Los Mayores de la poesía. César Vallejo (Perú): Trilce

 

 

 

 

César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú)

Trilce

 

 

Hay un lugar que yo me sé

en este mundo, nada menos,

adonde nunca llegaremos.

 

Donde, aun si nuestro pie

llegase a dar por un instante

será, en verdad, como no estarse.

 

Es ese sitio que se ve

a cada rato en esta vida,

andando, andando de uno en fila.

 

Más acá de mí mismo y de

mi par de yemas, lo he entrevisto

siempre lejos de los destinos.

 

Ya podéis iros a pie

o a puro sentimiento en pelo,

que a él no arriban ni los sellos.

 

El horizonte color té

se muere por colonizarle

para su gran Cualquiera parte.

 

Mas el lugar que yo me sé,

en este mundo, nada menos,

hombreado va con los reversos.

 

—Cerrad aquella puerta que

está entreabierta en las entrañas

de ese espejo. —¿Está?— No; su hermana.

 

—No se puede cerrar. No se

puede llegar nunca a aquel sitio

do van en rama los pestillos.

 

Tal es el lugar que yo me sé.

 

 

 

 

César Abraham Vallejo Mendoza (Santiago de Chuco, Perú, el 16 de marzo de 1892-15 de abril de 1938). Fue el menor de once hermanos, su abuelo era un sacerdote gallegony su abuela una india mestiza. La familia pensó en dedicarlo al sacerdocio, lo cual marcó su formación y explica la presencia en su poesía de abundante vocabulario bíblico y litúrgico. Sus estudios primarios los realizó en el mismo Santiago de Chuco, pero desde abril de 1905 hasta 1909 estudió la secundaria en el colegio San Nicolás de Huamachuco. Inició los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Trujillo y de Derecho en la Universidad de San Marcos (Lima), pero abandonó sus estudios para instalarse como maestro en Trujillo. En 1916 frecuentó el grupo El norte y se enamoró de María Rosa Sandoval, pero no tardó en irse a la Lima, donde conoció a lo más selecto de la intelectualidad limeña. En 1918 publicó su primer poemario: Los heraldos negros, en el que son patentes las influencias modernistas, sobre todo de Julio Herrera y Reissig. En esta época trabajó como profesor en el colegio Barros, y en el Colegio Guadalupe. Su madre murió en 1920 y al volver a Santiago de Chuco fue encarcelado injustamente durante cien días, acusado de haber participado en el incendio y saqueo de una casa. En la cárcel escribió la mayoría de los poemas de Trilce. Trilce anticipó gran parte del vanguardismo que se desarrollaría en la década de los veinte. En este libro Vallejo lleva la lengua española a límites insospechados: inventa palabras, fuerza la sintaxis, emplea la escritura automática. Cuando es liberado embarcó en el vapor Oroya el 17 de junio de 1923 en dirección a Europa. Llegó a París el 13 de julio. Allí consiguió mantenerse como redactor en Variedades, Amauta, El Comercio y Mundial, pero lo importante fue que inició su amistad con dos de los grandes poetas hispanoamericanos: Juan Larrea, Vicente Huidobro, Pablo Neruda y conoció a Tristán Tzara. En 1930 el gobierno español le concedió una modesta beca para escritores. En 1932 se afilió al Partido Comunista Español, regresó a París, donde vivió en la clandestinidad, y donde, tras estallar la guerra civil, reunió fondos para la causa republicana, que le inspiró una de sus últimas obras: España, aparta de mí este cáliz. En París se casó con Georgette Phillipart en 1934. César Vallejo falleció el 15 de abril del 1938, un viernes santo con llovizna en París.