Jesús Munárriz (San Sebastián, España, 1940)

 

 

 

 

 

Jesús Munárriz (San Sebastián, España, 1940)

 

 

 

 

Piedra

 

Por más que se trocee y desmenuce,

la piedra siempre es válida.

Canto, guijarro, grava,

cascajo, pedregullo,

ripio, gravilla, arena,

su utilidad no mengua por más que disminuya

su volumen.

 

Hasta su polvo, cuando llega a polvo,

aguanta más que el nuestro.

¡Pobre Sísifo!

 

 

 

 

Cimiento

 

Confluyen en la base la resistencia inerte,

el silencio profundo, la recepción pasiva

con la gravitación, la imposición, la impronta,

con la necesidad de permanencia

y su búsqueda ciega

de cobijo.

 

Se forma así el cimiento,

engarce y comunión

del artificio

con lo determinado,

sustentación

de cuanto alzan los hombres

en su afán de dominio

y permanencia.

 

Engarces, cicatrices

que un brumoso futuro

lejanísimo

pero tenaz e inevitable

dejará al descubierto

o asumirá sin queja

cuando no quede nadie para dar testimonio

de su insistencia, pese a todo efímera,

de su definitivo deterioro.

 

 

 

 

Aguas

 

Llegadas al desvío, las aguas del arroyo

penetran o se apartan.

La acequia del molino las divide

y unas siguen su cauce, su encarrilada fuga,

y las otras mantienen su más amplio transcurso

y sin trabas prosiguen

su obligada aventura.

 

Forzadas las primeras a hacer girar la aceña,

trabajan para el hombre, su tarea realizan

y una vez concluida

alborozadas vuelven a integrar la corriente

de la que se alejaron.

 

Las reciben las otras con agrado y sorpresa,

pronto las reconocen, las integran

en su marcha común,

que así recobra y restituye lo perdido

y con su aporte se enriquece

y multiplica su experiencia.

 

Fusionadas en la corriente única

se encaminan unidas a su provisional

destino: el río, el mar,

a su eterno retorno a la nube y la lluvia,

a nuevos horizontes,

a su fluir sin fin.

 

 

 

 

 

Fuego

 

Surge oculto, secreto, inesperado,

tal vez impredecible. Agazapado,

silencioso, se crece

lento, tenaz, constante, se propaga,

se difunde, conquista

terrenos, se aventura

por lo desconocido, amplía el campo

de acción, ocupa espacios

cada vez más extensos

y de pronto, sin previo

aviso, brota

en lo sombrío, se alza, se evidencia,

desarrolla sus posibilidades

y, ávido del terreno,

se despliega, se extiende, hace un alarde

de potencia, de fuerza,

se adueña del entorno, lo consume

al par que lo ilumina

ya sin control, se eleva, se propaga,

arrasa lo que toca y, cada vez más rápido,

con mayor eficacia,

elimina, consume, devora cuanto alcanza,

reduce a llamas, humo, pavesas y cenizas

cuanto lo cobijó, lo hizo posible,

lo dotó de poder, de esplendor, de energía,

lo creó, aun a sabiendas de que, pasado el tiempo,

traería su ruina,

su destrucción,

su aniquilamiento.

 

 

 

 

 

Pozo

 

Las hileras a cuerda

de ladrillos

con sus intercalados bocaperros

dan paso a las hileras a tizón

que empiezan a captar

aguas colgadas.

Más abajo, la tierra sin cubrir

rezuma y mana,

hasta llegar al revoltón,

a las peñuelas,

donde se desanilla y se descarna

el pozo,

abierto a los veneros

que lo colman.

 

Baja a desescombrarlo, suspendido

del polipasto en angarilla,

un joven oficial

que estrangula los troncos reflotantes,

los traba con la soga para que se los icen

y echa en el esportón los que carecen de alma.

 

Limpio el fondo, vacío con la bomba,

se le deja llenándose de nuevo,

haciendo que las aguas

arrastren, depositen en el fondo

los finos largo tiempo acumulados.

 

Izado finalmente el operario,

se desmonta el tinglado

y se cubre la boca.

Vuelve a estar listo el pozo.

 

 

 

 

 

Ríos

 

Torrenciales, las lluvias descarrilan

los ríos y torrentes,

se desmadran los cauces, se despliegan

por vegas y por huertos.

se adentran por los pueblos, los invaden,

ocupan las viviendas,

enlodan cuanto el hombre construyó en sus dominios.

 

Tal es la ley del río, de los ríos

todos del mundo: multiplicar sus brazos

y anegar cuantas tierras necesitan las aguas

en su descenso incontenible.

Bajan, corren, invaden, atropellan,

desarraigan, arrastran

cuanto se les resiste,

abriéndose camino sin distingos

ni treguas ni excepciones.

Así fue desde siempre y así siempre

será mientras oxígeno e hidrógeno

entrelazados sigan

y se eleven del mar y formen nubes

que recorran la tierra y se descarguen

donde las circunstancias se lo exijan,

sin consideración ni atenuantes,

sobre los pasajeros

habitantes del mundo.

 

 

 

 

 

Frontera

 

Nos separa del mundo y nos conecta al mundo.

La piel es exterior y es interior a un tiempo,

calurosa por dentro, variable a la intemperie,

tan protectora como vulnerable,

su frágil envoltura

transmisora,

su frágil envoltura

protectora

nos cubre, nos aísla, nos protege, se adapta

a nuestra finitud dándole forma,

cubriéndola, encubriéndola.

La piel, nuestra frontera.

 

 

 

 

 

 

Jesús Munárriz (San Sebastián, 1940). Escritor, editor y traductor español. Reside desde los dieciocho años en Madrid. Es licenciado en Filología Germánica por la Universidad Complutense de Madrid. Fundó en 1975 Ediciones Hiperión, que dirige desde entonces, y que en 2004 recibió el Premio Nacional de España a la mejor labor editorial cultural. Ha publicado, desde 1975, los poemarios Viajes y estanciasDe aquel amor me quedan estos versosCuarentenaEsos tus ojosCamino de la vozOtros labios me sueñanDe lo real y su análisisCorazón independienteNada más que la verdadViento frescoArtes y oficiosViva voz (canciones), Flores del tiempoViajes y estancias (con collages del autor), Sólo amorPor la gracia de DiosRojo fuego nocturnoVa por ustedesMuseo secretoNos han robado un ángelLos ritmos rojos del siglo en que nací: un cuento triste e Y de pronto Rimbaud, además de los libros de haikús Capitalinos y Escaramujos y los libros para niños DisparatarioCon pies pero sin cabeza y Dibujos animados. Se han publicado además seis antologías de su obra poética. Textos suyos figuran en numerosas antologías y han sido traducidos a más de una docena de idiomas. Ha publicado traducciones literarias de autores como Goethe, Hölderlin, Heine, Rilke, Brecht, Baudelaire, Valéry, Shakespeare, Keats, Wilde, Stevenson, Pessoa y otros. En 1996 fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Ministerio de Cultura de Francia; en 2006 le fue concedido en Milán-Melegnano el Premio Internazionale di Poesia Clemente Rebora; en 2009 fue condecorado por la Real Academia de Córdoba con la Insignia de Oro de Don Luis de Góngora, y en 2014 recibió el Premio de Honor Naji Naaman, del Líbano. Como traductor, ha recibido el Certificate of Honour for Translation de la International Board on Books for Young People, IBBY (Ciudad del Cabo, 2004) y el Premio Unión Latina 2006 de Traducción Científica y Especializada (Cartagena de Indias, 2007).

 

 

 

 

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