Beatriz Giovanna Ramírez (Colombia)

 

 

 

 

SOBRE LA POESÍA DE BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ

 

 

 

La poesía de Beatriz Giovanna Ramírez es un diálogo bastante sonoro y muy congruente con su tiempo, con las inenarrables correrías del mundo moderno, con sus matemáticas tecnologías y las múltiples ráfagas de información que nos arrojan. Esta poeta colombiana radicada en España, es una versátil urdidora de imágenes introvertidas, desaforadas, vívidas, y ha creado una visión muy personal de la literatura y sus muchísimos ritmos sociales: ha convertido las atmósferas digitales en una forma estética de conmover al pasado; es capaz de comprar con una nueva moneda, con un bitcoin, un refulgente asombro antiguo o una de las más peripatéticas metáforas románticas del siglo diecinueve. Escribe con denuedo sobre los temas que aquejan a la afanosa modernidad. También se reconoce al final del día en alguna soledad, o algún vacío que solo pueden suplir las palabras. Sus libros intentan dar testimonio de ese viaje fabuloso, absolutamente bonito, que ha emprendido desde muy niña hasta los bajo fondos de su alma, su poesía es un desahogo estético, una lucha incansable por alcanzar toda la belleza del mundo. Leer a de Beatriz Giovanna Ramírez es viajar hacia los misterios de esta agitada vida moderna. La suya es una búsqueda incesante del brillo y la sonoridad del quehacer contemporáneo y su métrica salvaje, portadora de una voz inquisitiva, ilógica pero también sensual de las estéticas que desarrollan las grandes metrópolis. Su escritura está llena de muchos estados de ánimo, de constantes cambios atmosféricos, de perennes incursiones al inconsciente colectivo.  En sus muchísimos viajes al fondo de esta sociedad post moderna, se ha enfrascado también en una lucha por la reconciliación social de la mujer, sus conflictos y sus exacerbadas sinfonías literarias con enfoque de género. Es una prolífica navegante de la cultura digital y se ha convertido en una poeta del caos informático: ahí, entre esos hilos, entre esa maraña de información inclasificable a veces, ha levantado una gran metáfora del mundo, con una muy particular sensibilidad ha hecho una mágica alegoría del intelecto femenino.

Beatriz Giovanna Ramírez ha trazado imágenes para el futuro, queriendo así modificar el pasado, y eso la ayuda exponencialmente a sobrevivir al caos de la historia. Testigo de su tiempo, más allá de su destino impregnado de mucho magnetismo, la música verbal de su trabajo, nos colma de una sensual armonía, de una inusitada forma de vivir la lengua, de habitar sus propios fantasmas.

 

Fernando Denis

 

 

 

 

Beatriz Giovanna Ramírez (Bogotá, Colombia, 1979)

 

 

 

Selfie como Danza de H. Matisse

 

Hija del movimiento del ritmo que da la vida,

del canto que arrulla a los niños en las noches de tormenta.

Soy la que alza la voz ante la noche que le ciñe.

La luz se expande sin miedo.

 

Ésta es la época en la que el árbol llena los labios con flores.

Besos son la caricia más pura

que rehacen los rostros que tuve en mi vientre.

 

En la casa, las paredes están llenas de hilos y armonía,

combato la pobreza con arroz, lentejas y trozos de pan.

Urdo en el calor de mis manos sus ropas.

 

En éste reír arde la fuerza secreta de la vida

y nutro el centro de mi propia sangre

golpeada

intensamente

con el corazón que todo le incumbe

y lo transforma en acción y pertenencia.

 

Llevo muchos siglos despertando.

Los ojos abiertos,

las manos abiertas,

el cuerpo danzando al ritmo del tambor.

 

Todo está en movimiento.

 

El mundo se ensancha y yo lo habito.

 

Ha venido el hombre que ama

mi espíritu libre,

me deja soñar mis propios sueños,

con toda la fuerza en la suavidad

de su cuerpo

baila y me uno a él.

 

Hija del movimiento del ritmo que da la vida,

soy la que está cantando al amor

la que canta con un alfabeto de luz

canciones para una existencia rotunda.

 

 

 

 

Poemas de Poesía de Alta Traición

 

La niña de mamá

 

Mi madre me quería mucho pero teníamos que comer,

así que me dejó sola, bajo llave, en una habitación sin ventanas,

me comía las uñas, soñaba en el parque montando una bicicleta,

no aprendí a montar alguna, pero en mi invención piloteaba hasta aviones de guerra.

Mi madre me compraba libros de segunda e innumerables cuentos.

Me hablaba de los peligros de ser bonita en la ciudad.

Lloraba sola de mi suerte, reía escondida en mi cuarto húmedo.

Sentía mi cielo nublado y frío.

Me sentía pequeña e indefensa, pero llegaba la hora de la venganza:

Era pirata y cortaba las cabezas de los hombres con saco.

Era la niña de mamá que con pistolas y espadas defendía ser niña.

 

 

 

 

Quien escribe

 

no es mujer ni hombre,

es Poeta.

 

Yo,

vengo a trastornar al orden,

a destronar el punto de vista,

a cambiar el sentido

y la sentencia.

 

Yo,

existo en este poema.

Existo en lo incuestionable,

en la forma criticada.

Deconstruyo las categorías.

 

Toda la historia debe ser reescrita.

 

La poesía combate

los conceptos.

 

 

 

 

Residuos

 

La mejor conversación

fue aquella que nunca tuvimos.

Dirán que fuimos dos tontos,

dejamos escapar al amor

de entre los labios.

En esta orilla del mundo,

no sirve arrepentirse

de una estación muerta.

Se destejen las mantas que nos cubren

en otros lechos.

Las noches se consumen entre las manos

que no se tocan.

Quedan los residuos

de un amor gastado

que siempre estuvo a punto

de sobrevivir.

Así nos resignamos.

Todo pasa hasta el amor.

Entre saltos de cordura me repongo.

Nadie sabe que abandoné el tren

en plena marcha.

Iba contigo a ninguna parte,

busqué en la cartografía

la posibilidad de seguir mi propia ruta.

Ahora estamos mirándonos

en medio de este espectáculo

aburrido llamado tiempo.

Así nos dejamos para seguir siendo.

 

 

 

 

El dolor de la belleza

 

¿Será que del dolor surge la belleza?

Esta pierna embadurnada

con cera, se pegan los días

como una larga condena.

Olvido el dolor de los tirones,

retiro la mala hierba de mi campo.

Me baño con aceites y lociones

en rituales silenciosos.

Odio la raíz visible,

estos días cansados

con hambre y frio.

Esbelta con mis zapatos altos

voy recorriendo la escena.

Tengo los ojos entrenados:

encuentro cada vez más defectos.

 

 

 

 

Poemas de Antes de entrar el bosque

 

Mirada esférica 

 

Cerca está la mirada de la tierra.

Asomada en su paciencia,

cuenta los minutos

en los que se extinguen

los bosques y la fauna.

En su singular mirada esférica

hay pasados verdes

y sueños de agua dulce.

Cerca están sus ojos junto

a los lejanos días de campo

de Juan Ramón y Machado.

Larga la sombra tan caliente,

llena de frío en la arena somnolienta.

Cerca está la mirada de la tierra,

triste y hermosa, soñadora etérea,

colgada de su paciencia.

 

 

 

 

Corazón abierto

 

¿Hay alguna canción

que me permita sonreír?

Sí, abre el corazón y escucha.

Dejo el trozo de pan sobre la mesa

y atravieso colinas efímeras y verdes,

llego hasta la orilla fresca de un río

que no se resigna a desaparecer.

Dime, ¿por qué el corazón no se abre?

De nada sirve el hacha, ni los cortes

ni las heridas del árbol producen fruto.

La rabia triste, bruma de los días,

en lo más profundo lloré con el pelo suelto.

Abrir el corazón y los pájaros imposibles

sobre los folios en los que escribo

y dejar de respirar para que las palabras

puedan ser exhaladas.

Abro el corazón o me destruyo,

Oh,  yo, en la infancia, cuidando la seda,

sembrando luces y verdades,

y mientras las hojas caían como los besos de la madre.

Revertir el latido del desvalido sueño de la tristeza

y pintarlo de colores felices para que, por fin,

pueda tener una sonrisa y escuchar a mi corazón abierto.

 

 

 

 

La voz del campo

Dejamos que los perros ladraran

seguimos con nuestra mirada

el atardecer de invierno.

Sentados en el mismo banco,

vimos las copas de los árboles

y escuchamos rugir el viento.

Somos dos en el campo,

dos que se visten con humo

y yerba del suelo.

Dos que han caminado por España

y han contado los garbanzos.

Dos que se acarician en las lunas

y en los montes callados donde pace el ganado.

Dejamos que los perros ladraran

para escuchar mejor, ambos, la voz del campo.

 

 

 

 

Poemas de Astros con cuerpo, galaxias

 

Nota del trapecista

 

A veces te sientes desgraciado, triste y aburrido;

pero, también simpático e importante,

en lo alto de la cúpula del gran circo.

En tu sexo, no tu sexo, encontré lo que no había vivido.

Del trapecio malicioso que subí, en lo alto,

gritaba (y escribí) tu nombre, como se sabe:

nadie me escuchó (pocos lo verán).

¿Quién sabe del dolor de mis vértebras cuando estoy en el suelo?

Desde allí, arriba, permanecí de día y noche en el trapecio;

en cámara lenta vi cómo se evaporaban las ilusiones, las mías.

Muerdo mi tristeza para seguir en lo alto.

 

 

 

 

La vida en sorbos

 

Se escurren las horas entre ficciones emocionales.

Me detuve en el minuto sesenta y nueve,

congelé la imagen de los amantes

y me quedé inmóvil en la añoranza.

Cuántas veces, hoy como ayer, me tomo la vida en pausa.

 

 

 

 

Beatriz Giovanna Ramírez (Bogotá, Colombia, 1979). Poeta, escritora y editora. Dirige Editora BGR y la Revista literaria Gafe.info Éramos pocos y parió la abuela. En Colombia se licenció en Lingüística y Literatura (UD) y ejerció durante años como profesora de Lengua Castellana y Literatura. Diplomada en Creación Narrativa (UC). En España se Licenció en Teoría literaria y Literatura Comparada (Universidad Complutense de Madrid). La voz poética y narrativa de Beatriz Giovanna Ramírez, plasma esa búsqueda incesante de la identidad femenina y el nexo con la consciencia social y feminista.

 

Poesía:

El camino a la tienda, Antes de entrar en el bosque, Poesía de Alta Traición, Desnuda junto al mar.  “La vida pasaba como -una de las tantas series-en Netflix. (Colección Poesía Móvil nº 17)

Narrativa:

Un montón de espejos rotos, Microficciones en escenas de pingback.

La serie de relatos “Mujeres Coraje, Historias de Amor propio

Colección Lectura Fácil

En preparación una antología poética suya que será publicada en Colombia por la Colección Zenócrate.