Zig-zag en la república de las letras: Maples Arce arremete contra todo el mundo. 100 años del Estridentismo

 

 

 

 

Este artículo-entrevista fue publicada originalmente en El Universal Ilustrado el día 6 de septiembre de 1923, pp. 3031.

 

 

 

Maples Arce arremete contra todo el mundo

 

 

 

Esta librería de César Cicerán tiene ambiente estridentista: dijérase que Maples Arce le comunicara todo aquel dinamismo de “Andamios interiores”, desvelado de las caminatas por las calles asfaltadas de ensueños. En tanto el librero del movimiento —este afanoso Luis Germandé— le ofrece una historia del arte egipcio escrita por Maspero, y el poeta la hojea lentamente, en la avenida se desfloran los “claxon”, y pasan las manifestaciones de mujeres que llevan rojo el corazón.

En los escaparates sobre la avenida y en los estantes están los avisos desplegados de “Irradiador”, la revista del estridentismo, con esa curiosa disposición tipográfica que recuerda la de una casa de “apartments”. Y esta entrevista no es como todas las entrevistas:

 

—No, al fin no publicaré en volumen los Poemas Intuitivos, que sólo eran notaciones rápidas que quedarán dentro de “URBE”, el poema bolsheviki que voy a publicar. En este existe la relación y coordinación exigidas por mi teoría abstraccionista, y esa síntesis ideológica que palpita de uno a otro verso. He aquí algunas de sus visiones:

 

Las mujeres chisporrotean en los interiores apagados

Las motocicletas inusitadas se atragantan las perspectivas inconexas

Vea; las escoltas de tranvías regresan por las avenidas.

Los obreros son rojos y amarillos

Y la ciudad está andamiada de hurras y de gritos.

 

Estas alucinaciones fugaces son exactas. Al menos yo lo creo así, y lo siento en la palpitación de las hojas del volumen que el poeta deshoja. En tanto que “la luna, afuera hace versos”, los afiliados a la doctrina van llegando y sumiéndose en los estantes, con los libros últimos de París, Madrid, Barcelona. Gastón Dinner es un dinamitero perseguido por la justicia de todas las naciones civilizadas del mundo, y con su melena anarquista se ha refugiado tras los nervios románticos de Maples Arce. Salvador Gallardo y Luis Felipe Mena nos invitan al Café de Nadie, ese café en el que nadie sirve y en el que no se toma nada. Y una motocicleta nos lleva hacia el amplio silencio de la sala llena de “rosas eléctricas”.

 

El café de Nadie

 

Yo descubrí esta nominación para el Café “Europa”, porque fuera de nosotros no pertenece a nadie. En ese rincón, bajo la “sombra vacía de los jardines”, se escribieron los primeros manifiestos, “Andamios interiores” y el poema ese de la radiofonía “T. S. H.”, traducido al francés en “Manimétre”:

 

“Dessus ce déméloir nocturne de silence

on projette des placards d’etoiles

ot dans l’audiphone inversé de songe

se perdent des paroles

oubliées.”

 

Sobre la taza de café, alguien pregunta:

 

—Y “El peregrino alucinado”?

—Es un gesto: El Dr. González Martínez se convenció de la justicia de nuestros ataques, y en lugar de desmayarse como cualquier mujerzuela literaria, se ha renovado: hasta donde es posible renovarse a su edad…

Se encendieron algunos nombres femeninos: Celia, Esther, María Teresa, Elvira. La dedicatoria de “Andamios Interiores” está hecha para da una brevedad de ilusión a cada una de ellas: “A la que sacudió sobre mi vida una primavera de alas”

Luis Felipe Mena, el de los zapatos sin tacones, pregunta qué opinamos de la entrada a Rafael López en la Academia:

—Después de él irá Tablada, y tras de ellos iremos nosotros: la Academia va camino del estridentismo: Hoy, es como si no existiera, porque nadie la toma en serio…

Según Maples Arce, el estridentismo es algo muy diferente del ultraísmo, del expresionismo, del numismo, del futurismo, de todas esas tendencias que en Europa inquietan a los espíritus en el momento. Hay en el estridentismo diferencias fundamentales, como que lo que se hace en él existe una continuidad ideológica y no es una serie de visiones ultraístas, y la figura indirecta compuesta que es un verdadero aporte a la literatura.

“… y el pentagrama eléctrico de todos los tejados se muere en el alero del último almanaque”

En México se inició antes que en Europa la poesía de sobre el pentagrama, por Pedro Echeverría, que hace dos meses Francesco Cangiullo presentó como una revelación en “Il Futurismo”, con el nombre de “Poesía Pentagramata”. Lo que hacen los futuristas es ponen un pentagrama y dentro de las líneas musicales el sistema de las palabras en libertad, que son valorizaciones e interpretaciones fonéticas con un relativo valor ideológico, por la sugerencia de las palabras que nunca llegan a ser ahí lo que en realidad son.

El poeta tiembla en la mano que sostiene la taza de té, dejando nevar las frases explicativas. En ese temblor continuo, disminuido por los estudios jurídicos del cuarto año de la carrera, yo intercalo una evocación de Salvador Díaz Mirón:

—Me resisto a creer —comenta Maples Arce— que el señor Díaz Mirón haya dicho que yo le escribí una carta pidiéndole un prólogo para “Andamios Interiores”, pero de todas maneras la suya no deja de ser una actitud simpática y jovial. El señor Díaz Mirón es un dadaísta…

En cambio, el que se ha vuelto persona seria es don José Elguero: llevamos las mejores relaciones del mundo y le voy a poner prólogo a un tomo suyo de poesías místicas: será él el poeta místico del estridentismo, como Celia Montalván es la couplestista…

Era así que la luna se suicidaba sobre el surtidor de la Plaza Orizaba, cuando nosotros salimos a vagar en la Colonia, llena de vez en vez de autos que disgregaban las avenidas, y de sombras femeninas que se alargaban bajo la caricia eléctrica y dinámica de los voltaicos.

 

 

La Colonia

 

—Yo –dice Maples Arce— aun cuando esté de golfo tengo la sensación de haber trabajado mucho: me siento con un cansancio infinito…

Observo que ya no utiliza aquellas “polainas de peltre”, como dijera Manuel Horta. Hoy son de un gris perla, y dan la impresión que da su biblioteca, con unos estantes que guardan tomos de Ponson du Terail, Rafñes, Sandokan, y páginas de obstetricia. Porque Maples Arce guarda lo más bizarro, lo más inútil, y vende en el “Volador” lo que le envían los académicos y los jóvenes que aspiran a serlo.

—Dentro de un mes aparecerá “Esquina”, del poeta poblano Germán List Arzubide, en las ediciones del movimiento estridentista. Es un muchacho de talento, que desde el fondo de la provincia ha respondido a nuestro mensaje con otro de noble valor y belleza…

El movimiento estridentista se ha refugiado en la Librería de César Cicerón, y se ha instalado en un apartamento que decora Reyes Pérez, con esas decoraciones que nacen bajo la influencia lunática de las horas prolongadas bajo el sereno. En ese refugio, que recibe todas las palpitaciones del mundo con un aparato receptor de radiofonía, Maples Arce se está dedicando a preparar sus próximos exámenes y da la última lectura a las estrofas.

Porque él en realidad no tiene biblioteca, ni se desmaya sobre las encuadernaciones impersonales de los críticos.

—Pienso recibirme, obtener un título profesional, y salir de México para dedicarme a determinadas labores. Pero antes necesito hacer un viaje a Yucatán, la tierra más interesante en el país actualmente, de donde saldrá la renovación espiritual de él.

Y nos refiere las sensaciones de los que hace días regresaron de Mérida, con las actitudes hieráticas y sagradas de las esculturas mayas.

Una sirena amplía su voz: es la motocicleta del poeta, en la que éste hace su vida hoy.

—Mi entusiasmo por lo mecánico me ha llevado a adquirir este aparato, el más estridentista que existe. Porque yo vivo la intensidad de la vida actual dinámica, eléctrica y no me encierro en un intelectualismo absoluto como nuestros literatoides..

Y el poeta se aleja, sonando su sirena. Y creyérase que “la primavera pasa como en motocicleta.”

Sobre la fuente de la Plaza Orizaba, está el eterno claro de luna…

 

 

 

 

Manuel Maples Arce (1900-1981). Pasó su infancia en el puerto de Tuxpan. Estudió el bachillerato en Veracruz y Xalapa y la carrera de abogado en la capital del país. Vivió y se comprometió con la Revolución. En el año de 1921 establece y delinea las características del Estridentismo, movimiento vanguardista que pugnaba por una renovación total de la literatura y del arte en general. Como eje y cabeza del movimiento, escribió sus primeros manifiestos rebeldes, subversivos y antiacademicistas. Durante la gubernatura del general Jara fungió como secretario de Gobierno y puso en marcha un ambicioso proyecto editorial con los demás estridentes. A la caída de Jara regresa a la capital y poco después ingresa al cuerpo diplomático, destacándose como embajador de México en diversos países de Europa, Asia y América. Su amplia obra abarca diversos géneros; el ensayo, la crítica literaria y de arte en general, la historia y las memorias. Publicó una Antología de la poesía mexicana moderna (1940); El paisaje en la literatura mexicana (1944); El arte mexicano moderno (1945); Peregrinación por el arte de México (1952); Incitaciones y valoraciones (1957); Ensayos japoneses (1959), y tres volúmenes de memorias.