La poesía contra el poder: Ivan Malinowski, por Alberto Blanco

 

 

 

LA  POESÍA  CONTRA  EL  PODER: IVAN MALINOWSKI

 

Alberto Blanco

 

Ivan Malinowski, uno de los más grandes poetas europeos de la segunda mitad del siglo XX, nació en Dinamarca en 1926 y murió en 1989, a los 63 años de edad. Estuvo casado con la artista de los textiles, Ruth Malinowski, y tuvieron una hija, Nina, que también se convirtió en una poeta danesa reconocida. Malinowski tradujo a su idioma el trabajo de muchos poetas: Boris Pasternak, Vladimir Maiakovski, Georg Trakl, Ezra Pound, García Lorca, Bertolt Brecht, Pablo Neruda y Hans Magnus Enzensberger.

Al igual que Neruda, y como les sucede casi siempre a los poetas de todos los lugares y en todos los tiempos, Malinowski fue siempre a contracorriente. Su amor a la vida y a la libertad lo llevó a solidarizarse con muchas causas perdidas, así como a un curioso exilio político-ecológico en Småland, una provincia casi olvidada de Suecia. Dinamarca le parecía poco (o demasiado) civilizada. En su poema “Crítica del silencio”, dice:

 

En Dinamarca

Reina un silencio

Traidor, demasiado grande para un país

tan pequeño.

 

Conocí a Ivan Malinowski en 1981, en el Primer Festival de Poesía en Morelia, donde su poesía, su lectura, su reserva y hasta su extravagante figura causaron un impacto profundo en muchos de nosotros. Así lo describe Francisco Uriz –su traductor al español, Premio Nacional de Traducción en España por su extensa obra Poesía nórdica– en el prólogo a la primera antología publicada en España (Colección Veruela de Poesía) de Ivan Malinowski:

Hace tres años llamó la atención de los turiasonenses [el gentilicio de Tarazona] un extraño personaje de más de dos metros de altura, delgado, algo quijotesco, de asombrados ojos claros, al que su barba noble le daba figura de profeta, que andaba siempre con una curvada pipa en los labios y un gran bolso de piel en bandolera, vestido inevitablemente con pantalón de golf, calcetines altos de lana y anchos zapatones, tocado con una gorra de visera blanca.

 

Siendo muy joven Malinowski participó en la resistencia contra la ocupación nazi de su país, aunque, como él mismo lo confesó años más tarde, “fue más una actitud adolescente que madurada, pensada…” Ya habría tiempo después para todo eso. Al paso de los años, este “desertor de esa guerra que llamamos sociedad”, llegó a definir así su actitud que bien podría considerarse contradictoria, pero que yo veo como integrada, complementaria: “Diría que soy un ateo y un místico, y un socialista y un anarquista”. Todo al mismo tiempo.

A partir del encuentro en Morelia Ivan y yo trabamos amistad e iniciamos una correspondencia a la vieja usanza. Además, y con su complicidad y con la invaluable ayuda de Paco Uriz, y el apoyo indirecto de Carl King, su traductor al inglés, logramos verter al español un primer volumen de su poesía, que fue publicado en 1991 por El Tucán de Virginia un poco antes que la ya mencionada antología española. Desafortunadamente Ivan ya no alcanzó a ver ninguno de estos dos libros impresos, aunque sí participó hasta el final en la corrección de los mismos. En 1989 trabajamos juntos muchas horas poniendo la traducción a punto.

Su poesía, que fue siempre y entre muchas otras cosas, una prolongada lucha contra la opresión y el poder, le hizo pedir que a la nota de presentación de sus poemas en Morelia se agregara la siguiente declaración de principios:

Viviendo una vez más en Suecia, en una vieja granja en el bosque, él trata, más o menos con éxito, de mejorar su vida con la caza, la pesca, recogiendo hongos y haciendo licor. Su filosofía: el nihilismo. Se opone fuertemente a las religiones (como el judaísmo, el cristianismo, el islamismo, y su heredero moderno: el capitalismo). Su confesión política: puesto que nuestra única fuerza es nuestro número, y puesto que una masa organizada no es una masa, yo soy socialista hasta el momento en que la revolución mundial haya sido cumplida; a partir de ese punto seré un anarquista determinado para prevenir que un nuevo poder se desarrolle.

 

Fiel a sus principios y convicciones Malinowski dejó su cuerpo para la ciencia y pidió que sus restos fuesen enterrados en una fosa común. Coherente hasta el final, sus restos materiales no están en ninguna parte y están, a la vez, en todos lados… como sus versos, sus palabras, sus pensamientos y su incorruptible actitud. Uno de esos faros solitarios, encendidos en medio de la inmensa noche, que nos permiten orientarnos si es que tenemos ojos para ver, oídos para escuchar, un poco de amor y la firme disposición de estar atentos.

 

¿El cosmos un cementerio ? ¡Un acto sexual es lo que es!

Todo es amor, los muertos llenan

el aire como  esporas de setas, polen de flores

 

que laten como un único corazón sin límites

copulando en un eterno pulular.

La muerte no existe. Todo es vida.

 

 

 

Para leer una muestra poética de Ivan Malinowski, pueden acceder al siguiente enlace:

 

Poemas de Ivan Malinowski (Frederiksberg, Dinamarca, 1926-1989). Traducción: Francisco J. Uriz

 

 

 

 

 

Alberto Blanco. Nació en la Ciudad de México, el 18 de febrero de 1951. Poeta, ensayista, narrador, traductor y artista plástico. Estudió Química en la uia, Filosofía en la unam y la maestría en Estudios Orientales en El Colegio de México. Ha sido profesor de tiempo completo en la Universidad de El Paso, Texas (1993-1996), y en la San Diego State University (1998-1999). Fundador, diseñador y miembro del consejo de redacción de El Zaguán (1975-1977); ha coordinado talleres literarios y de traducción literaria en México y Estados Unidos. Su obra ha sido traducida a una docena de idiomas. Realizó el guión para la serie televisiva Las voces del ver (en colaboración con Luis Cortés Bargalló) y el documental La tribu de las palabras. Colaborador de Artes de MéxicoCríticaFractalLa Gaceta del FCE, La Jornada SemanalLetras LibresPautaRevista de la Universidad de MéxicoSemana de Bellas Artes, y Vuelta. Becario del CME, 1977; del inba/fonopas, 1981; del fonca, 1990; de la Fulbright, con residencia en la Universidad de California, 1991; y del Fideicomiso para la Cultura, establecido por la Fundación Rockefeller, la Fundación Cultural bancomer y el fonca, 1992. Miembro del snca en 1994, 1998 y 2004. Beca de Poesía Octavio Paz, 2001. Becario de la Fundación Guggenheim 2008-2009. Premio Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada 1988 por Cromos. Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 1989 por Canto a la sombra de los animales. Acreedor al diploma Honor List 1996 de ibby otorgado en Holanda al libro para niños También los insectos son perfectos. Premio a la excelencia en Traducción Alfonso X el Sabio 2002, otorgada por la San Diego State University. Angel’s Kite/La estrella de Ángel fue seleccionado por el Consortium of Latin American Studies Program como título recomendado para el America’s Children’s and Young Adult Literature Award 1994 y para ser incluido en The Elementary School Library Collection 1996. Sus libros También los insectos son perfectos y A, B, C, fueron incluidos en el Programa Nacional de Lectura de la sep, en 2001 y 2003, respectivamente. Fue un nominado para recibir el premio Hans Christian Andersen de 2010. Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2016 por El canto y el vuelo.

 

Fotografía: Rodulfo Gea

 

 

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