Entrevista a María Calle Bajo (España). Athiná-Stylianí Michou (Grecia)

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista a la poeta española María Calle Bajo

 

Athiná-Stylianí Michou

 

 

 

Mis versos son sentencias líricas, el secuestro de los Clásicos en un diálogo referido

 

 

 

 

1.- ¿Cuál crees que es la razón que hace que la poesía siga existiendo como género literario?

 

Para abordar muy sintéticamente esta pregunta, por una parte, habría que definir ontológicamente qué es un género literario. En este contexto acudimos críticamente a la teoría de los géneros literarios, postulada en la Crítica de la razón literaria (Maestro, 2017), cuyos presupuestos genológicos, construidos desde el Materialismo Filosófico (Bueno, 1992), responden a esta cuestión sin aderezos, es decir, define género literario como el conjunto de características análogas que pueden identificarse entre las diferentes partes que constituyen una totalidad[1], la de las obras literarias. Por otra parte, justificada conceptualmente la constitución matricial de un gen y teniendo en cuenta los términos y relaciones para establecer la clasificación de los géneros, la especie y sus rasgos distintivos y comunes, a mi juicio, nos aporta una visión más concienzuda para determinar cómo se mantiene un género literario, como el de la poesía, en el tiempo. Es precisamente un género, que ya desde su origen etimológico griego, ποίησις, remite a esa cualidad que materializa el pensamiento, es decir, la potencia para fabricar, construir, manifestar, comunicar un sistema de ideas mediante una estructura maleable que admite la yuxtaposición entre géneros, por tanto, un ejercicio ensayístico que se constriñe, sintetiza y que transciende los límites originarios desde una posición desafiante.

 

 

2.- ¿Cuáles son los autores que te influenciaron y te influencian en tu desarrollo como escritora?

 

[…] Aquí inevitablemente retomo recuerdos desde la niñez; las lecturas intermitentes que nos brindaba nuestra madre… Aún retengo aquel eco de su dulce recitar: «Platero es pequeño, peludo, suave […]»” de Juan Ramón Jiménez; recupero algunas secuencias junto con mi hermano sobre las lecturas obligadas, aunque no éramos niños que contáramos con un hábito de lectura, al menos no lo recuerdo… La infancia fue dichosa y provechosa en cuanto a la vivencia y enriquecimiento de experiencias en estrecho contacto con la naturaleza con mis abuelos maternos, que eran cabreros y las peripecias narradas desde el buen humor y constante mimo de mi abuelo paterno, que con un disparo en el pecho dejaba constancia de las secuelas ocasionadas por la guerra civil española… Ellos fueron una de mis grandes influencias… Lo que sí recuerdo, era la fascinación por una revista científica de grandes dimensiones que mi padre, entre silboteo y canturreo, trajo en una ocasión a casa (y que aún conservo). Fue algo fascinante, en ella se ilustraban a los artífices de fórmulas y teorías, inventos y avances tecnológicos y él nos preguntaba de tanto en tanto por aquellos científicos […] Siempre tuve fijación y curiosidad por el diseño y el contenido interior de los libros. Uno de aquellos ejemplares me llamaba la atención sobremanera, no sólo porque ocupaba un groso hueco en la vitrina o por su cubierta en un tejido con textura en color crema, sino porque en aquellas páginas se recreaba algo insólito para una niña de tierna edad, hoy en día es difícil olvidar el contenido gráfico de aquel volumen: La buena conducta, donde se podía ver a la figura de un señor señalando con el dedo beligerantemente a unos niños cuya contrastiva cromática grisácea y grana resaltaba notablemente aquellos diseños tan paradigmáticos y doctrinales… Ya en la adolescencia, en los últimos años de instituto se expandía un nuevo radio de conocimiento y acercamiento a autores y pensadores a través de la docencia de mis profesores de griego y latín, junto con los de Historia, Historia de la Música, Artes Plásticas o Historia del Arte. A todos les debo grandes aportaciones por su singularidad y rigor educativos, pero cabe señalar la mención de honor a dos de mis profesores de segundo de bachiller en el instituto Valle del Jerte: doña Rosalía, profesora de Griego y don David Gilsanz García, profesor de Filosofía, su docencia fue determinante en tanto a lo que mi sistema de ideas se empezaba a conjugar…  La caverna de Platón es la síntesis de aquella contrariada etapa de mocedad… Lo cierto es que fue donde empecé a tomar conciencia de mis inquietudes académicas. En las clases de literatura, a cuya profesora también le profeso un grato recuerdo, aunque muy difusamente, también se iluminaba mi primer acercamiento al patrimonio literario: a las Jarchas, al Cantar del Mío Cid,  a los versos de Lope de Vega y su Arte Nuevo de hacer comedias, al teatro y culteranismo de Quevedo, al conceptismo gongorino, a nuestra astuta y alcahueta Celestina, a La vida es sueño calderoniana, a las pulsiones de Bécquer y Rosalía de Castro […].  Cómo olvidar los primeros aleteos por El camino de Miguel Delibes, el tremendismo de La Colmena de Cela o la inquietante perspectiva en Crónica de una muerte anunciada de Márquez […]. Aquella era una incipiente etapa académica llena de carencias lectivas personales y desorientación filosófica… Pero, ciertamente podría tomarlo como un primer sustrato personal. Hoy en día, en un contexto más actualizado y haciendo honor a la justicia, dicho sea de paso, he de mencionar que hubo y hay personas al margen de mi núcleo académico que han expandido en grado superlativo mi radio de interés personal por la literatura y la filosofía.

No descubrimos el Mediterráneo cuando decimos que uno omite lo que ignora al mencionar lo que cree conocer... Por ello, para no extenderme mucho, no puedo sino que reseñar muy sintéticamente, en una destartalada miscelánea, mi afán y estudio por el reconocimiento y preservación de ciertos autores y obras que parten de la tradición hispanogrecolatina, pero será Cervantes, el cigoto que ha diseccionado el trayecto de este desafío intelectual, no hay parénesis en cuanto a su genuina y desbordante potencia, tanto literaria, como filosófica. Mención aparte para la que fuera y siga siendo nuestra décima musa por excelencia, Sor Juana Inés de la Cruz, coronando el barroco virreinal en la Nueva España; San Juan de Yepes y su ‘ubérrimo’ Canto de cantos [...] No puedo enumerar tan ambicioso esquema mental, pero sirvan estas pinceladas como mínima configuración representativa, desde figuras capitales como Hipatia de Alejandría y su rigor científico; las inmortales obras épicas de Homero; La Eneida, el poema fundacional virgiliano; la juiciosa poética teológica de Dante en La Divina Commedia; al afán de recopilar y abarcar todo el saber isidoriano; el legado de los místicos, como Fray Luis de León o Santa Teresa de Jesús; el estudio del jurista y escritor Francisco de Vitoria por su gran contribución a la fecundación del derecho internacional, genoma de los derechos humanos; incluso a voz de pronto, sería inevitable mencionar a figuras tan imponentes, como la de Baltasar Gracián y su excelsas obras; o la enigmática figura de Torres de Villarroel; la “contrariada” y vertiginosa vida rectoral de don Miguel de Unamuno; incluso mi obligación es reseñar y realzar figuras cruciales como la del humanista, filólogo, historiador don Antonio de Nebrija, no sólo por su gran aportación a la lengua española dentro del campo lexicográfico por la configuración de diccionarios bilingües y por la primera gramática castellana de 1492, sino porque es una pieza clave en lo que históricamente se marcaba como un hecho sin precedentes, el descubrimiento de un Nuevo Mundo al que había llegado nuestra lengua, es decir, la necesidad de formular un código normativo común para el empleo de esa tecnología lingüística, dada la magnitud de la expansión territorial […] También reseñar las grandes aportaciones de otros hispanistas, filólogos, bibliotecarios, lexicógrafos,  entre ellos, don Ramón Menéndez Pidal, Rafael Lapesa o doña María Moliner. Como también es ineludible la mención de autores y cronistas como el inca Garcilaso de la Vega; el Periquillo Sarmiento de Lizardi; cómo no citar a Darío o Huidobro, a Delmira o Lugones, también a Pablo Neruda, César Vallejo, Gabriel García Márquez o Nicanor Parra, a los estridentistas mexicanos, al inigualable Juan Rulfo […] Hoy por hoy, uno de los hallazgos más significativos de mi labor de investigación académica ‘personal’ ha sido la del filósofo español don Gustavo Bueno, su sistema de ideas fundamentados en el Materialismo Filosófico es de una potencia desbordante […] No puedo sino que brindarles a todos ellos y cuantos no menciono la construcción de mis versos… Siempre estaré en deuda.

 

 

3.- ¿Cuáles son los rasgos que te ofrece la poesía y a través de cuáles sientes que más te cubrió y te cubre la necesidad de seguir expresándote vía este género literario?

 

La poesía, como ejercicio de reflexión, expresión y comprensión, es la potencia que me permite construir y desplegar a través del lenguaje ideas concienzudamente trenzadas, con ello, quiero decir, que la poesía es para mí, aquel arte que exige conocimientos, criterio, técnica, sensibilidad, ingenio, argucia… A tal punto que pone en riesgo los márgenes de mi raciocinio, hasta llegar incluso a coartar mi sistema de ideas, a encauzarlas o decapitarlas… Sí, la poesía me ofrece mi propia voz lírica o sentenciosa, extiende mi sistema de pensamiento en modos y formas conjugados y se reconstruye a través de un atesorado artesonado en constante expansión y preservación, como reitero, de conocimiento. La poesía me desnuda en una prosa que precisa de mi poética más seductora y, por tanto, de la exigencia de mi capacidad intelectual más audaz y dichosa. Yo misma me construyo en materia, traslado el pensamiento en versos y me recito en la semantización del logos. La poesía me exige tanto como yo a ella… Sobre todo al enfrentarme a mí misma por ella…

 

 

4.- ¿Cuáles fueron las circunstancias que hicieron que descubrieras la poesía dentro de ti?

 

Qué curiosa pregunta… en mí siempre hubo interés por reflejar, mostrar, expresar lo que construía en mi mente, todo un constructo irrefrenable y desbordante de pensamientos que plasmaba en distintos formatos… De hecho, aún conservo diarios, diseños, cartas o escritos de mi infancia o adolescencia. Desde bien chiquita, mis regalos más elaborados fueron “pensamientos” o dedicatorias y creaciones personalizas a través del arte, incluso ahora de grande pongo todo mi cuerdo corazón en aquello que tengo presente ofrecer. La poesía me ha acompañado siempre, como el arte o la música… Han formado parte de mi personalidad, de mi expresión, de mi crecimiento, de mi madurez. Y parte de mí está esbozada en tantos cuadernos o libretas, bloc de dibujos o láminas… Echando la vista atrás, desde pequeña siempre mantuve correspondencia conmigo misma, lo que quiero decir, es que siempre encuentro un legado autobiográfico (que no podía compartir, por pudor o incomprensión), que  se escapaba del contexto o al pensamiento de mi entorno […] Que reconstruye de algún modo todo lo que me conforma. Y es una hermosa forma de revivirme en otro tiempo, desde el presente.

 

 

5.- ¿Cuál es tu visión sobre los tipos de poesía que se escriben a través del tiempo? ¿Hay algunos que caducan? Según tu punto de vista cuál es el porqué.

 

A simple vista se percibe que hay determinados aspectos, determinados rasgos, determinadas cualidades genéricas que persisten en la poesía como tales a lo largo del tiempo. Pero la trayectoria de un tipo de poesía depende de los lectores, es decir, las cualidades del género que son específicas, se mantienen o se truncan a través de un proceso en el tiempo, se desarrolla a través de un curso histórico, geográfico y político… Por ello, es crucial el acceso y poder que tienen determinadas personas o grupos sobre las obras a las que tienen acceso (sean críticos, prensa, profesores, etc.), dado que esas personas ejercen un fuerte dominio sobre el tipo de poesía que se difunde. A mi juicio, a pesar de las deformaciones del género, existe una matriz indisoluble, son los criterios formales y materiales que mantienen la categoría a pesar de las mutaciones. La materialidad de una forma con fondo filosófico versado no es un producto, ni tampoco es caduco. Al menos siempre se podrá identificar la forma basal del género, otra cosa serán las técnicas o innovaciones (modas o ideologías) que se impliquen y deriven en su confección.

 

 

6.- ¿Antes de escribir un poema en qué momento consciente, el sentimiento adquirido por una experiencia que viviste, se convierte en palabra? ¿Cuáles son tus características bajo las cuales se convierte en palabra?

 

El impulso por confeccionar y construir una idea brota desde la más latente consciencia. Todo parte de un esquema mental (cigoto) al experimentar estímulos o pulsiones (sinapsis), tanto inmediatas, como ulteriores, la percepción transforma en inteligible un nuevo formato (embrión), conceptualiza y finalmente lo expresa en una renovada materia (testimonio). La palabra en sí toma una dimensión caleidoscópica que me permite expresar lo más fecundo de cada pensamiento…

 

 

7.- Publicaste tu primer poemario con el título Semillas por la editorial Buenos Aires Poetry ¿Cuáles son las semillas de las situaciones que representas en tus poemas?

 

Semillas… Si bien no iba a ser la primera obra en publicarse, dado que otras obras, como la trilogía de los poemarios Corazón en huesos, Huesos del alma, Alma de Camafeo; Escafandra; Crisol de Oliva; Poemario para el desengaño… sí que es cierto que finalmente tratamos de realizar una reducida, pero globalizada compilación del vergel de mi poética. De hecho, ya el título remite al término latino seminia ‘simiente’ (del v. seminare ‘sembrar’, cuya forma sustantivada es semen, seminis ‘lo sembrado’).

Este poemario, ya desde su nomenclatura, trata de abrirse camino para rendir tributo a nuestro acervo, al patrimonio literario que debemos conocer, estudiar, preservar y sobre todo, expandir y ampliar. Mis versos son sentencias líricas, el secuestro de los Clásicos en un diálogo referio… Lo demás, dejemos al lector que sea partícipe de paladearlo…

 

 

8.- En tu poema “Opacidad Convexa” escribes la palabra ‘nocturdidad’. ¿Cuál es la razón por la que quieres acentuar el sonido d?

 

Muy aguda apreciación, no había advertido el error, se trata de un descuido fonológico, de hecho, es muy pertinente el detalle que observas en cuanto a la sonoridad, porque al pronunciarlo se percibe claramente la aliteración sonora del fonema oclusivo sonoro /d/ (frente al nasal velar /n/) y que sinceramente, aunque no ha sido intencionado, intensifica la decadencia del término y así voy a mantenerlo… Este poema, publicado en una revista costarricense, gracias a la colaboración de una amable persona, pertenece al poemario Arpegios.

 

 

[1] [Para aquellos que quieran indagar más sobre esta cuestión capital aludimos aquí la relevancia de la teoría holótica, aquella que trata del todo y de las partes, la cual introduce distinciones fundamentales como la atributiva y la distributiva entre otras muchas. Entendiendo que los géneros literarios, como constitución matricial de un gen, son términos conceptuales que remiten a hechos, es decir, a las obras existentes, en este punto debemos subrayar que la figura gnoseológica fundamental es la clasificación, ya que a partir de relaciones de diferentes obras podemos justificar y especificar críticamente el género. En tercer lugar, dentro del espacio gnoseológico, teniendo en cuenta el género, la especie y sus rasgos distintivos y a partir de esas relaciones establecidas entre diferentes obras literarias que especificamos es como se puede establecer un término común a todas ellas. En este contexto, nos situamos dentro del plano de una teoría holótica, lo ideal sería desarrollar los tres niveles articulatorios (sintáctico, semántico y pragmático) que se ejercen a través de esta teoría de los géneros literarios (y todo lo demás), pero desbordaría los márgenes para ajustar la respuesta […]

 

 

 

 

 

Nuestro lector puede leer la selección del poemario Semillas (Buenos Aires Poetry, 2020) en el siguiente enlace:

 

 

Poemas de Semillas (Buenos Aires Poetry): María Calle Bajo (Plasencia, España). Selección de Fernando Salazar Torres

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Athiná Stylianí Michou (Atenas, 1981). Estudió Filología Hispańica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga. Ηizo el Máster Oficial de Estudios Superiores de Lengua Española: izo el Máster Oficial de Estudios Superiores de Lengua Española: Investigación y aplicaciones, en la universidad de Málaga. Ha publicado los poemarios ‘’San fteró anemu’’ (Como el ala del viento, Dodoni, Atenas 2000), Sinistoses orjistras’’(Componentes de orquestra, Kedros, Atenas 2014). Ha traducido del griego al español dos poemarios de la poetisa griega Tsoutsi Matsourani que se titulan ‘’Cafés kai tsigara’’(Café y cigarros, Fildisi, Atenas, 2014), ‘’Ta 24 grámmata tis alfabitou’’(Las 24 letras del alfabeto griego,Fildisi, Atenas 2015). Entre las revistas españolas, poemas suyos se han editado en la revista literaria Robador de Europa, en la revista literaria de la editorial Mitad Doble, en la antología del beso editada por la editorial Mitad Doble, en la antología poética sobre el viaje, Ida y vuelta, editada por la editorial Fin de viaje. Entre las revistas griegas poemas suyos se han editado en las revistas literarias Poiein, Nisides, Vakxikon, Zraca. También ha traducido al griego poemas de los poetas: Miguel Ángel Contreras, de la poetisa Carmen Yañez y del poeta Vicente Valero, Begoña Callejón, Julio Cesar Galán, Juan Carlos Abril, Francisco Cumpián, María Salgado, Manuel Salinas. En octubre de 2019 se editó su traducción al español de poemas de cinco poetas griegos en la revista literaria de México ‘’Círculo de poesía’’ y su traducción al griego de cinco poetas españoles en la revista literaria ‘’Zraca’’. En 2020 se editó su traducción al español de poemas de cinco poetas griegos en la revista literaria de México ‘’Igitur’’. Igualmente en la misma revista se editaron tres entrevistas que hizo al poeta peruano de Chimbote Eli Urbina Montenegro, al poeta narrador, videasta y dramaturgo mexicano, Ulises Paniagua Olivares, y al poeta español Rafael Saravia y tres entrevistas que hizo al poeta y ensayista Fernando Salazar Torres, al poeta Maximiliano Cid del Prado y al poeta Eduardo Serdio para la electrónica revista literaria de Parú ‘’Santa Rabia’’.  También en la revista literaria de México ‘’Igitur’’ se editaron poemas suyos. El 2021 participó en el coloquio internacional de Poesía y Filosofía organizado por el poeta narrador, videasta y dramaturgo mexicano Ulises Paniagua Olivares y el poeta y ensayista Fernando Salazar Torres. También se editaron poemas suyos y una recitación de poemas que escribió en español, en la revista literaria de Mexico  ‘’Aleteo Poético’’. En el mes de marzo de 2021 se editaron poemas suyos en la electrónica revista literaria de España ‘’Crear en Salamanca’’.

 

 

 

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