Paisaje de invierno. Antología de John Berryman. Traducción de Armando Roa Vial

 

de Paisaje de Invierno, antología de John Berryman,

traducida por Armando Roa Vial

 

 

Parting as Descent

 

The sun rushed up the sky; the taxi flew;

There was a kind of fever on the clock

That morning. We arrived at Waterloo

With time to spare and couldn’t find my track.

 

The bitter coffee in a small café

Gave us our conversation. When the train

Began to move, I saw you turn away

And vanish, and the vessels in my brain

 

Burst, the train roared, the other travellers

In flames leapt, burning on the tilted air

Che si cruccia, I heard the devils curse

And shriek with joy in that place beyond prayer.

 

 

 

Sonnet [73]

 

Demand me again what Kafka’s riddles mean,

For I am the penal colony’s prime scribe:

From solitary, firing against the tribe

Uncanny judgments ancient and unclean.

I am the officer flat on my own machine,

Priest of the one Law no despair can bribe,

On whom the mort-prongs hover to inscribe

«I FELL IN LOVE»... O none of this foreseen,

Adulteries and divorces cold I judged

And strapped the tramps flat. Now the harrow trembles

Down, a strap snaps, I wave–out of control–

To you to change the legend has not budged

These years: make the machine grave on me (stumbles

Someone to latch the strap) «I MET MY SOUL».

 

Despedida como Descenso

 

El sol trepó por el cielo mientras el taxi volaba;

era de mañana y había una suerte

de fiebre en el reloj. Llegamos al terminal de Waterloo

con tiempo de sobra pero no pude encontrar la vía férrea.

 

El sabor amargo del café en una pequeña cafetería

nos invitó a la conversación. Cuando el tren

se puso en marcha, te vi apartarte y desaparecer;

entonces los vasos sanguíneos de mi cerebro

 

reventaron, el tren rugió, los pasajeros

saltaron envueltos en llamas, ardiendo en el aire,

Che si cruccia, y escuché a los demonios blasfemar

y aullar con alegría en ese lugar ajeno a la plegaria.

 

 

 

Soneto [73]

 

Pregúntenme de nuevo lo que significan los acertijos de Kafka;

que soy el escriba más insigne de esta colonia penal:

desde la reclusión disparo contra la tribu

juicios tan inesperados como arcaicos e indecentes.

Soy el aburrido funcionario de mi propia burocracia,

sacerdote de la única Ley que ninguna desesperación puede sobornar,

en quien las púas de la muerte acechan para inscribir:

«ESTOY ENAMORADO»... Oh, a ninguno de esos presagios,

adulterios y divorcios, los juzgué con frialdad,

ni tampoco puse livianas ataduras a las mujerzuelas. Ahora

tiembla la rastra y la cuerda se rompe, me agito fuera de control

hacia ti para cambiar la historia que no ha cedido

en estos años: que esta maquinaria grabe en mí (tantos

tropiezos por apretar la soga): «CONOCÍ A MI ALMA».

Armando Roa Vial (Santiago, 1966). Poeta, ensayista y traductor chileno. Ha publicado El Apocalipsis de las Palabras/ La dicha de Enmudecer (1998-2002), Zarabanda de la Muerte Oscura, (2000), Estancias en homenaje a Gregorio Samsa (2001), Ejercicios de filiación (1998-2008), y Shakespearean Blues (2013), entre otros. Ganador del Premio Pablo Neruda el año 2002. Ha traducido La señal de todas las cosas, antología de Kenneth Rexroth (coeditado con Marcelo Pellegrini, 2004), El Cantar del Hierro.Beowulf y otras lecturas anglosajonas (2010), El  Navegante (2011), Macbeth, de William Shakespeare (2012). Tarde o temprano, antología de Thomas Hardy (2013) y Cántico del Sol, antología de Ezra Pound (2015), entre otras publicaciones.

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