Prefacio a Coup de dés, de Stéphane Mallarmé

 

Este prefacio aparece originalmente en la edición del poema hecha en la revista Cosmopolis (mayo 1897). Aparece publicado aquí tomándolo de la edición de Un coup de dés (2017) de El Tucán de Virginia.

 

 

 

Prefacio

Stéphane Mallarmé

 

Traducción de Gabriel Bernal Granados

 

Quisiera que no se leyera esta nota, ya sea recorrida u olvidada ella aprende, del lector hábil, poca cosa situada en otra penetración: pero puede molestar al ingenuo después de esbozar una mirada a las primeras palabras del poema de modo que situadas como están, se lleven al final, todo sin novedad como un espaciamiento de la lectura. Los "blancos", de facto, asumen importancia, golpean primero; la versificación exige, como silencio aledaño, ordinariamente, al punto que una pieza, lírica o de pocos pies, ocupa, en el medio, alrededor de un tercio de la hoja: yo transgredo esta medida, solamente la disperso. El papel interviene cada vez que una imagen, por sí misma, se detiene o regresa, aceptando la sucesión de otras y, al no actuar, como siempre, rasgos de sonido regulares o a través de - más bien, subdivisiones prismáticas, de la Idea-, al momento de aparecer y durar su competencia, en alguna puesta en escena espiritual exacta, se presenta en lugares variables, cerca o lejos del hilo latente, debido a la probabilidad de que el texto se imponga a sí mismo. La ventaja, si tengo el derecho de decirlo, literaria, de esta distancia copiada que separa mentalmente grupos de palabras o las palabras entre ellas, parece acelerarse a veces y ralentizar el movimiento, el canto, al intimado incluso de acuerdo con una visión simultánea de la Página: está tomada para la unidad, como lo es otra parte el Verso o la línea perfecta. La ficción surgirá y se disipará, rápidamente, de acuerdo con la movilidad de la escritura, en torno a las paradas fragmentarias de una oración capital del título presentado y continuado. Todo sucede, para resumir, en hipótesis: evitamos el relato. Y menester agregar de este empleo uno de los pensamientos con retiros, prolongaciones, fugas, o incluso su diseño, resulta, para quien desee leer en voz alta, una partición. La diferencia en los caracteres de impresión entre el motivo preponderante, secundario y adyacente, determina su importancia para la presentación oral, y para el alcance, medio, superior, inferior, donde notará que sube o baja la entonación. Solo algunas muy audaces direcciones, intrusiones, etc. forman el contrapunto de esta prosodia, permanecen en una obra, que carece de precedentes, en el estado elemental: considero la oportunidad de los ensayos tímidos; pero no me pertenece, salvo una paginación especial o volumen para mí, en un Periódico, mismo digno, gracioso y acogedor que se muestra a las bellas libertades, a actuar demasiado contrario al uso. Sin embargo, he señalado el poema aquí adjunto, más bien, un boceto, un "estado" que no rompe en todos los sentidos con la tradición; también extremo en muchos sentidos antes de ofender a alguien; suficiente, para abrir los ojos. Hoy, o sin un atisbo del futuro que surgirá de aquí, nada o casi un arte, reconozcamos fácilmente que el intento participa, con imprevistos, búsquedas particulares y costosas para nuestro tiempo, el verso libre y el poema en prosa. Su reunión se lleva a cabo bajo una influencia, lo sé, extranjera, la de la Música escuchada en el concierto; encontramos varias formas que me parecieron pertenecer a las Letras, las retomo. El género, que se vuelve uno como la sinfonía, poco a poco, al lado de la canción personal, deja intacto al verso antiguo, al que rindo culto y atribuyo el imperio de la pasión y las ensoñaciones; mientras que sería el caso de tratar, prefiriendo (como sigue) tales sujetos de imaginación o intelecto puro y complejo: donde no resta ninguna razón para excluir a la poesía, fuente única.

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