Poesía

Los Mayores de la Poesía: Eduardo Lizalde (Ciudad de México). La bella implora amor

 

 

 

 

Eduardo Lizalde (Ciudad de México, 1929-2022)

 

 

La bella implora amor

 

Tengo que agradecerte, Señor

—de tal manera todopoderoso,

que has logrado construir

el más horrendo de los mundos–,

tengo que agradecerte

que me hayas hecho a mí tan bella

en especial.

Que hayas construido para mí tales tersuras,

tal rostro rutilante

y tales ojos estelares.

Que hayas dado a mis piernas

semejantes grandiosas redondeces,

y este vuelo delgado a mis caderas,

y esta dulzura al talle,

y estos mármoles túrgidos al pecho.

 

Pero tengo que odiarte por esta perfección.

Tengo que odiarte

por esa pericia torpe de tu excelso cuidado:

me has construido a tu imagen inhumana,

perfecta y repelente para los imperfectos

y me has dado

la cruel inteligencia para percibirlo.

Pero Dios,

por encima de todo,

sangro de furia por los ojos

al odiarte

cuando veo de qué modo primitivo

te cebaste al construirme

en mis perfectas carnes inocentes,

pues no me diste sólo muñecas de cristal,

manos preciosas –rosa repetida–

o cuello de paloma sin paloma

y cabellera de aureolada girándula

y mente iluminada por la luz

de la locura favorable:

hiciste de mi cuerpo un instrumento de tortura,

lo convertiste en concentrado beso,

en carnicera sustancia de codicia,

en cepo delicioso,

en lanzadera que no teje el regreso,

en temerosa bestia perseguida,

en llave sólo para cerrar por dentro.

¿Cómo decirte claro lo que has hecho, Dios,

con este cuerpo?

¿Cómo hacer que al decirlas,

al hablar de este cuerpo y de sus joyas

se amen a sí mismas las palabras

y que se vuelvan locas y que estallen

y se rompan de amor

por este cuerpo

que ni siquiera anunciar al sonar?

¿Por qué no haberme creado, limpiamente,

de vidrio o terracota?

 

Cuánto mejor yo fuera si tú mismo

no hubieras sido lúbrico al formarme

—eterno y sucio esposo—

y al fundir mi bronce en tus divinas palmas

no me hubieras deseado

en tan salvaje estilo.

Mejor hubiera sido,

de una buena vez,

haberme dejado en piedra,

en cosa.

 

 

 

 

Eduardo Lizalde. (Ciudad de México el 14 de julio de 1929-25 de mayo de 2022). Poeta, ensayista y narrador. Estudió Filosofía y Literatura en la FFyL de la UNAM y Música en la Escuela Superior de Música. Ha sido profesor de Literatura Española, Mexicana y Latinoamericana en la FFyL de la UNAM; secretario general de la Escuela de Verano, UNAM; director de Radio Universidad; secretario general del Consejo Nacional de Cultura y Recreación para los Trabajadores; director general de Medios Audiovisuales de la SEP; subdirector de publicaciones del CONACYT; director general de Televisión de la República Mexicana, de Publicaciones y Medios de la SEP y de la Compañía Nacional de Ópera del INBA; director de la Biblioteca de México “José Vasconcelos”.Presidente del PEN Club de México (1988-1994). Colaborador de El Gallo Ilustrado, El Nacional, El Semanario Cultural de Novedades, La Cultura en México, La Letra y la Imagen, Letras Libres, México en la Cultura, Revista Mexicana de Literatura, Revista Universidad de México, Vuelta, entre otras. Becario del FONCA, 1991; y de la Fundación Guggenheim, 1984. Miembro del SNCA, como creador emérito, desde 1994. Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua a partir de 2007. Premio Xavier Villaurrutia 1970 por El tigre en la casa . Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1974 por La zorra enferma .Premio Nacional de Literatura y Lingüística 1988. Premio Iberoamericano Ramón López Velarde 2002. Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines-Gatien Lapointe 2005. Premio San Luis al mérito literario 2009. Medalla de Oro de Bellas Artes en reconocimiento a su trayectoria, 2009. X Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca 2013. Doctor Honoris Causa 2015 por la UNAM. Su poemario La zorra enferma se incluye en la compilación Premio de Poesía Aguascalientes 30 años, 1968-1977 , Joaquín Mortiz / Gob. del Edo. de Aguascalientes / INBA, 1997.