena herencia de la noche de los tiempos.

 

No te culpes, animal, querida,

si otro búho hambriento nos visita cada noche.

A fin de cuentas ¿no somos animales, querida?

Y sin embargo siento un dolor tan fuerte, tan hondo…

como los viejos hijos de Saturno.

 

 

 

III

 

EL DESTINO DE UN CUERPO ES OTRO CUERPO

 

Junto a un cuerpo que ama

o en las bocas ciegas del dolor,

allí, donde se nutren de sentido

las palmas vivas de los labios,

en los ojos de un cuerpo sin rostro

o en la tensión del vientre

de ola de alfombra quebrada,

dejadme allí junto a un cuerpo.

Porque el destino de un cuerpo es otro cuerpo:

no el cobijo de la carne,

no el tajo del impulso,

no la dentadura impaciente,

sino la precisión exacta de dos cuerpos que se buscan,

como si fuera la última noche del amor,

como si el tiempo hubiera de romperlo todo.

 

 

 

SEÑAS LEJANAS

 

                                           A Fernando Salazar, que ama las raíces ocultas de mi tierra.

¿Qué pueden albergar un hombre y un destino?

Tras la historia que es presa del rostro,

tras los años y los días terribles,

llega un lugar con la calma requerida,

una voz habitada por raíces

que no pensamos nunca que pudieran crecer

aquí, donde se pudren los lagartos al sol,

aquí donde reside la tierra derribada,

el sur amamantado con dioses y símbolos

que nunca llegaremos a entender.

Y que así sea: hombre del sur,

mujer del sur y tierra juntos

preserven las profundas aguas del misterio,

el sucio reducto del ser:

su fascinante imagen conciliada.

Rafael Ávila Domínguez (Las Cabezas de San Juan, España, 1994) es director de Iguanas Vivas: Encuentro Nacional de Jóvenes Poetas, celebrado desde hace dos años en la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca. Es coordinador desde 2019 de las secciones poéticas del PAN (ENCUENTRO Y FESTIVAL TRANSFRONTERIZO DE POESÍA, PATRIMONIO Y ARTE DE VANGUARDIA) en sus sedes de Portugal (Vilarelhos) y Salamanca (Morille). Ha colaborado en las revistas de crítica literaria Apostasía y Voz y letra. Es, como diría Miguel Hernández, no mucho poético, pero sí un poquito poeta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *