Las mujeres en Hesíodo: Territorialidad femenina. Por Dra. María Cecilia Colombani

 

 

 

 

Las mujeres en Hesíodo: Territorialidad femenina

 

 

 

Dra. María Cecilia Colombani

 

 

El proyecto del presente trabajo consiste en rastrear las huellas de lo femenino en Trabajos y Días. Se trata de un intento de pensar el territorio asignado a las mujeres en el poema.

Deliberadamente no tomaremos el mito de Pandora porque no queremos caer en la imagen de la mujer-castigo, representación que el relato teogónico ya inaugurara con otros fines. Trabajos y Días retoma el tópico con intención didáctica y vuelve a insistir en el daño que representa la primera novia de Occidente[1] y el genos de la funesta raza de las mujeres nacidas de Pandora. Irresistible y destructiva.

Sobre aquel escenario simbólico, nosotros pretendemos rastrear las referencias del autor a la mujer como uno de los actores sociales que pueblan antropológicamente el poema para pensar su territorialidad en el interior del mismo. Trabajos y Días resulta un poema más antropológico e incluso sociológico que dista en este sentido de la Teogonía como un poema de corte más religioso. Tal como sostiene Hunter, “The authority of the Works and Days resides principally in Hesiodʼs knowledge, rather than, as in Theogony, in that of the Muses; at the head of the poem he summons the Muses, not however to give him his song, but rather to sing of Zeus, while himself “will tell true things to Perses” (HUNTER, 2014, p.47)

Partiremos de la noción de tópos en su doble acepción de territorio, ámbito, lugar y condición, estatuto para ver las correspondencias entre la condición de la mujer y los territorios materiales o simbólicos atribuidos por el poeta.

Exceptuando la referencia a Pandora y al episodio de Epimeteo cuando la mujer destapa la jarra diseminando los males para la humanidad, la primera mención corresponde al mito de las razas.

 

 

La mujer madre

 

A propósito de la segunda estirpe, aparece la primera territorialización. Se trata de la condición de madre espacializada en el oikos.

 

δεύτερον αὖτε γένος πολὺ χειρότερον μετόπισθεν

ἀργύρεον ποίησαν Ὀλύμπια δώματ᾽ ἔχοντες,

χρυσέῳ οὔτε φυὴν ἐναλίγκιον οὔτε νόημα.

130ἀλλ᾽ ἑκατὸν μὲν παῖς ἔτεα παρὰ μητέρι κεδνῇ

ἐτρέφετ᾽ ἀτάλλων, μέγα νήπιος, ᾧ ἐνὶ οἴκῳ.

 

 

Una segunda raza, muy inferior, a continuación,

argéntea, crearon los que tienen olímpicas moradas,

a la de oro ni en cuerpo ni en espíritu semejante;

pues cada niño durante cien años junto a su fiel madre

se criaba retozando muy inocente en su casa.

(Trabajos y Días, 127- 131)

 

 

En este caso la mujer es mujer-madre y su territorio es la fidelidad y el hogar. Junto a su fiel madre, παρὰ μητέρι κεδνῇ, el niño ocupa el mismo territorio que su madre; seguramente el territorio que corresponde a la minoría de edad. La función que se desprende es la del cuidado y la protección del niño, representación emblemática de lo que una buena madre debe ser. La madre parece otorgar las condiciones de posibilidad de una compañía que permite una buena y feliz crianza, antes de que comience la degradación que los hombres de plata despliegan en su accionar.

La madre queda asociada así a un tiempo feliz de crianza donde el disfrute es aún posible y donde no hay rasgos de la hybris que luego mortificará a los hombres de plata.

Una segunda referencia a la relación madre-hijo/a se da a propósito de las inclemencias del viento Bóreas. La escena guarda alguna coincidencia con la anterior y el territorio mental coincide con el material. Nuevamente el oikos-seguridad cobra protagonismo.

 

 

καὶ διὰ παρθενικῆς ἁπαλόχροος οὐ διάησιν,

520ἥτε δόμων ἔντοσθε φίλῃ παρὰ μητέρι μίμνει

οὔ πω ἔργα ἰδυῖα πολυχρύσου Ἀφροδίτης:

εὖ τε λοεσσαμένη τέρενα χρόα καὶ λίπ᾽ ἐλαίῳ

χρισαμένη μυχίη καταλέξεται ἔνδοθι οἴκου

 

 

Y no sopla a través de la delicada piel de la virgen

Que dentro del hogar junto a su madre permanece,

Sin conocer aún las labores de la áurea Afrodita,

Y después de lavarse bien la tierna piel y copiosamente con aceite

Untarla, se ha de tender íntima dentro de la casa

(Trabajos y Días, 519-523)

 

 

La madre cuida de la joven que, dentro del hogar, junto a su madre permanece. La cuida sobre todo de su inicio sexual ya que el hogar impide que conozca los trabajos de Afrodita. Inexperta aún permanece en el oikos hasta que llegue su hora, esto es la hora de ser desposada

La mujer-madre cumple así una función de custodia, de preservación de la ingenuidad y la castidad de la niña de piel delicada.

Si comparamos la función con el apartado anterior, la madre viene a preservar la inocencia. Acompaña al hijo o a la hija hasta que se produce el pasaje  la adultez.

Hay incluso una relación entre tiempo y espacio. El tiempo que se intuye es el tiempo interior de la espera. Opuesto al tiempo del trabajo, exterior  agobiante, madre e hija juegan una escena fundacional, la espera y su consecuente temporalidad sedentaria. Espera de una adultez marcada por el matrimonio; espera de un abandono del hogar paterno, como marcan las costumbres del ritual matrimonial. El afuera tiene sello masculino porque es en Hesíodo el lugar del trabajo. El oikos se tensiona con un fuera abierto, espacio de las labores cotidianas.

El texto parece anticipar en cierta manera la binariedad de roles que Jenofonte expondrá magníficamente en la Económica.

 

 

Mujer-prosperidad

 

El tema de la prosperidad es un tópico interesante porque se enlaza de alguna manera con la justicia. Hesíodo viene sosteniendo la importancia de quienes dan para extranjeros y conciudadanos sentencias justas. Cuando ello ocurre la ciudad se vuelve floreciente y se dan una serie de consecuencias de valencia positiva que hacen de la ciudad un topos habitable.

Entre esas ventajas se encuentra la prosperidad femenina.

 

 

τίκτουσιν δὲ γυναῖκες ἐοικότα τέκνα γονεῦσιν:

θάλλουσιν δ᾽ ἀγαθοῖσι διαμπερές: οὐδ᾽ ἐπὶ νηῶν

νίσσονται, καρπὸν δὲ φέρει ζείδωρος ἄρουρα.

 

 

Las mujeres dan a luz hijos parecidos a sus padres,

Y ellos florecen con bienes por siempre; y en naves no

Parten, pues el fecundo labrantío ofrece frutos

(Trabajos y Días, 235-237)

 

 

La mujer fecunda es como la tierra fecunda. Sus hijos se equiparan con los fruto de la tierra. Son hijos felices como aquellos hijos criados por sus madres.

Hijos asentados a la tierra porque ésta les produce lo necesario y entonces no salen al temible Ponto.

La prosperidad de estas mujeres está íntimamente relacionada con las bondades de la naturaleza en general. Los cultivos y los ganados florecen por igual.

 

 

Conclusiones

 

El presente trabajo ha intentado rastrear la presencia femenina en Trabajos y Días desde dos tópicos. Alejados de la habitual consideración de la mujer como culpa y castigo, nos detuvimos en dos experiencias femeninas, cuidando la relación entre territorio y función. De este modo analizamos la función materna y la dimensión productiva de la mujer, emparentada con la abundancia de la tierra en la ciudad justa.

 

 

 

Bibliografía

 

HESÍODO. (2000) Obras y fragmentos. Gredos, Madrid.

HESIOD. (2006) Theogony. Works and Days. Testimonia. Most, G. W. (editor y  traductor). Loeb Classical Library, Harvard

University Press, London.

LIDDEL, H. G., SCOTT, R. (1996) A Greek-English Lexicon, Clarendin Press, Oxford.

LIÑARES, L. (2005) Hesíodo Teogonía, Trabajos y Días. Edición bilingüe, Losada, Buenos Aires.

VIANELLO DE CÓRDOVA, P. (1978) Hesíodo Teogonía. Universidad Nacional Autónoma de México, México.

 

 

 

 

[1] Leduc, C.

 

 

 

 

 

 

 

María Cecilia Colombani (Argentina). Doctora en Filosofia Especialista en Filosofía Antigua Profesora Titular de Filosofía Antigua en la Universidad de Mar del Plata y Profesora Titular de Antropología Filosófica en la Universidad de Morón Argentina Autora de libros y artículos de la especialidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *