Cuento de Clara Bustamante (México): Inserte su boleto

 

 

 

Inserte su boleto

Clara Bustamante

 

 

Al otro día era navidad y Lulú no había tenido tiempo aún para comprar los regalos. Trabajaba, como se dice: de sol a sol; así que decidió que ese viernes haría un esfuerzo por salir a las seis en punto e ir a la plaza comercial Tomó su boleto a la entrada del estacionamiento y la pluma mecánica se elevó dándole libre paso. El primer piso estaba lleno, así que decidió bajar al siguiente nivel donde era mas probable encontrar un lugar; estacionó su auto algo retirado del acceso pues era preferible caminar un poco que perder su escaso tiempo dando vueltas buscando un mejor sitio. El centro comercial lucia hermoso: Un inmenso árbol de navidad dominaba la plaza, y una aldea de Santa Claus transportaba a chicos y grandes a un lugar de fantasía donde la nieve sintética permitía el goce visual sin las horrendas temperaturas bajo cero, luces e ingeniosos motivos navideños decoraban las elegantes tiendas. El ambiente era jocoso, había mucha gente comprando los regalos que darían al otro día a sus seres queridos, pero si se miraban sus rostros con atención se podía percibir en ellos más nerviosismo y exasperación que alegría. Lulú comenzó por buscar una tienda de ropa para caballeros; ahí podría encontrar un regalo para su novio, su papá y su hermano; éstos son los regalos más fáciles de escoger -los hombres son menos complicados- pensó, y salió de la tienda con tres suéteres del mismo estilo, pero en diferentes colores. Ahora venía lo difícil; el regalo para su hermana. Anduvo por varias tiendas sin decidirse, hasta que por fin cansada optó por un fino bolso, era algo caro, pero pensó que se lo podría pedir prestado y usarlo ella también, así no le dolería tanto el gasto. Para su mamá consiguió una hermosa mascada, ella siempre era feliz con lo que le regalaran. Ahora buscaría algo para ella misma; las tiendas la tenían fascinada; se detenía en cada aparador deleitándose con todos esos vanos objetos de placer. Se probaba zapatos, olía fragancias, preguntaba el precio de aretes, relojes, pulseras, mascadas y así pasaba el tiempo sin darse cuenta hasta que de pronto los comercios empezaron a cerrar y a apagar sus luces uno tras otro. Aún así, se detenía ante los aparadores ya ha oscuras pegando su rostro a los cristales haciendo visera con las manos sobre los ojos para poder ver mejor los objetos que la hechizaban. Cuando se dio cuenta eran sólo unas pocas personas retrasadas las que se dirigían a toda prisa a la caja de pago del estacionamiento Mientras esperabas su turno en la fila, tuvo esa sensación que lo hace a uno voltear, como lo hace la aguja de una brújula hacia el norte: era un hombre que la miraba fijamente. Lulú incómoda desvió su mirada.

Aunque el montón de paquetes le dificultaban, aún mas, la búsqueda del boleto de estacionamiento dentro de su revuelto bolso, logró por fin encontrarlo y meterlo en la máquina de prepago. Se dirigió al nivel inferior donde a la distancia reconoció su solitario auto. Ya metida en él, con el montón de compras en el asiento de a lado, comenzó su recorrido hacia la salida siguiendo las flechas que la indicaban, pero que parecían, llevarla, más bien, a un laberinto, por fin después de dar varias vueltas logró subir al primer nivel donde ya muy pocos autos hacían fila para salir, tras ella sólo venía un coche más. El vigilante, cansado y deseoso de acelerar su salida del trabajo, al ver que ya estaban a punto de salir los dos últimos autos se dirigió en su tricimoto al nivel inferior para cerciorarse que todo estuviese en orden. Lulú por fin estaba frente a la pluma de salida que, con la grabación de una sensual voz femenina le indicaba "inserte su boleto" Lulú trató de introducirlo en la ranura cuando se dio cuenta de que lo que tenía en la mano era una tarjeta impregnada de fragancia, de las que dan como muestra en el departamento de perfumería. "Inserte su boleto" repitió la grabación. Lulú atrajo su bolso y comenzó a buscar en él; “inserte su boleto” el ritmo era predecible. Lulú miró por el retrovisor imaginando la impaciencia del conductor del auto detrás. "inserte su boleto" El conductor apagó sus luces permitiendo ver su rostro con claridad; “-inserte su boleto-" a Lulú le dio un vuelco el corazón; era el hombre que la había estado mirando fijamente en la fila de pago.  La maquina continuaba su eterno sonsonete: "-inserte su boleto-". Lulú volvió a meter la mano al bolso rebuscando en las bolsas interiores "-inserte su boleto-" metió sus dedos nerviosos en las bolsas de sus pantalón, en las del saco, “-inserte su boleto-“ sacó las mercancías de sus bolsas tirando los regalos al piso del auto tratando de encontrar el maldito boleto en el fondo de ellas "-inserte su boleto." Nuevamente miró por el retrovisor y percibió una sonrisa en los labios de aquel hombre. "-inserte su boleto-" Lulú desesperada vació el contenido de su bolso en el asiento de a lado "-inserte su boleto-" ¡por fin! Apareció "-inserte su boleto-" alargó su mano para introducirlo en la ranura de la exasperante máquina "-inserte su boleto-" cuando una mano atrapó con fuerza su muñeca "-Inserte su boleto-" al tiempo que su gemido de sobresalto fue ahogado, "-inserte su boleto-",…..”inserte su boleto-",…....  "-inserte su boleto-",.....

 

 

 

 

Clara Bustamante Montes. Originaria de Xalapa, Ver. Realizó estudios de música en el Conservatorio de su ciudad natal desplazándose posteriormente a la Ciudad de México para continuar sus estudios y su labor profesional. Andando el tiempo realizó estudios de maestría en Humanismo y Culturas; también tomó cursos de animación a la lectura, así como el diplomado de formación de promotores de lectura en IBBY México, involucrándose cada vez más en esta actividad. Ha participado en varias escuelas públicas como lectora voluntaria en sus programas de fomento lector, así como coordinadora y parte del equipo de formación del desaparecido programa Nosotros entre libros de IBBY México- SEP. Ha participado en talleres de escritura de cuento infantil y cuento de terror con el objetivo de tener más herramientas en su labor de fomento lector.

 

 

 

 

 

 

 

 

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