Kabir (Bhagat Kabir Yi) (Benarés, India, 1440-Maghar, 1518): La India sagrada. Versiones de Rainer Feuer

 

 

 

La presente selección de poemas está publicada en la Alforja. Revista de Poesía, númro XXV, verano, 2003pp. 61-63.

 

 

 

 

Kabir (Bhagat Kabir Yi)

(Benarés, India, 1440-Maghar, cerca de Gorakhpur, 1518)

 

 

La India sagrada

Versiones de Rainer Feuer

 

 

El Soma / Himno 757

 

Oh extracto de Soma,

mirada humana que place a los dioses,

¡purifícate para embriagar a Indra!

¡En los labios de Indra derrámate

Trayéndonos mensajes de los dioses!

Dios rojizo endulzado con leche,

Embriagador, ¡abre para nosotros

las puertas de los tesoros!

El Soma traspasa el filtro al igual

que el caballo vence al yugo.

El extracto de Soma es Amo

de los dioses.

Los sacerdotes en coro cantan

al Soma que salpica desde el vaso.

Con grandes voces de alegría

las plegarias han alabado al Soma.

¡Purifícate, oh fuente, en la que debe

el oficiante recibiendo bendiciones!

 

Los Vedas

 

 

 

 

El Alba Matutina / Himno 49

 

¡Baja resplandeciente, Alba Matutina,

desde el alto luminoso Cielo! Baja

en tu carruaje de corceles color de rosa

al aposento de quien vigila al Soma.

Tu carruaje, Alba Matutina, resalta su

belleza con adornos. ¡Oh Hija del Cielo,

protege a los humanos piadosos, a las

aves, a los mamíferos. Oh diosa blanca,

desde los confines del Cielo te mueves

de acuerdo con el tiempo, resplandeces

aluzando con tus rayos toda la luminosidad

del Cosmos. Así has sido cantada, Oh

Alba Matutina, invocada por los Kanvas

de la prosperidad.

 

Los Vedas

 

 

 

 

Primer Khanda

 

(fragmento)

 

Esto es verdad. Miles de llamas centelleantes,

iguales al fuego, son los seres que imanan del

Imperecedero, seres que retornan al origen.

El Ser Celestial, sin cuerpo, se ubica en el

interior y en el exterior. No fue creado, no

tiene mente ni aliento, pero su esencia es mucho

más pura que lo imperecedero. Mas de él

proviene el aliento, la mente, los sentidos,

el éter, el aire, la luz, el agua, la tierra; y es

el soporte del Todo.

El firmamento en fuego es su cabeza; la Luna

y el sol, sus ojos. Escucha con los cuatro

puntos cardinales. Habla del idioma de los Vedas.

Su aliento es el viento. Su corazón es el Universo.

Sus pies formaron la tierra. En verdad, en verdad,

que él es el Ser interno que en todo está.

 

Los Upanishads

 

 

 

 

Primer anuvaka

 

¡Hati, Om! Con la bendición de Mitra, Veruna,

Aryman, Indra, Brihaspati y el omnipotente Vishnu.

¡Alabado sea Brahma! ¡Alabado Vayu [Aire]!

 

¡Tú Brahma eres el verdadero Invisible, el único

proclamado por la Gloria! Yo hablaré del bien

que acarreas y de la verdad. ¡Ampárame!

¡Protege a mi gurú! ¡Protégenos a mi maestro

y a mí! ¡Om! ¡Paz! ¡Paz! ¡Paz!

 

Los Upanishads

 

 

 

 

Primera brahmana

 

El Brahama invisible es infinito. El Brahama visible

es infinito. El Brahama visible infinito imana del

Brahma invisible infinito. Al comprender la permanencia

del Brahma invisible infinito.

Om es éter, es Brahma. El éter invisible y el éter

visible de la atmósfera son reales. Así lo dejó dicho

Kauravyayaniputra. El Om es el Veda, medio para

alcanzar la comprensión; esto es bien sabido por

los brahmines. Los Vedas nos permiten conocer

todo lo que debe ser conocido.

 

Los Upanishads

 

 

 

 

Avaduhût Gita

 

(fragmento)

 

Cuando hacia Ti empecé mi peregrinar

desaparecieron mis erradas apreciaciones

sobre el Atman [el Sí Divino] omnipresente.

Mi mente perdió todo interés por lo material

cuando comencé a meditar en Ti.

Mi lengua ya no pudo glorificar a nadie más

cuando a Ti te glorifiqué. Así quedaron

olvidados mis tres grandes pecados.

Aquel cuyo budhi [discriminar e intuir]

ya no busca deseos ni placeres, de

naturaleza para la compasión y el gozo,

el que no alberga ideas posesivas en

su corazón, el siempre sosegado y

en moderación, ese Muni [Sabio] que no

se turba en sucesos previstos o imprevistos,

cuyo refugio es el Atman. El que siempre

está alerta, paciente y con la solemnidad

del océano. El vencedor de la inmediatez

del placer, la ira, la avaricia, el apego,  la

vanidad y el rechazo. Quien es la misma paz.

Eficiente en sus actos y compasivo. Es el Sâdhu

[Santo] que conoce la piedad y no concibe

enemigo alguno. Soporta con paciencia

tanto al calor como al frío y percibe cómo

el Sí ilumina todos los cuerpos. Camina

solitario y desapegado como el rinoceronte.

Se ha convertido en un verdadero océano

y la misericordia es permanente en él. Es el

Avadhût liberado del nacimiento y de la muerte.

Los que conocen a Dios saben interpretar la

palabra AVADHÛT por sus cuatro letras:

A, V, D y T.

La A significa liberarse de la esperanza y de

la expectación, llegar al principio puro, ya sea

por en medio o por el final pero

siempre sumergido en beatitud afirmativa.

La V significa que no hay ansiedad y que

la eternidad se revela en el presente.

La D es el cuerpo sucio pero con mente pura,

con un tranquilo corazón, que trasciende al

mismo contemplar y al mismo meditar.

La T significa que la verdad perpetua es

eternamente contemplada, que la actividad

mental y la de los sentidos se ven

con indiferencia. También significa que

el orgullo y el egoísmo han sido liberados…

 

 

 

 

Das Kabir nació en el año 1440, en India en Lahar Talao, cerca de Benarés y murió en 1518. Su existencia fue un ejemplo de amor a la Divinidad pese a las duras pruebas que debió enfrentar con su nación por la invasión de los tártaros. De él son muy valorados sus "Cien Poemas", traducidos al inglés por Rabindranath Tagore. Desde que Kabir era niño, sus padres dejaron de criarlo. No tuvo acceso a educación. Fue tejedor de oficio. Al final de su juventud se aficionó a escribir y redactó páginas en contra de los Maestros de la India, pero su espíritu de búsqueda lo llevó a conocer a Ramananda, un ser muy especial. Cuentan que Kabir solía escuchar los discursos de Ramananda y se encantó con su mensaje, si bien solía oírlo desde los últimos lugares de las reuniones porque era mal recibido por otros alumnos del Maestro por haber escrito tan negativamente en su contra, antes. A pesar de verse relegado, Kabir se enamoró de las enseñanzas que escuchaba.