Jorge González de León (México): Luna llena de Juárez

 

 

 

Poema cinematográfico que fue usado como guía argumental del multipremiado Largometraje Documental del director Antonio del Rivero y el productor y fotógrafo Jorge López, Rapsodia, los laberintos del yo, que obtuvo una mención especial en el "Festival Internacional de Cine de Sever do Vouga" (Portugal), mención especial en el "Festival Internacional de Cine Zapatista" y mención especial por narrativa en el Festival de Cine "Contra el Silencio, todas las Voces".

 

 

 

 

Jorge González de León

Translation into english: Jorge González de León y Elliott Sky Case

 

 

Luna llena de Juárez

 

 

 

 

I

 

Camino por un espacio de ficción;

camino por las veredas que llevan agua

a las orillas del río de los sueños.

 

Camino y encuentro ojos que caminan

y van; de aquí para allá veo ojos

que peinan el paisaje y encuentran

la distinción y la distancia

entre el hogar, la mente que viaja

y el alma que se queda.

 

Entre lo que se va y lo que queda

la distancia desnuda el alma

peregrina; las claras notas

y el ritmo fiero de las palabras

extranjeras, palomas que vuelan,

van y vienen de lo que fueron

y a lo que pronto serán.

 

Atrás queda el viento y la tormenta,

encandilados por un sueño que no siempre

termina en despertar; navegas por

la orilla de ríos que reúnen

a las personas, junto a fogatas

que iluminan la noche

con historias, cuentos de rumbos

lejanos y de intestina humanidad.

 

¿Será errar lo que nos queda, por las vías

y los caminos?; ¿escuchar las lenguas

ajenas que avisan de amenazas

y oscuros destinos?; ¿o es más oscuro aún,

si se pudiera, volver atrás?

 

 

II

 

“Fui arrojada de mi casa

por bárbaros que crucifican

y matan sin razón; fui vejada,

perseguida, hambreada

por el hambre, echada

al frío del bosque, fui huésped

de tinieblas que se apuestan

en garitas y fronteras sin fin;

en campos de refugio; y sólo

encontré amparo en las sonrisas

de extraños que hablan extrañas lenguas

pero miran igual que yo.

¿Esa soy yo? —me pregunté;

¿ ese es mi hogar, esa es mi casa?”

 

Ahora sé que busco la última frontera,

más allá del río, de la planicie y la montaña.

 

De ambos lados de la frontera

crecen la misma hierba, el mezquite amargo,

el agave Victoria, la flor del ocotillo

y el tipo de árbol que me vio nacer.

Las aves cruzan sin pasaporte,

van y vienen y nada las detiene.

 

Echo a andar y se cruzan por caminos

mujeres y hombres; hablan diferente

pero todos miran con mirada igual.

 

 

III

 

En la ciudad in town, nadie to talk to; salgo & walk donde others caminan; nobody knows realmente where to; luego, they forget de dónde vienen —some hate their own guts, I swear—, por a piece of pan. They are hermanos, but don’t know each other. Se ignoran or reject one another, uno al otro esse, desde que se watchan; full aside, se hacen de lado, para que pase el otro, no hard feelings, or intention de pasar, anyway, anyhow, any day nor night, de ir a ningún lado, not nowhere not anywhere. Todos los lados son el same side porque no hay chingados lados a dónde ir. Hablan lenguas ajenas, strange like toungues, raras y quisieran not fucking estar ahí. No quisieran either estar en no other side, o del otro lado, porque piensan “there’s none”, y no lo hay. Sueñan & dream en cruzar the last border, esa última frontera y llegar; “¿A dónde?” —ask they with grunts —preguntan ellos con señas de cantar. Y todos levantan los hombros y miran a la distancia, making up un allá, y de nuevo shrugging their shoulders. Hay rumores, broken historias que terminan nowhere, maybe por principio y maybe, sólo maybe, comienzan por el final.

 

 

IV

 

Todo lugar es centro y periferia:

coloquemos la tarde donde se pueda;

pero si de recuperación se trata,

si de salvación hablamos,

construyamos una memoria femenina, justa.

 

Penélope teje allá en casa, lo sé.

De día teje despacio pero precisa.

De noche deshace: alarga

el tiempo hasta la aurora:

y ya luego teje otra vez.

 

 

V

 

Tarde, deslumbrado, comprendí que

sin salir de casa, puedo ver las cosas

todas sobre la faz del mundo.

Entre más viajo, menos sé:

—veo sin mirar y escucho sin oír—

y luego hago las cosas sin hacerlas.

Un hombre vive el tiempo que le toma

aceptar que muere, y muere ya.

 

Terminar algo no es destruirlo.

Se comienza por lo que hay.

Se comienza por lo que quedó.

 

Me nombro Ulises, el errante;

crucé mi camino con adivinos

y oráculos de toda suerte;

soy oriundo de aquí y allá,

pero en el año 52 de nuestra era

levé anclas, fui peregrino

de las cuatro direcciones,

navegante del cerca y del lejos

peregrino del arriba y del abajo;

pero nadie, nadie me supo decir

hasta dónde iría o qué puertos

cobijarían mi permanencia.

 

Estoy viejo y cansado de la guerra

(el hogar es donde resida la paz);

todo acto hostil es un intento vano

por resolver un problema;

y todo conflicto es un problema de frontera;

la frontera entre el otro y yo.

 

El tránsito a la paz es lo que garantiza

la permanencia. Y comienza por el sencillo,

el elemental acto de alimentar a otro.

 

 

VI

 

En las sendas de Juárez

llego a los pasados que me miran;

ahora veo que me eché a andar

para volver; a dónde vaya, todo es

un retorno eterno, un regresar

silencioso, un constante arribar.

 

Y veo que el viaje, el viaje

emprendido, recorrido,

ahora en su final, ha servido

para que Penélope pueda abrir los ojos:

ella, que teje sueños, quizá ha soñado

este largo sueño del viejo Ulises

y acaso soñar que teje la noche toda

le permita, ya sobria, despertar

bajo la Luna llena de Juárez.

 

 

 

 

 

 

 

I

 

I walk through a space of fiction;

I walk through the paths that take water

to the edge, at the rivers of dreams.

 

I walk & find eyes that come

& go; from here to there I see eyes

that comb the scenery & find

the distinction of distance

between home, the mind

that travels & the soul that stays.

 

Between what leaves & what stays

distance undresses the wandering

soul; the sweet notes

& the fiery rhythm of foreign

words, doves in flight,

that come & go to what was

& what will soon be.

 

Far behind the wind & the storm linger

dazzled by a dream that won’t always

end in waking; you navigate

by the banks of rivers where people

gather, by the fires

that light the nighttime

with stories, tales from afar

& gut humanness.

 

Is wandering through ways and roads

all that is left?; listening to alien

tongues that foretell dark destinies

& threats?; or, as if we could, would

it be darker still to stay behind?

 

 

II

 

“I was cast from my home

by brutes that crucify

& kill with no purpose; mistreated,

persecuted, hollowed

by hunger, thrown

to the forest cold; I was a guest

of darkness; that which best

on sentries & endless borders;

in refugee camps, I found

shelter only in smiles

of strangers that speak strange tongues

but stare the same way I do.

Is that me? —I asked;

Is that my house, is that my home?”

 

Now I know I seek the last frontier,

beyond the river, beyond the mountain & the plain.

 

On both sides of the border

grow the same weeds, the bitter Mesquite,

the Victoria Agave, & the Ocotillo flower

& the same trees that witnessed my birth.

Birds cross without a passport,

they come & go, undetained.

 

I start walking while women and men

cross roads; they talk differently,

but they all gaze with an equal gaze.

 

 

III

 

En la ciudad in town, nadie to talk to; salgo & walk donde others caminan; nobody knows realmente where to; luego, they forget de dónde vienen —some hate their own guts, I swear—, por a piece of pan. They are hermanos, but don’t know each other. Se ignoran or reject one another, uno al otro esse, desde que se watchan; full aside, se hacen de lado, para que pase el otro, no hard feelings, or intention de pasar, anyway, anyhow, any day nor night, de ir a ningún lado, not nowhere not anywhere. Todos los lados son el same side porque no hay chingados lados a dónde ir. Hablan lenguas ajenas, strange like tongues, raras y quisieran not fucking estar ahí. No quisieran either estar en no other side, o del otro lado, porque piensan “there’s none”, y no lo hay. Sueñan & dream en cruzar the last border, esa última frontera y llegar; “¿A dónde?” —ask they with grunts —preguntan ellos con señas de cantar. Y todos levantan los hombros y miran a la distancia, making up un allá, y de nuevo shrugging their shoulders. Hay rumores, broken historias que terminan nowhere, maybe por principio y maybe, sólo maybe, comienzan por el final.

 

 

IV

 

All places are center and border:

so let`s place the afternoon wherever we dare;

but if recovery is what it´s all about,

if salvation is what we are talking of,

let´s build a just, feminine memory.

 

Penelope knits back home, I know.

Daytime she weaves, so precise & slow;

nighttime she unknits: & prolongues

time till dawn

& then she knits again.

 

 

V

 

Late, lightstruck, I came to see that

without leaving home I can see

all things on the face of the Earth.

The farther I travel, the less I know:

I see without looking, & listen without hearing;

then I do things without doing.

A man lives as long as it takes

to accept he´s dying while he dies.

 

To end is not to destroy.

You start with what there is.

You start with what is left.

 

I am called Ulisses, the Wanderer;

I crossed paths with soothsayers

& oracles of every kind;

I am a native of here & there,

but in the year ’52 of our era,

I weighed anchor, was a pilgrim

in all four directions,

& seafarer of the Near & the Far,

traveler of the High & the Low;

but nobody, nobody could tell

how far I would go, or what ports

would shelter my stay.

 

I´m old and tired of war

(home is where peace may dwell)

every hostile act, an intent in vain

to solve a problem;

& every conflict is a border problem;

the border between the other & me.

 

Transit to peace is what guarantees

the stay. It begins with the simple,

elementary act of feeding another.

 

 

VI

 

In the alleys of Juarez

I reach the pasts that gaze at me;

& now I see that I started walking

to get back; wherever I go all is

an eternal return, a silent

regress, a constant arrival.

 

And I see that the journey,

the journey begun, the whole transit,

now that it ends, has only served

for Penelope to open her eyes:

she, who knits dreams, has maybe

dreamt old Ulisses’ long dream;

& maybe dreaming she knits night itself

would allow her, now sober, to wake up

under the Moon full of Juarez.

 

 

 

Jorge González de León. Nació en la ciudad de México, Estudios en Letras Clásicas y Letras Hispánicas. Poeta, editor, guionista, ganó un Ariel por “Argumento Original” por la película “Goitia”. Estudios de teatro con el método del “Actor’s Studio” y estudios musicales con el maestro Henry West. Director de Amaltea Editores y Director Fundador de la revista de poesía “Alforja”. Miembro del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y fundador de varias brigadas de arte y resistencia. “Embajador de Paz” y “Mediador de “Conflictos” de la organización Serapaz.

 

 

 

Elliott Sky Case is a genderqueer poet and visual artist. Born in Los Angeles, Elliott graduated from UC Santa Cruz and is currently an MFA candidate at NYU. Elliott's poetry focuses on unpacking nostalgia, self-validation, finding God in small places, and riding public transit. Their chapbook, Get Home Safe, was the 2016 winner of Midwest Writing Center's Susan K. Collins/Mississippi Valley Chapbook Contest.

 

 

 

 

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