Esbozos: una aproximación al haiku. Por María Rosalía Gila

 

Esta breve charla-conferencia se realizó en el marco del Taller de iniciación al haiku que coordinó Lázaro Orihuela Martínez en Santiago de Cuba el 15 de abril 2021.

 

 

 

 

Esbozos: una aproximación al haiku

 

María Rosalía Gila

 

 

El haiku tiene cada vez más seguidores, fascina por  su belleza pero también, lamentablemente por una búsqueda snob de exotismo, se lo utiliza en publicidades y nombres de negocios o productos.

Muchos creen que con sólo poner algunas palabras en tres versos de 5-7-5 ya hicieron un haiku.

Eso es un riesgo, hace peligrar su supervivencia al traicionar lo que realmente es. Cito las palabras de Mercedes Pérez  (Kotori):

“Por mucho que algunos “doctores” en la materia se empeñen en decir que lo que está ocurriendo en el haiku actual es “evolución”, miremos en nuestros corazones y sintamos lo que nos transmite en cada latido (…). No acepto dejar que sucumba en nombre del progreso y la evolución, lo que considero sagrado, lo que considero patrimonio de todos…”

(El haiku, una manera de estar en el mundo”)

“Ahora existe mucha bibliografía seria sobre el haiku japonés, sus orígenes y su esencia, traducida a varios idiomas: “quien quiera llegar, busca caminos, quien no quiere llegar, busca excusas”.

No estamos en contra de la evolución del haiku, que como toda actividad humana es dinámica, pero siempre que permanezca fiel a su esencia. Quiero aclarar desde ya, que hay varias posturas actualmente acerca del haiku, respeto esta pluralidad de miradas, sin hacer notar la primacía de una sobre la otra, yo adhiero a la corriente del Haiku-Do, como un camino que desde la vía de los sentidos se presenta como búsqueda espiritual.

El desafío ahora es saber qué es un haiku.

Tomaremos tres ejemplos para plantear este problema:

 

No más rodeos

prefiere que la besen

a quemarropa.

 

Mario Benedetti

 

 

Silencio.

El sonido de las flores

rozándose al caer.

 

Chora

 

 

¿Es un imperio

esa luz que se apaga

o una luciérnaga?

 

Jorge Luis Borges

 

 

A lo largo de esta ponencia intentaremos fundamentar cuál de estos textos es haiku y cuál no. Partiremos de algunas definiciones de haiku, para después detenernos en lo que no es haiku.

 

 

Algunas definiciones del concepto de haiku:

 

“El haiku es una instantánea de la realidad. No trasforma al mundo, nos pone en contacto con el, nos introduce en él. No explica la realidad ni la embellece: la muestra”.

Vicente Haya.

 

“El haiku es la sensación desnuda, el resultado de un deseo de no oscurecer las cosas con palabras, pensamientos o sentimientos. Es, en cierto modo, dejar hablar a las cosas”.

Fernando Rodriguez Izquierdo.

 

“Definir el haiku es difícil, pero podemos aproximarnos al concepto mental de definición y digo aproximarnos porque el haiku no es un proceso mental que se pueda definir, el haiku es pura intuición, percepción inocente, libre de conceptos abstractos.

“El haiku tal como se consolidó tras Basho y Onitsura es un instrumento para la vía del espíritu (…)  es la vía que ha perdurado en el haiku de Japón a lo largo de los siglos y es la que a nosotros nos interesa.”

Mercedes Pérez  (Kotori)

 

“Se puede hacer poesía occidental, tercetos, greguerías, hablar de amor, filosofía o

trivialidades usando 17 sílabas, pero esto no es haiku”.

Mercedes Pérez Kotori

 

 

Mitos y verdades sobre qué es y qué no es haiku

 

“El haiku es un poema de origen japonés formado por una única estrofa de tres versos (5-7-5)”.

Cabe hacer notar que los japoneses escriben el haiku en un solo verso donde las palabras están unidas entre sí. Es sólo una verdad a medias ya que esta métrica puede variar en más o en menos de 8 a 20 sílabas (moras en japonés) o de 7 a 23 para algunos estudiosos.

En cuanto a los tres versos, en general se respetan pero los hay de dos, de cuatro o algunos más osados, de un solo verso.

La fórmula 5-7-5 es sólo un molde para principiantes,  apenas un 50% del haiku clásico respeta esto, el moderno, nada, especialmente Santoka y sus seguidores.

 

 

“En el agua hay un reflejo.

Es alguien que va de viaje”

Santoka

 

 

Por otra parte, algunas composiciones como el Senryu respeta a rajatabla estas estructuras y no son haiku, ya veremos por qué. El haiku expresa el asombro ante un suceso en el que estamos presentes, el Aware.

 

 

“Se deshoja la peonía

Los pétalos en montoncitos

de dos y de tres”.

 

Buson

 

 

Leamos ahora algunos senryu:

 

 

“En la cama del emperador,

El olor quemado de mosquitos

Y susurros eróticos”

 

Kikaku

 

 

“En el barrio

uno solo lo ignora:

el marido”

 

Anónimo

 

 

Ustedes  observarán las diferencias del haiku y el senryu, aún con idéntica estructura métrica y estrófica.

El senryu tiene el mismo metro clásico que el haiku y ciertos  elementos que pueden coincidir en algún punto con el haiku cómico, amoroso, pero su temática reside en lo sarcástico, lo ostensiblemente ingenioso, lo crítico, a veces lo obsceno.

Carece de elegancia y sugerencia, tiene excesiva intencionalidad, carece, en definitiva, de haimi.

No tiene palabra estacional (kigo), un constituyente del haiku que refiere  a la estación del año, aunque no por eso deja de serlo, ya que hay haikus que no lo contienen (Mu kigo) y mantienen su condición.

A medida que avancemos en la exposición, les sugiero que vuelvan a esta lectura y las descubran por sí mismos.

Ahora, volveremos sobre los ejemplos anteriores:

 

El texto de Benedetti no tiene presencialidad, ni observación de la naturaleza, ni asombro, concepto sobre el que volveremos, es una afirmación, un juego verbal, una humorada.

El de Chora, en cambio, señala sin juzgar, humildemente un suceso del que el haijin es testigo pero no protagonista, con palabras sencillas, sin rebuscamientos formales.

El terceto de Borges, exquisito en su estética, no es un haiku precisamente por la práctica de una estética verbal que supone la presencia del autor, una reflexión, una pregunta retórica que quedan excluidas de la inocencia y desnudez que requiere el haiku.

 

 

El haiku es una obra literaria

 

Otra verdad a medias, no es poesía en el sentido de la poiesis griega, aunque se manifiesta a través de la palabra, implica además, desde la perspectiva del Haiku-Do una experiencia espiritual, por eso algunos autores sostienen que no es literatura, no admite recursos estilísticos ni vocabulario rebuscado que den cuenta del ego del haijin. Por lo tanto, se pueden escribir bellos tercetos, con metáforas y exquisitez del lenguaje pero no serán haiku. El haiku debe ser sencillo, con la ingenuidad e inocencia de la mirada de un niño.

 

“El haiku no es arte, no es moda, es un camino espiritual” afirma Haya.

“El haiku no es poesía japonesa, sino expresión japonesa escrita por gente que está en armonía con la Naturaleza. No necesita erudición sino sensibilidad, apertura a la vía de los sentidos, humildad e inocencia.”  (V. Haya)

Y hablando de inocencia, deseo compartir unos haiku hechos por niños japoneses y quiero hacer una aclaración, para evitar malentendidos: si bien el origen de todo haiku que se precie es un asombro, un Aware, ante algo que sucede aquí y ahora, esa raíz emocional no basta, hace falta pulirlo como un orfebre, bajo la guía de un maestro, al menos en principio, y aquí interviene la mente, las técnicas y las reglas.

 

Desenterrando batatas

la tierra me ha llegado

hasta dentro de las uñas

(5 años)

 

 

Vendida mi vaca

se va

volviendo la cabeza

(8 años)

 

 

Qué larga

la sombra de mamá

recogiendo manzanas

(8 años)

 

 

Noten ustedes la frescura y la belleza de esta simplicidad, que logra captar la belleza y la fugacidad de lo mínimo que el Universo ofrece si sabemos afinar la mirada.

Creo sinceramente que la lectura de estos haiku infantiles recopilada por V. Haya (“La inocencia del haiku“) son el mejor ejemplo de lo que sí es haiku, una invitación para iniciarnos en él y no apartarnos del camino.

 

 

Cualquier tema puede ser abordado por el haiku. Falso

 

Las preocupaciones intelectuales, las opiniones del autor, sus doctrinas filosóficas o religiosas, el erotismo o los valores morales, las lecturas simbólicas, las preguntas retóricas, las reflexiones ingeniosas en fin, la exhibición del Ego en todas sus formas no pertenecen al mundo del haiku, que no debe enjuiciar la realidad, sólo señalarla.

No  debe reflejar las opiniones del autor  ya que esas no son percibidas por la vía de los sentidos, en todo caso, por muy nobles que sean los valores que se pregonan, es proselitismo encubierto, o búsqueda de una estética meramente literaria y por lo tanto, actividad de la mente y manifestación del Ego.

Estos conceptos forman parte esencial de la fundamentación acerca de la pertenencia o no al género haiku, sugiero que vuelvan a leer los textos iniciales.

 

 

El haiku es poesía Zen. Falso

 

Aunque muchos maestros eran monjes Zen, el mismo Basho, que lo era, niega que la práctica del haiku conduzca al “Satori” (despertar a una Realidad más profunda). Simplemente se trata de “estar atento” a lo que nos llega a través de los sentidos, sin formular razonamientos ni conclusiones metafísicas, solo dar testimonio de la realidad que está sucediendo “Aquí y ahora” y dejar registro de ella:

 

“Qué santidad

la del hombre que ante un relámpago

no despierta a la realidad!”

 

Basho

 

 

Sin embargo es cierto, que la gran difusión del haiku se debe a los practicantes de Zen.

 

“El mismísimo Buda emerge

para recibir en sus manos

las flores del ciruelo llorón”

 

Seishi

 

 

Eso no lo percibe el poeta con sus sentidos, lo piensa, aquí reside uno de los vicios más comunes en la composición del haiku.

Al respecto, bromea Vicente Haya:

 

”Vende tu inteligencia y compra un asombro”.

 

 

Y aquí llegamos al verdadero corazón del haiku, el Aware

 

Aware: es el asombro, la conmoción por un suceso, tal vez mínimo, que ocurre “aquí y ahora”, surge del estar atento, por lo tanto, la presencialidad es fundamental para un auténtico haiku, el Aware es el derecho a conmoverse por el asombro y el deber de registrarlo. El haiku es puro Shasei, descripción desnuda de la realidad, bosquejo, como lo planteara Shiki, apunte tomado al pasar.

 

“Desolación invernal.

El mundo en un solo color…

El sonido del viento.”

 

Basho

 

 

Aquí vemos un boceto de paisaje simple, todo nos llega desde los sentidos, vista y oído, hay una simpleza en el lenguaje, no está todo dicho (Sugerencia). Presencia de kigo. Tiene Haimi.

 

 

El concepto de Haimi 

 

Voy a invitarlos a una cata de bebidas.

Saboreamos un Borgoña, un Malbec, un Cabernet: el neófito reconocerá de inmediato que son vinos tintos, aunque todavía no esté entrenado para reconocerlos y valorarlos, pero siempre lo podrá diferenciar de una cerveza.

He ahí el concepto de hami.

Es esencial para la percepción del haiku.

Es el sabor, la chispa que hace que un haiku esté logrado.

La sensación estética que depara la lectura de un haiku bien construido. Digamos que si se reconoce como tal, para un paladar educado en una primera lectura, tiene “Haimi”, un término ambiguo, difícil de definir dónde reside este “sabor: adecuada combinación de sonidos y elementos formales, acertados kire o cortes, wabi sabi?

Diferentes condimentos que, usados en sabia medida permiten paladear y percibir de inmediato la presencia de un haiku.

 

“Así, tal cual,

como hierbas que son

los brotes se abren”

 

Santoka

 

“Es una nada meramente significativa”.

Sin hacer nada especial, hasta lo que no ocurre tiene lugar en el haiku.  (Mu-i)

 

 

“El haiku debe mostrar sólo aspectos bellos de la naturaleza”. Falso

 

El haiku no juzga ni distingue entre lo bello y lo feo, lo bueno y lo cruel, el haijin se siente sacudido por un asombro y lo registra:

 

Mañana de otoño.

El cadáver pisoteado

de un cangrejo

 

Basho

 

Hay dos focos en este haiku: la tranquilizadora mañana de otoño y luego del corte, kire, Zas! el impacto de pisar un cangrejo muerto.

No es bello, ni feo, es real.

 

 

Conclusión:

 

El haiku expresa la emoción ante un suceso: AWARE.

El haijin es testigo, está presente en el aquí y ahora.

Nunca hay lugar para una reflexión, ya que la mirada del haijin tiene la inocencia de un niño.

Nombra el asombro y sus componentes con palabras sencillas y  concretas evitando la adjetivación subjetiva.

Se accede  al Aware a través de la vía de los sentidos.

El haimi está dado, muchas veces, por la estética del Wabi Sabi, la belleza de lo imperfecto y transitorio y el Ma, lo abierto, lo incompleto, lo que no se dice.

No se trata de extinguir el Yo, sino de expandirlo, de que el haijin no observe la naturaleza sino que se integre a ella.

El haiku nos ayuda admirar lo creado, lo sagrado no aparece como externo, sino como latido en consonancia con el corazón del mundo.

Así, contemplar no es mirar intensamente sino hacerlo desde adentro, sólo desde ese lugar se pueden captar las invisibles relaciones entre lo creado, no podemos mostrar la Naturaleza hasta que no nos hayamos internado en ella.

El haiku nace del silencio, no muestra todo, sugiere.

Es, de algún modo, la palabra en silencio.

Hay que dejar un espacio vacío, una invitación a ser completado. (Ma)

 

“Fue una noche

de Luna e insomnio

Y, al día siguiente, silencio”

 

Santoka

 

 

El silencio respetuoso del poeta es la confirmación de la conmoción que el aware percibido lo ha dejado sin palabras, se expandió su Yo ante esa noche, ante esa luna.

“El haiku es, ante todo, un saludo, un agradecimiento a estar vivo y asombrado ante los pequeños sucesos.

Es un proceso de transformación que nos depura a base de Naturaleza, a fuerza de sentir más y más.

Derribar murallas para compartir lo que sientes con el Todo, es el camino.

Sin “Yo” el haiku y el mundo son más habitables.

Es relación sentida y compartida.

Marga Alcalá   (haijin española)

 

En síntesis, para hacer un haiku, se trata de captar la invisible relación entre las cosas:

“Los patos salvajes cruzan el cielo

la Luna, las cañas

también en silencio”

 

 

Shuoshi dejo flotando este haiku para quienes hayan llegado hasta aquí.

 

 

 

Bibliografía:

 

Haya Vicente: Aware”, ”Haiku Do”, ”La inocencia del haiku”.

Rodriguez Izquierdo Fernando, “El haiku japonès”.

Silva Alberto, ”El libro del Haiku”.

“Con los cinco sentidos, haiku, pintura y naturaleza” (coordinación y selección de obras, Toñi Sanchez Verdejo, Albacete).

“Hojas en la acera”, Gaceta trimestral de haiku (Direcciòn: Enrique Linares Martí).

 

 

 

 

Rosalía Gila (Argentina). Profesora de Letras y Licenciada en Lengua y Comunicación. Ejerció la docencia en la Enseñanza Media y Universitaria. Coordina talleres de lectura y escritura. En 1983 obtuvo el Primer Premio Nacional de Poesía “Alicia Moreau de Justo” y publicó las antologías: “Hecho en Taller”, ”A tientas, el amor”,  ”Antología Universal de la Literatura Amorosa” y “Al borde del borde”. De su obra poética se destacan “A la Intemperie” y “Penúltima esperanza”.

Su tesis de Licenciatura trata sobre “La semiótica del silencio en Alejandra Pizarnik  y Juan Rulfo”, esa fascinación por el silencio y por la pintura impresionista la fue acercando lentamente al haiku.  Participó en la publicación de los Cuadernos de Haiku editados por “Puente y Camino” y en los Encuentros Internacionales de Haiku del Instituto Tozai.

Se formó en el Haiku en la Escuela Makoto y en los seminarios dictados por el Prof. Vicente Haya en Buenos Aires. En 2008 se creó el Grupo de haiku “Puente y Camino”, Buenos Aires, y desde ese momento forma parte de él, tanto en la labor docente como participando de los talleres de escritura y reflexión teórica presenciales y de los encuentros itinerantes que el grupo organiza en la ciudad y la provincia de Buenos Aires. Recientemente colaboró en el Festival de haiku “La Luna Roja” (Cuba) y expuso en el Encuentro organizado por Lázaro Orihuela, a través del Grupo de Haiku (Cuba), en el cual presentó esta exposición.

 

 

 

2 comentarios en "Esbozos: una aproximación al haiku. Por María Rosalía Gila"

  • el abril 27, 2021 a las 2:38 am
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    Muchas gracias por compartir todos estos conocimientos, y trabajos tan lindos, gracias por permitirnos este acercamiento maravilloso a la cultura de la escritura del Hayku

    Respuesta

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