Poemas de la Guerra Civil española: Selección de José Vicente Anaya

 

 

 

POEMAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

 

Selección de José Vicente Anaya

 

 

 

 

 

Luis Cernuda (Sevilla, 1904-Ciudad de México, 1963)

 

 

DESTIERRO

 

Ante las puertas bien cerradas,

Sobre un río de olvido, va la canción antigua.

Una luz lejos piensa

Como a través de un cielo.

Todos duermen,

Mientras él lleva su destino a solas.

 

Fatiga de estar vivo, de estar muerto,

Con frío en vez de sangre.

Con frío que sonríe insinuando

Por las aceras apagadas.

 

Le abandona la noche y la aurora lo encuentra,

Tras sus huellas la sombra tenazmente.

 

 

 

 

 

Rafael Alberti (El Puerto de Santa María, 1902-1999)

 

 

ME DESPIERTO...

 

Me despierto.

París.

¿Es que vivo,

es que he muerto?

¿Es que definitivamente he muerto?

 

 

 

 

 

León Felipe (Tábara, 1884-Ciudad de México, 1968)

 

 

HAY DOS ESPAÑAS

 

Hay dos Españas: la del soldado y la del poeta. La de la espada

fratricida y la de la canción vagabunda. Hay dos Españas y una

sola canción. Y esta es la canción del poeta vagabundo:

 

Soldado, tuya es la hacienda,

la casa,

el caballo

y la pistola.

Mía es la voz antigua de la tierra.

Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo...

 

Mas yo te dejo mudo... ¡mudo!

y ¿cómo vas a recoger el trigo

y alimentar el fuego

si yo me llevo la canción?

 

 

 

 

 

Blas de Otero (Bilbao, 1916-Mjadahonda, 1979)

 

 

EN EL PRINCIPIO

 

Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua,

si he perdido la voz en la maleza,

me queda la palabra.

 

Si he sufrido la  sed, el hambre, todo

lo que era mío y resultó ser nada,

si he segado las sombras en silencio,

me queda la palabra.

 

Si abrí los labios para ver el  rostro

puro y terrible de mi patria,

si abrí los labios hasta desgarrármelos,

me queda la palabra.

 

 

 

 

 

Nuria Parés (Barcelona, 1925-2010)

 

 

SED

 

Pido la paz y la palabra

Blas de Otero

 

¿Pedir? ¡Y a quién? ¿Y qué pedimos?

Sé que hubo un tiempo para pedir y para llorar,

el tiempo de la sal y de las lágrimas,

y hubo quien pidió pan y quien pidió la paz y la palabara.

Y ahora pregunto

desde el oscuro borde de las ansias:

¿Pedir? ¿Y qué pedimos?

¿Y a quién dirigiremos la plegaria?

Alguien cerró la espita,

la avara y torpe espita milenaria,

y cercenó las manos extendidas

y mutiló la paz y la palabra.

Están las fuentes secas,

se ha agotado el venero de las dádivas

con la última sal

o el último goteo de las lágrimas...

Manos zafias cegaron hontanares

y agostaron con fuego las gargantas:

“¡Sed a los  hombres de buena voluntad!”

mandaron y el destino del hombre se hizo brasa,

candente mar por donde van los sueños

dando bandazos como viejas barcas.

Si es tiempo de sequía, tiempo acedo,

si a nuestro alrededor no queda nada, si se acabó la sal

y se ha acabado el llanto, la paz y la palabra.

¿Qué podemos pedir? ¿Y a quién pedimod?

¡Sólo queda la  sed!... ¡La sed sin agua!

 

 

 

 

 

Miguel Hernández (Orihuela, 1910-Alicante, 1942)

 

 

18 DE JULIO DE 1936-18 DE JULIO DE 1938

 

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes.

Son dos años de sangre; son dos inundaciones.

Sangre de acción solar, devoradora vienes,

hasta dejar sin nadie y ahogados los balcones.

 

Sangre que es el mejor de los mejores bienes,

Sangre que atesoraba para el amor los dones.

Vedla enturbiando mares, sobrecogiendo trenes,

desalentando toros donde alentó leones.

 

El tiempo es sangre. El tiempo circula por mis venas.

Y ante el reloj y el alba me siento más herido,

y oigo un chocar de sangre de todos los tamaños.

 

Sangre donde se puede bañar la muerte apenas;

fulgor emocionante que no ha palidecido,

porque lo recogieron mis ojos de mil años.

 

 

 

 

 

 

José Vicente Anaya (Villa Coronado, Chihuahua, México, 1947-2020). Poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Fundador del movimiento infrarrealista. Ha publicado más de 30 libros, entre ellos: Avándaro (1971), Los valles solitarios nemorosos (1976), Morgue (1981), Punto negro (1981), Largueza del cuento corto chino (7 ediciones), Híkuri (4 ediciones), Poetas en la noche del mundo (1977), Breve destello intenso. El haiku clásico del Japón (1992), Los poetas que cayeron del cielo. La generación beat comentada y en su propia voz (3 ediciones), Peregrino (2002 y 2007), Diótima. Diosa viva del amor (2020), Mater Amatisima/Pater Noster (2020) y Material de Lectura (poesía Moderna, UNAM, 2020), entre otros. Ha traducido libros (publicados) de Henry Miller, Allen Ginsberg, Marge Piercy, Gregory Corso, Carl Sandburg y Jim Morrison. Ha traducido a más de 30 poetas de los Estados Unidos. Ha recibido varios premios por su obra poética. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores CONACULTA-FONCA. Formó parte de la Sociedad de Escritores de México y Japón (SEMEJA). En 1977, funda alforja. REVISTA DE POESÍA. Desde 1995 ha impartido seminarios-talleres de poesía en diferentes ciudades de México. Ha asistido a encuentros internacionales de poesía y dado conferencias en varios países como Italia, Estados Unidos, Colombia y Costa Rica. Colaboró en la revista Proceso.

 

 

 

 

Un comentario en "Poemas de la Guerra Civil española: Selección de José Vicente Anaya"

  • el diciembre 11, 2020 a las 5:53 pm
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    Es una maravilla una gran tarea, el reunir estos poemas de estos Maestros poetas, y ponerlos a disposición del lector. Gracias por compartir

    Respuesta

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