Crónica de un festival. Lengua suelta: encuentro de poetas mexas, chicanas y latinas. Una crónica a dos voces

 

 

 

 

 

Crónica de un festival. Lengua suelta: encuentro de poetas mexas,

chicanas y latinas. Una crónica a dos voces

 

 

Por Violeta Orozco e Indira Isel Torres

 

 

Les escribe aquí Violeta Orozco, reportando desde la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, a una hora de Manhattan. Les traigo aquí las crónicas de la primera mesa virtual de poesía mexicana, chicana y latina ocurrida sin que nadie de nosotras tuviera que tomar un avión para conocernos. Al organizar la mesa Lengua Suelta: encuentro de poetas mexas, chicanas y latinas, me sentí mensajera de las Américas, embajadora de poemas llevando las noticias del Southwest norteamericano a nuestro viejo México cuando Indira me dio la libertad de hacer una curaduría para el Festival Internacional de Comala, pueblo blanco. Sentí una gran responsabilidad, porque claramente el encuentro binacional sería una ínfima muestra de la enorme producción poética en ambos países. Pensé sobre todo en traerme a las chicanas, para que vieran las mexicanas lo incendiario de su poesía. Fue por eso que nombré este encuentro “Lengua suelta”, en honor a la gran Sandra Cisneros y su poemario “Loose woman”, que habla de las mujeres que andan sueltas, con la lengua suelta y la mente afilada. “Loose-tongued, sharp-witted”.

Verán, todo empezó con Gloria Anzaldúa y Sandra Cisneros, las Panchas Villas de nuestro “Greater Mexico”. Yo llevaba ya un año de investigar la obra de poetas chicanas en antologías, artículos, redactando papers y conferencias en el doctorado en Letras Hispánicas. Había encontrado en ellas una estética tan diferente a la de la poesía mexicana, que había analizado sobre todo desde la teoría postcolonial y basada en las investigaciones del seminario de poesía mexicana de la UNAM. En la maestría me dediqué a desarrollar el aparato teórico que me permitiera justificar por qué eran tan diferentes de las poetas mexicanas, por qué para las poetas mexicanas era urgente conocerlas, por qué un encuentro así sería tan fecundo y enriquecedor. Cuando Indira me invitó a organizar una lectura en vivo con las Mexican-Americans, sentí que al fin podía llevar mi conocimiento académico a nivel práctico. Nunca pensé, sin embargo, que pudiera compartir con las poetas mexicanas que más admiro mi profunda afinidad feminista, estética, ideológica, las poetas que para mí eran como hermanas porque yo crecí en una casa bilingüe, hija de un profesor de lenguas en la UNAM, traductor y políglota, leyendo literatura anglosajona y latinoamericana. Yo quería que se difundiera la obra de las chicanas en México, comencé traduciéndolas, leyendo antologías, asistiendo a lecturas en vivo. No sabía cómo hacer que las mexicanas las leyeran, porque sentía que los artículos académicos que escribí no llegaban tan lejos.

En mi biblioteca personal acá tengo al menos 20 antologías de poesía norteamericana y mexicana. Curiosamente, las poetas chicanas figuraban poco en las antologías generales de poesía norteamericana antes del año 2000, a menos que habláramos de “This bridge called my back” de Anzaldúa y Moraga y antologías específicas de chicanas como Infinite Divisions, Contemporary Chicana Poetry, y otras en las que las mexicanas-americanas se encuentran separadas de las otras poetas norteamericanas. Ni siquiera en The Norton Anthology of Modern and Contemporary poetry más reciente había una muestra representativa. La plataforma del Festival de Comala fue así la oportunidad para mí de crear un foro, un ágora en el espacio intersticial entre los dos países, de reunir a las poetas que había conocido en EUA a lo largo de los tres años de posgrado que llevo aquí. Me frustraba que su voz fuera poco difundida en México (fuera de la antología de Claire Joysmith) y quería crear este puente entre mis queridas colegas poetas mexicanas, dar a conocer las potentísimas voces de algunas de las chicanas en México.

Le había escrito a Leo Orozco de la revista De-lirio para difundir a las poetas en ambos idiomas, se sumó al proyecto traduciendo a Aideed y Masiel. Yo quería desesperadamente remediar la desconexión que había entre las dos fronteras a causa del idioma, la distancia geográfica, el desconocimiento de la otra tradición de la poesía de origen mexicano en México, las divisiones políticas. Lo único que tenía que hacer era traducirlas, dejar que se conocieran a través de sus voces, sus lenguas, por poco tiempo que tuviéramos. Aideed Medina relataba, en un momento muy emotivo cómo en Estados Unidos no les enseñaban nada a las americanas de origen mexicano en las escuelas de su herencia, ni de lo que se escribía en la poesía latinoamericana. Les hacían sentir a las que eran mexicanas de tercera generación que no tenían raíces en un país que quería deshacerse de su historia. Al final también decidimos expandir el encuentro a latinas. Tuvimos el honor de contar con Silvia Goldman, reconocida poeta uruguaya viviendo en Chicago, y Mar Russo, destacada poeta argentina que reside en la ciudad de Nueva York, la cofundadora de la renombrada revista, Nueva York Poetry Press. Esta fue apenas una muestra de la enorme producción de poesía Chicana y también de la poesía Latina, que el último día decidimos también integrar. Trajimos desde Texas a Amanda Galván Huynh, Liliana Valenzuela, Mercedez Holtry, desde Arizona a Diana Marie Delgado. Desde la alta California nos acompañaron la niuyorquina de origen puertorriqueño Susana Praver-Pérez, Aideed Medina, Masiel Montserrat, la guatemalteca-americana Maya Chinchilla y la chilanga chicana neoyorquina Zelene Pineda (Rebelené).

Tuvimos el honor de que nos acompañaran grandes nombres en la poesía mexicana, maestras consagradas como Kyra Galván y Claudia Posadas, poetas de la talla de Diana Del Ángel, Zel Cabrera, Xel Ha López Méndez, y voces extraordinarias como Irma Torregrosa, Azul Ramos, Xochipilli Hernández.  Nuestra lista fue impromptu, on the spot, no era de ninguna manera una lista exhaustiva. Este fue apenas un pequeño muestrario del enorme talento de las poetas mexicanas, chicanas y de las poetas latinas. Buscaba invitar a poetas del norte y del sur, inéditas y publicadas. Magníficas poetas del norte de México se presentaron como Patricia Ortiz Lozano, Mercedes Luna Fuentes, Minerva Reynosa; del centro como Alma Karla Sandoval, Iliana Rodríguez Zuleta, Anahí G.Z, del sur como Chary Gumeta, Irma Torregrosa.

Muchos de ustedes escucharon de otros la historia, pero es importante escuchar la de la voz de Indira que también aquí transmite su testimonio. Escribo este ensayo para darle su lugar a Indira, que me dio el mío, y dándomelo, se lo pude dar a estas poetas que nunca habían venido a México, algunas de ellas inclusive eran inéditas, no obstante su increíble calidad poética. Pero era necesario construir el puente para visibilizarlas, para que captaran el ojo de algún editor en alguno de los dos países. Fue hermoso cuando Diana Marie Delgado me dijo que le leí la mente, que la semana en que la invité había estado pensando mucho en México había estado pensando en ir, en visitar sus raíces. Fue hermosa nuestra colaboración al realizar la traducción de su bellísimo libro, Tracing the horse, así como lo fue también con la Californiana niuyorican Susana Praver, con quien trabajamos los poemas juntos, cuidando la música, el léxico, el spanglish. “Qué bello verlos en Español” me dijo, contentísima, como si llegaran a una lengua a la que por herencia pertenecían. Era muy importante que las dos lenguas nos abrieran el acceso en vez de cerrárnoslo, de cerrar los vasos comunicantes entre nosotros. Nos acompañaba la poeta californiana Nancy Aidé, que entendía español pero no lo hablaba ni lo escribía. Es por eso que para mí fue muy especial que ella viniera, que me dejara darle voz a sus poemas en español. A Amanda Galván Huyn, una impactante poeta tejana, autora del librazo “Brujería”, la conocí gracias a Leo, que había traducido 5 poemas de Amanda para su revista. También me puso muy feliz contar con la presencia de Liliana Valenzuela, reconocida traductora, colega, colaboradora, poeta bilingüe, chilanga, reverse-chicana, coyota como yo, con quien estaba ya colaborando en otro proyecto de traducción.

Escribo esta crónica para agradecer profundamente a las poetas por venir, por quedarse hasta la noche, soportar interferencias, abrirse por completo. Quería escribir esto antes de subir el video porque también me gustaría poner énfasis en visibilizar la logística que hay detrás de un festival, el arduo trabajo, generalmente femenino e invisibilizado que subyace a la gestión cultural. La sensación de trabajar para otros que no trabajan para nosotros fue lo que Indira y yo vivimos cuando organizábamos eventos de poesía para otros organizadores, yo en la Ciudad de México y ella en Colima, y por eso decidimos organizar nuestros propios eventos de poesía para mujeres. De ahí nació Lengua Suelta. Lo que hay detrás de un evento de este tamaño no es simplemente amor a la poesía, es conocimiento y estrategia, poner juntas a las productoras de conocimiento para que puedan copiar de las otras productoras y creadoras las estrategias lingüísticas, formales y el repertorio de significados y significantes para liberar su propia lengua. Ver cómo liberarse de las trabas de un idioma nos inspira para ver cómo podemos liberarnos desde el otro. Es el otro, la otra voz la que nos enseña a ser libres. Un festival no es una azarosa coincidencia, un encuentro casual. Detrás de él hay un trabajo de años, recopilando nombres, haciendo listas, seleccionando poemas. Indira y yo pasamos tantas horas editando simples listas de nombres, cambiando el orden y el día, que pudimos haber editado varios libros de cientos de páginas. Ni se digan las horas que pasé traduciendo y mandando cientos de emails de invitación y de logística. Las erratas surgían como piojos escondidos, los problemas con el diseño de los carteles y la confusión creada por las cuatro zonas horarias en las que estábamos todas ubicadas. Saco esto a colación porque quiero agradecer públicamente a Indira por estar conmigo al pie del cañón, por trabajar por un bien simbólico cuyo producto no es para nosotras sino para el ente abstracto del festival, que ella ha diseñado con una visión internacional y de fantásticos alcances. Un festival no es un organismo autónomo e independiente, emancipado de su creador, un festival son las personas que están detrás de él: Indira, David, la visión que hay detrás. Es por eso que yo quiero resaltar este aspecto de Indira, no como gestora sino como creadora, como poeta. En México, muchos de los gestores mismos de eventos de poesía son poetas, que quitan tiempo de su creación para difundir las de otros. Y también una respuesta a ser invisibilizadas por nuestro género, residencia, clase social, etc.  Queríamos ofrecer un espacio distinto al que nos habían ofrecido. Espero que esto se haya notado en el encuentro. Quiero agradecer a todas las poetas que nos dieron su tiempo, sus poemas, su intimidad, su lengua, para que aprendamos cómo desenredar la nuestra. Transcribimos al final el discurso inaugural con el que recibimos a la primera mesa. Toca ahora el turno de Indira de relatar lo que hubo detrás de la escena desde Colima.

 

 

 

Crónica de Indira Isel Torres

Hace seis días le dije a la poeta y traductora Violeta Orozco que si hacíamos un encuentro de mujeres poetas Chicanas. A la una de la mañana suyas en Nueva Jersey, unos días antes de que iniciara su segundo año de doctorado en Letras me marcó y me dijo que por supuesto, que necesitábamos organizar todo en 5 días antes de que ella comenzara a dar clases para que ella pudiera dedicarse por entero a la organización de la mesa. Platicamos un poco de cómo podría ser, de qué tipo de encuentro queríamos gestar. Ambas queríamos crear un encuentro en donde no sólo importaran la trayectoria y la calidad poética de las invitadas, sino en donde las poetas tuvieran un espacio para conocerse, para que ella pudiera traer a las chicanas y latinas que había ido conociendo en su largo peregrinaje por lecturas de poesía por todo Estados Unidos, a las que venía leyendo desde su maestría y estudiando desde la academia. También queríamos y concebíamos como un enorme acto de generosidad que al juntarlas  les estaríamos haciendo llegar a ellas la poesía mexicana de viva voz, la poesía de mujeres que ella tan minuciosamente había estado estudiando en antologías gringas y mexicanas, las invitadas que eran tanto amigas como colegas nuestras, a las que habíamos ido conociendo en encuentros de poesía en México, leído y descubierto por nuestro propio trabajo poético de años, por nuestro claro convencimiento de que en un ambiente tan reacio a considerar a las mujeres como escritoras, lo que más importaba era promoverlas, apoyarnos entre nosotras para ayudar a publicarnos, publicitarnos, leernos y lograr que más poetas jóvenes pudieran tener acceso a los beneficios que nosotras no tuvimos. Ella se tuvo que ir a Estados Unidos para construir allá su carrera como investigadora y profesora universitaria.

Platicábamos diario por teléfono. Ella me mencionó una larga lista de sus poetas admiradas y estudiadas desde su doctorado en la Universidad de Ohio, y en su contacto con el seminario de poesía mexicana de la UNAM. Me contó de otras poetas a las que fue buscando con el interés del lazo de la poesía feminista, bicultural y bilingüe. Nos escribíamos todo el tiempo, ella enviaba los correos de las invitadas, avisándoles cambios, trabajando horas al día el cartel y los nombres. Algunas poetas tardaron en contestar, pero las fuimos sumando una por una. El primer día tan sólo hicimos más de cien modificaciones. Violeta tradujo con mucha dedicación casi todos los poemas de las chicanas, ella inclusive les pidió a las poetas que leyeran los poemas en los que ambas habían trabajado juntas, realizando una curaduría de decenas de poemas en 5 días. Con los días también hablábamos de la crueldad de la gestión, de cómo las mujeres siempre hacen trabajo hormiga y poco se les visibiliza.

Hablamos de cómo nos gusta hacer todo esto para mover la energía de la voz poética de las mujeres y la inseguridad para entablar un diálogo de creación propia dentro del encuentro. Violeta y yo nos sinceramos y hablamos de nuestro sueño: deseábamos encontrar en la poesía un orden más allá de la trayectoria de cada autora, su número de publicaciones. Con este encuentro queríamos escuchar a las poetas chicanas, mexicanas y latinas y crear lazos profundos. No todas las poetas nos conocíamos, así que fue maravilloso verles y emocionarnos. Tuvimos una lectura maratónica de doce horas de poesía. Por años he ido leyendo y recopilando poesía de todos los Festivales a los que me han invitado, escuchando a mujeres con poesía que proyecta una intimidad y un trabajo muy inspirador. Me hacía falta escribir sobre este encuentro, me hacía falta compartir que estoy muy orgullosa de haberlo logrado, porque sé que #lenguaSuelta, nombre que propuso mi amiga Violeta desde un poema de la escritora Cisneros, hacía referencia a la fuerza y el valor femenino. Sé que es el principio de un nuevo camino, sé que vendrán grandes y nuevos lazos con otras poetas que no están acá pero que escriben y trabajan fuerte y continuo. Gracias a cada una que apoyaba con palabras de ánimo, a todas las que nos decían gracias por este espacio, de verdad gracias por soltarse la lengua con nosotras, Violeta y yo les tenemos desde ya en el corazón.

Las poetas mexicanas leyeron y nos contaron su experiencia: Zel Cabrera resaltó el interés  y la cercanía de su poesía con Sandra Cisneros, nos leyó un poema de su poemario Perras y nos contó del aprendizaje en la antología de la UNAM sobre poesía Chicana, Kyra Galván nos compartió su poema que se declama en diversas escuelas y foros feministas, un poema ya hecho himno, Chary Gumeta nos habló de su interés por Centroamérica y la poesía que ha escrito de las mujeres inmigrantes que mueren en La bestia, además propuso una publicación de su fanzine de todas las poetas de #LenguaSuelta,trabajo que difundirá  por toda Latinoamérica y próximamente en Europa. Diana del Ángel nos leyó poemas de Barranca, poemas de violencia femenina y finalizó con  un verso que hablaba de  la profundidad del idioma náhuatl, Xel-Ha López  leyó poemas jugando con la cámara y la sátira, poemas rebeldes sobre  el juicio de la belleza, Julia Piastro nos dio una plegaria para Janis, poema y música para la vida, una propuesta donde destaca la musicalidad del son jarocho y el rap, pues la poeta ha compuesto para la reconocida cantante y jazzista, Iraida Noriega, Claudia Posadas leyó un poema  dedicado a la poeta Chilena Stella Díaz Varín,  trabajado  con  cariño y admiración exacerbada, Azul Ramos compartió un poema doloroso después  haber vivido la experiencia de la desaparición de un familiar. Minerva Reynosa leyó un poema de su premio Clemencia Isaura donde hace un homenaje a la cantante Selena. Ya lo dijo la poeta, editora y gestora cultural Mar Russo, “tenemos a nuestras divas”.  Las mujeres habitaron con su poesía un espacio de confesión, testimonio y música. La libertad de nuestra lengua nos reclama el silencio, comprendemos que el rechazo nos hace sensibles y todas fuimos con mucho respeto escuchando el universo de cada una.

Escribo junto con Violeta esta crónica porque queremos que quede testimonio de un encuentro que trascendió todas las fronteras que nos habíamos imaginado. Es importante mostrar de dónde vino todo esto, cómo fue mi recorrido como gestora y poeta. Esto es importante porque como ella decía, no es magia, sino el profundo amor que nos une a la poesía el que creó este espacio, este compartir que todas vivimos ayer con enorme sorpresa. Desde niña, yo me adentré en la poesía desde mi provincia, Colima, una ciudad invisible para muchas personas, a quince minutos del municipio de Comala. Soñaba con crear un espacio único en la literatura, nunca pensé que podíamos crear una polifonía de voces nacionales e internacionales como la que vimos ayer. Yo crecí en casa con la poesía decimonónica, mi padre Bulmaro estudió en La UNAM y cosechó en sus años de estudiante autores como Ignacio Rodríguez Galván y Salvador Díaz Mirón. Recuerdo que una de las primeras poetas que leí fue a Gabriela Mistral, poemas que me llevaron  de niña a los concursos de declamación.

Estudié en un intercambio académico, literatura chilena en La Serena. Ahí viví el terremoto del 2010. Hasta me sacaron en los periódicos por desaparecida, porque creyeron que había muerto en esa tragedia, cosa increíble. Conocer la poesía chilena reafirmó mi decisión, ya había escrito mi primer plaquette De la fractura al festín que me publicó la poeta e investigadora, Gloria Vergara. Más adelante, cuando gané el premio de poesía Colima en el 2015 con el poemario La Furia de la Casa, ella me volvió a publicar en la serie Argonautas con el poemario de Bang Bang desde la Universidad de Colima, lugar donde trabajo actualmente como difusora de la escritura: doy clases en torno a la creación y escritores y escritoras, mencionando el premio Narrativa Colima, la importancia de la lectura y la difusión, organizo y dirijo más de 80 talleres anuales, He participado en grandes Festivales donde he escuchado poemas en náhuatl, maya, inglés, ruso, alemán, chino y tantos otros idiomas. Mi última participación en París me hizo dormir en el aeropuerto con un frío irremediable, frío y escenario que me hizo ver a los inmigrantes africanos  con una admiración renovadora. Mi hermano más grande es un inmigrante en Los Estados Unidos, hace poco me habló del desprecio que vive por el racismo y la indiferencia de ser mexicano, nada nuevo, pero siempre, demasiado doloroso.

Confieso que antes estaba alejada del inglés, le tenía recelo, pero gracias a la poesía he ganado admiración por el sonido y el ritmo. Ahora le tengo un profundo interés, igual que al idioma hebreo y mi gusto bíblico. Deseo en un futuro traducir poesía hebrea, sé ahora más que nunca que intentarlo es una defensa ante el desprecio por las mujeres. Hoy #LenguaSuelta me ha dado el valor para continuar en mis proyectos de escritura y gestión. Hemos vivido un encuentro increíble de la palabra de las mujeres, doce horas, imagínense, doce horas de poesía viva. Estoy muy agradecida por contar con la amistad de Violeta, quien en seis días me ha compartido un gran aprendizaje de feminismo y poesía Chicana. Quiero agradecer por supuesto a mi compañero David, mi gran aliado, quién fue el que además ayudó a diseñar todos los posters y la imagen de la mesa de lectura de #Lengua suelta, quien está conmigo lidereando a todo el equipo del Festival de Poesía Comala. A todas y todos los que se sumaron, de verdad, gracias. Hoy dormiremos complacidas, mañana habrá que leer nuevas propuestas y seguir con el trabajo de la escritura y el estudio. Les dejamos aquí el discurso que escribió Violeta con el que recibimos a las poetas ayer en los dos idiomas y subiremos el video un poco más tarde.

 

 

 

 

QUERIDAS POETAS

 

Estoy orgullosa de darles la bienvenida a un evento que busca compartir la extraordinaria producción poética en ambos lados de la frontera escrita por mujeres. Este encuentro fue inspirado por Sandra Cisneros y su mujer de lengua suelta y mente afilada, y también por Gloria Anzaldúa, la madre de las lenguas afiladas, las lenguas bífidas. Ella que quiso ser un puente, una conciencia mediadora entre las dos culturas a las que pertenecía. Anzaldúa fue la mujer que reclamó a la Malinche como la traductora que era, el primer producto bicultural de un continente colonizado múltiples veces que jamás se convirtió en una región monocultural y monolingüe. Estamos aquí hoy para celebrar la diversidad de escribir en al menos dos lenguas, porque a muchas de las que estamos aquí es más de una lengua la que nos identifica y y nos representa. Como Anzaldúa bien sabía, hay varias lenguas que existen en cada lengua. No sólo estamos hablando del español y el inglés, sino de la poliglosia que existe en cada idioma.

 Con este encuentro queremos mostrar la polifonía de todos estos poetas , que vienen de todo México, Nuevo México, Texas, Arizona, California, Nueva York, Uruguay, Argentina, Puerto Rico, Guatemala. Estamos aquí para compartir nuestras raíces y nuestros puentes, la manera en la cual la poesía ha servido como nuestra segunda lengua, ayudándonos a hablar en la única manera en que sabe la poesía, en esta voz íntima que habita nuestra conciencia. Las poetas que están aquí presente son grandes viajeras de la conciencia. Han viajado entre su pasado y su presente, algunas migraron de México a Estados Unidos, otras nacieron en el sureste o un barrio latino en Nueva York, sus padres son del Caribe, América Central, Sudamérica, Norteamérica, el continente americano. Después de todo, esto también significa ser bicultural. No tener que elegir entre nuestras lenguas.

Nosotras las poetas tenemos la lengua suelta porque hemos encontrado maneras de liberarnos a través del lenguaje. Somos bilingües y biculturales, hablando un extraño idioma de vocablos profundos, extraños, y a veces crudos vocablos. Gloria Anzaldúa defendía también la importancia de no tener que pensar en las lenguas como criaturas domables. Ella defendía la legitimidad del Spanglish, la libertad de usar una lengua con la cual podamos comunicarnos con nuestros seres más plurales e internos. Ella sabía que la única manera de superar lo que ella llamaba la tradición del silencio era abrazar los múltiples sociolectos y dialectos presentes en nuestro discurso cotidiano.

Para mí, fue muy importante traducir a varias de las poetas de este encuentro que escribían en inglés al español para fungir como mediadora entre las poéticas subversivas, feministas y testimoniales que veo en la poesía Mexicano-Americana, aún si muchas también escriben en español y se sienten tan conectadas con sus raíces hispanas tanto como a sus raíces anglosajonas. Quiero que las poetas que escriben en español vean lo que yo ví en esas poéticas chicanas, funcionar como un espejo, o como Claire Joysmith, la fantástica traductora y editora llamó en su antología de poesía chicana "Cantar de Espejos". El atrevimiento, el carácter lúdico y el tratamiento subversivo de los temas tabús, el activismo, la conciencia feminista de estas poetas es un regalo que nos abre los ojos. En México, nuestro feminismo es diferente. A veces estamos atrapados en nuestros símbolos nacionales. No jugamos, por ejemplo, con los héroes nacionales con la frecuencia con que lo hacen las chicanas. Nancy Aidee se burla de la masculinidad de Zapata, del rol sumiso de Frida como mujer estereotípica mexicana. Mercedes Holtry saca a la luz tabúes mexicanos sobre las mujeres morenas y nuestra manera mítica, casi suicida o al menos religiosa capacidad de entregarnos en el amor. Amanda Galván Huynh escribe sobre las difíciles relaciones entre mujeres e hijas y la violencia de género estructural en las familias mexicanas y latinas que está presente en ocasiones de manera flagrante, sobre todo cuando se combina con asuntos de raza y clase social. Liliana Valenzuela, la traductora de Sandra Cisneros y decenas de otras Mexican-Americans, nos comparte cómo es ser una Mexicana Americana nepantlera, que está en casa tanto como ciudadana americana tejana como con su identidad de Mexicana. Selene Pineda nos presta su mirada provocativa en los temas tan poco tratados del disfrute sexual en las mujeres. Ladies and gentlemen, con ustedes, las poetas de la lengua suelta.

 

Violeta Orozco

 

 

 

 

OPENING SPEECH: Dear poets

 

I am pleased to welcome you to an event that seeks to share the extraordinary poetry production on both sides of the border written by women. This encounter was inspired by  Sandra Cisneros and her Loose tongued woman, sharp witted woman, and by Anzaldúa, the mother of las lenguas sueltas, las lenguas afiladas, and the forked tongues, the pioneering chicana who wanted herself to be a bridge, a mediating consciousness between the two cultures that she belonged to.  Anzaldúa was the woman who reclaimed Malinche as the translator she was, the first bicultural product of a colonized continent that never fully became a monocultural nor monolingual region. We are here today to celebrate the diversity of the tongues, because so many that are here today identify and feel represented by more than one tongue.

We are not just talking of English and Spanish but of the several tongues that exist in each tongue. In this meeting, we want to show the polyphony of all these poets coming from all over Mexico, New Mexico, Texas, Arizona, California, New York City, Uruguay, Argentina, Puerto Rico, Guatemala. We are here to share our roots and our bridges, the way in which poetry has served as our second tongue, helping us speak in the only way poetry knows, in this intimate, deep voice within our consciousness. The poets featured here are great travelers of consciousness. They have gone back and forth between  their past, their present, some of them have migrated from Mexico to the US, others have been born in the southwest or a Latino neighborhood in New York, their parents are from Central America, The caribbean, south America, North America, the Americas. This is what it means to be bicultural. Not to have to choose between our tongues.

We poets have la Lengua Suelta because we have found ways to free ourselves through language. We are bicultural and bilingual, speaking poetspeak and strange, deep, crude words, policultural and loose tongued Gloria Anzaldúa defended the importance of not having to think of tongues as tameable beings. She defended the legitimacy of Spanglish, the freedom to use a language with which we can communicate with our plural and innermost selves. She knew that the only way to overcome what she called the tradition of silence was to embrace the multiple sociolects and dialects present in our everyday speech. It has been 30 years since Anzaldúa wrote Borderlands, la frontera, and still, we have not overcome these biases. We seem to forget languaje is a system that conditions our view of the world.

For me, it was very important to translate many of the poets who wrote in English to Spanish to function as the mediator between the subversive poetics I see in Mexican-American poetry, even if many also write in Spanish and feel as connected to their Hispanic roots as they do to their American ones. I want the Spanish speaking poets to see what I can see in the chicana poetics, to function as a mirror, as Claire Joysmith calls her Chicana poetry anthology in Mexico "Cantar de espejos" .The boldness, the playfulness, the subversive treatment of taboo topics, human rights activism, a rising feminist consciousness that is an eye-opener for whoever has grown in the Americas. In Mexico, our feminism is different. We are often caught in our national symbols. We do not play with the national heroes as often or make fun of them as often as the chicanas do. Nancy Aidee makes fun of Zapata's masculinity, and Frida's subservient role as a stereotypical Mexican woman.  Mercedes Holtry debunks Mexican taboos about brown women and our mythical almost suicidal (or religious) capacity for love. Amanda Galvan Huyhn broaches the difficult relations between mothers and daughters and the structural gender violence in Mexican and Latino families that is present in a flagrant way, especially when it is combined with issues of race and social class.  Liliana Valenzuela, the translator of Sandra Cisneros, gives us a nepantlera glance into what it means to be a Mexican-American, an American Citizen and a relentless Mexicana at the same time. Finally, Selene Pineda lends her provocative glance into the censored topics of sexual enjoyment in women. Damas y caballeros, please welcome the poets of la lengua suelta.

 

Violeta Orozco, a 16 de julio de 2020

 

 

Violeta Orozco (Ciudad de México, 1989). Poeta bilingüe, traductora y ensayista. Egresada de Filosofía y Letras inglesas por la UNAM, Maestra en Lengua y Literatura Hispánicas por Ohio University. Ganadora del Premio Nacional Universitario de Poesía José Emilio Pacheco 2014. Actualmente realiza el doctorado en Letras Hispánicas en Rutgers University en New Jersey, donde investiga poesía y performance feministas de chicanas y mexicanas, da clases y traduce poetas norteamericanas. Es autora del libro de poesía "El cuarto de la luna" (2020) publicado por editorial Literal. Ha publicado en revistas como Punto de Partida, Carruaje de Pájaros, La Palabra y el Hombre y en varias antologías de poesía de EU. Junto con la reconocida periodista peruana Claudia Cisneros, ha organizado múltiples lecturas de poesía multilingüe, feminista y activista en donde ha reunido a poetas de latitudes tan diversas como Estados Unidos, República Dominicana, Puerto Rico, Costa Rica, Arabia Saudita, Perú y Argentina en el colectivo "Speak up women" que fundó junto con ella. Actualmente está traduciendo el libro "Les reflets du verbe" del poeta algeriano Hamid Larbi.

 

 

Indira Isel Torres Cruz (Colima). Escritora, cantante y artista escénica.  Directora del Festival Internacional de Poesía, Comala, Pueblo Blanco, 2019.Estudió letras hispanoamericanas en la Universidad de Colima, hizo un breve intercambio académico donde estudió literatura chilena en la Universidad de La Serena, Chile, 2010. Obtuvo el premio estatal de poesía por el poemario La furia de la Casa, 2015 y la Presea Griselda Álvarez, distinción en Letras, por el Congreso del Estado de Colima, 2016. Participó en   el Festival La  primavera de los poetas en París, Francia, 2019.  Ha publicado De la Fractura al Festín y Ban Bang por la Universidad de Colima.

 

 

2 comentarios en "Crónica de un festival. Lengua suelta: encuentro de poetas mexas, chicanas y latinas. Una crónica a dos voces"

  • el agosto 19, 2020 a las 1:34 pm
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    Solo diré que la porta Indira a parte de hermosa es una mujer creativa, inteligente y súper chingona wow. Larga vida a esta Reyna.

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  • el agosto 21, 2020 a las 3:41 am
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    Indira, es una gran poeta que está haciendo una importante historia en las letras de Colima. A parte de muy talentosa, es una gran activista y promotora de la buena poesía.

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