José Kozer (La Habana, Cuba, 1940)

 

 

 

 

José Kozer (La Habana, Cuba, 1940)

 

 

HAIKU

 

 

En el cuerpo de Maitreya

cupieron los astros, las estrellas,

esa poquedad.

 

 

 

 

HOMENAJE A MOKI

 

Buda tenía una coneja, andrógino, precedió su

             nacimiento, vino a

             morir seis años

             después del Buda

             Sakyamuni, presente.

 

La recibieron diez bodhisatvas, tres inclinaciones

             de cabeza, las tres

             postraciones rituales,

             le colgaban al cuello

             guirnaldas de nelumbos,

             inmarcesibles.

 

Entró el Maestro a saludarla, se sentaron a solas

             en la postura del loto

             cuchicheando en

             secreto sobre naderías,

             ideas vanas, la acción

             inexistente del tiempo,

             la irrealidad del Buda

             y su coneja: colores,

             secretos ocultos en las

             palabras, el cuerpo y

             su incineración, la

             muerte por accidente

             o por efecto de la

             longevidad que

            conocieran en carne

             propia Buda y su coneja.

 

Tembló el Monte Sumeru, Sexto Cielo, temblaron

             los devotos contando

             los ciento ocho

             abalorios de sus

             collares cuando Buda

             le ofreció reencarnar

             a Moki, le dio a elegir

             una y todas las opciones

             de regresar por su

             cuenta y riesgo a la

             tierra, la coneja decidió

             reencarnar coneja negra

             del Buda Maitreya,

             sucesor de Sakyamuni.

 

 

 

 

José Kozer (La Habana, Cuba, 1940) es hijo de emigrantes judíos de Polonia y Checoslovaquia. Reside en la ciudad de Nueva York desde 1960, y desde 1965 enseña lengua y literatura en Queens College. A pesar de haber tomado algunas clases en la Universidad de La Habana, inicia su actividad como escritor propiamente en Estados Unidos, al margen de sus coetáneos en Cuba o en la América Latina. Kozer ha incursionado en diferentes géneros literarios: la traducción, en especial autores japoneses a partir de ediciones en inglés; el ensayo, sobre todo en cuanto digresión y reflexión, más que como disciplina académica; los diarios, en grandes carpetas, que viene escribiendo desde 1964; la profusa actividad epistolar que, muy bien, podría ser otro de sus géneros predilectos; y, sobre todo, la poesía. Ha escrito cerca de tres mil poemas, de los cuales sólo una mínima porción ha sido publicada. Sus libros son: Padres y otras profesiones (Nueva York: Ediciones Villamiseria, 1972), De Chepén a La Habana (en colaboración con Isaac Goldemberg, Nueva York: Bayú Menorah, 1973), Este judío de números y letras (Tenerife, Islas Canarias: Nuestro Arte, 1975), Y así tomaron posesión en las ciudades (Barcelona: Ámbito Literario, 1978; México: UNAM, 1979), La rueca de los semblantes (León, España: Provincia, 1980), Jarrón de las abreviaturas (México: Premia, 1980), Antología breve (Santo Domingo, República Dominicana: Luna Cabeza Caliente, 1981), Bajo este cien (antología, México: Fondo de Cultura Económica, 1983), La garza sin sombras (Barcelona: Llibres del Mall, 1985), El carillón de los muertos (Buenos Aires: Último Reino, 1988), De donde oscilan los seres en sus proporciones (La Laguna, Tenerife, Islas Canarias: H.A. Editor, 1990) y Trazas del lirondo (México: UAM, 1993). También ha publicado varias plaquettes. La última, PrójimosIntimates (Barcelona: Carrer Ausias, 1990), en edición bilingüe, fue traducida al inglés por Ammiel Alcalay. Además, Kozer es colaborador asiduo en un sinnúmero de revistas de España, Estados Unidos y Latinoamérica. Fue director de Enlace (1984-1985) y es miembro del consejo editorial de otras publicaciones periódicas. La recepción crítica de esta obra ha ido aumentando en interés. Desde las reseñas de Eduardo Milán (en Vuelta) y las de Jorge Rodríguez Padrón (en Cuadernos Hispanoamericanos), hasta las entrevistas y estudios más extensos (hay dos tesis doctorales), Kozer ya es señalado como uno de los principales creadores del momento.

 

Fotografía: Carlos Blackburn

 

 

 

 

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