Los Mayores de la poesía: Cayo Valerio Catulo (Verona, Italia, 87-54 a. C.). Traducción de José Emilio Pacheco

 

 

Estos poemas se publicaron en Alforja. Revista de Poesía, número 43, invierno 2007, Nueva Época, pp. 87-89.

 

 

Cayo Valerio Catulo (Verona, Italia, 87-54 a. C.)

 

Traducción de José Emilio Pacheco

 

 

I

 

Parece un dios, o acaso algo más grande,

si no hubiera blasfemia en insinuarlo,

el que sentado frente a ti escucha

tu dulce risa.

 

Pierdo la voz al contemplarte, Lesbia.

Cede mi lengua, queda inerte y muda.

Todo arde en llamas y un intenso fuego

quema mis venas.

 

Es otro el mundo en cuanto yo te miro.

Zumba mi oído en un rumor oscuro.

Caigo en tinieblas y una doble noche

ciega mis ojos.

 

 

 

II

 

Eres, gorrión, mascota de mi niña

que te acaricia y guarda en su regazo

y permite que muerdas a tu antojo

la delicada yema de sus dedos,

cuando la que deseo alivia su ansia

en su juego contigo… Ah, si pudiera

acariciarla como a ti sus manos

y calmar la pasión que me atormenta…

 

 

 

III

 

Preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos

serían bastantes para mí. Respondo:

Piensa en la arena del desierto libio

y en Cirene de flores que dan bálsamo,

desde el templo de Júpiter ardiente

hasta el sepulcro del que alzó la urbe.

 

Ve las estrellas que en silencio miran

los furtivos amores de aquí abajo.

Nadie pueda contar, Lesbia, los besos;

pues, loco de pasión, Catulo quiere

confundir al malévolo y que nadie

logre nunca mancharnos con su lengua.

 

 

 

IV

 

Vivamos sólo para amarnos, Lesbia.

No hagas el menor caso cuando hablen

de nosotros los viejos amargados.

 

Morir y renacer pueden los soles,

pero, al cesar la breve luz, nosotros

nos hundiremos en la eterna noche.

 

Por eso, antes que la luz se apague,

dame mil besos y otros cien más tarde.

Y después otros mil y otros cien besos

y de nuevo cien más por mil seguidos.

 

Bésame sin cesar, bésame tanto

que se confundan. Al perder la cuenta

no podrán hechizarnos los malvados:

nunca sabrán el número de besos.

 

 

 

V

 

Aunque hasta el mismo Júpiter lo implore,

sólo conmigo hará el amor mi niña.

 

Lo dice y sin embargo lo que dice,

al que incendia de amor, una muchacha

son palabras al viento, agua en el agua.

 

 

 

VI

 

Lesbia habla mal de mí.

Nunca se calla.

Así Lesbia comprueba que me ama.

 

¿Cómo puedo saberlo?

Hago lo mismo

y me muero de amarla.

José Emilio Pacheco. Nació en la Ciudad de México, el 30 de junio de 1939; muere el 26 de enero de 2014. Ensayista, narrador y poeta. Estudió Derecho y Filosofía en la UNAM. Miembro de El Colegio Nacional (1986). Traductor de Un tranvía llamado deseo (de Tennessee Williams), Cuatro cuartetos (de T. S. Eliot), Como es (de Samuel Beckett), De Profundis (de Oscar Wilde), cuentos de Hans Christian Andersen y haikús japoneses, entre otros. Colaborador de Diario del Sureste, Diario de Yucatán, Diorama, El Dictamen, El Nacional, Estaciones, Excélsior, La Cultura en México, La Palabra y El Hombre, Letras Nuevas, México en la Cultura, Nivel, Proceso, Revista de la Universidad de México y Situaciones. Becario del CME, 1970. Miembro del SNCA, como creador emérito, desde 1994. Compartió con Arturo Ripstein los Arieles a la mejor historia original y a la mejor adaptación cinematográfica por El Castillo de la pureza, 1973. Premio Magda Donato 1967 por Morirás lejos. Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1969 por No me preguntes cómo pasa el tiempo. Premio Xavier Villaurrutia 1973 por El principio del placer. Doctor Honoris Causa por la UAS (1979). Premio Nacional de Periodismo 1980 a divulgación cultural. Premio de la Sociedad de Críticos Teatrales 1983 a la mejor traducción por Un tranvía llamado deseo. Premio Nacional Malcolm Lowry 1991 a su trayectoria ensayística. Premio Nacional de Literatura y Lingüística 1991. Cuarto Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, 1995. Primer Premio Internacional de Poesía José Asunción Silva, 1996, Colombia. Premio Mazatlán de Literatura 1999. Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2001, que otorga la Universidad de Talca en Chile. Doctor honoris causa por la Universidad Veracruzana en 2002. Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde 2003. Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2003. Premio San Luis al Mérito Literario 2008. Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009 por el conjunto de su obra. Medalla de Oro de Bellas Artes en reconocimiento a su trayectoria, 2009. Medalla 1808, otorgada por el GDF, 2009. Premio Cervantes de Literatura 2009. Doctor Honoris Causa por la UNAM (2010). Premio al Mérito Cultural “Carlos Monsiváis” 2012, otorgado por el GDF. Premio Internacional Corona de Oro 2013, otorgado por el Festival de Poesía de Struga, República de Macedonia. Su poemario No me preguntes cómo pasa el tiempo se incluye en la compilación Premio de Poesía Aguascalientes 30 años, 1968-1977, Joaquín Mortiz / Gob. del Edo. de Aguascalientes / INBA, 1997.

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