El sentido de la Historia y las historias en el territorio poético de Ernesto Cardenal

 

 

El sentido de la Historia y las historias

en el territorio poético de Ernesto Cardenal

 

Fernando Salazar Torres

 

Harold Bloom, uno de los más importantes críticos literarios y estudiosos estadounidenses, dentro de sus marcos teóricos, ha creado un concepto central en su libro La ansiedad de la influencia, mismo que es funcional para el análisis lírico alrededor de las que pueden ser consideradas las grandes obras, es decir, las que fundan el canon y la tradición: me refiero al termino clinamen. Sin embargo, también T. S. Eliot en su agudo ensayo “La tradición y el talento individual” expresa una idea semejante cuando escribe sobre el concepto del sentido histórico. Explica que el poeta toma el significado de su obra no a partir de su tiempo o de su contemporaneidad, sino desde el significado de toda la historia de los poetas muertos; es decir, el presente poético, a lo largo de todos los constantes presentes, es una suma de pasados, el significado de toda obra depende, pues, de un tiempo histórico, el pasado, o de nuestro predecesores como lo afirma Jorge Luis Borges en  “Kafka y sus  precursores”. Ese pasado es un tiempo que persiste como una suerte de presente o actualidad, el pasado como lo contemporáneo. En concreto, el sentido histórico de la literatura, en realidad, también es un sentido estético. El tiempo particular de la poesía no es lo contemporáneo ni lo actual, sino el pasado postergado. Esto está asociado directamente con el tema de la tradición y el canon y, regularmente, cuando se aborda el aspecto de las influencias para revisar y reflexionar a un autor y su obra en sus niveles de textualidad con otras obras.

Ernesto Cardenal (1925-2020) es un autor del cual se ha dicho mucho y todavía se pude decir más, desde su adelanto por la Teología de la Liberación, su paso por México en dos momentos donde estudia Letras Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México y adquiere contacto con los poetas beatniks avecindado en nuestro país hasta su vínculo con otros varios escritores mexicanos, o bien, su estadía en Estados Unidos cuando se vuelve alumno del poeta Thomas Merton. Incluso la influencia que recibe de la poesía de Walt Whitman y el modo por el cual su lenguaje poético es claro, directo, y adquiere un método de composición vinculado al versículo bíblico. Pese a toda la importancia estética de estos elementos, quiero revisar qué es y cómo se trata la Historia y la incrustación de otras varias historias  particulares, aquellas que refieren a la fundación de los pueblos latinoamericanos desde la crítica política y social en la poética de Cardenal. Por las razones señaladas, me olvidaré de todo el armazón retórico y hablaré de las tesis sobre el concepto de historia de Walter Benjamin para el análisis de dos libros fundacionales en la poética de Cardenal: el Cántico cósmico y los Cantares mexicanos. Elijo los fragmentos “Sobre el concepto de historia”, escritos póstumos redactados entre los años 1939 y 1940, porque sus reflexiones me permiten entender los principios causales de la estética de Cardenal, un modo para comprender la genética poética. Las tesis centrales de ese documento están orientadas hacia dos conceptos medulares: lo mesiánico y lo utópico. Tales ideas igualmente caben en la obra de Cardenal, la misma pareja de ideas, el mesianismo y la utopía como elementos de composición textual que, más allá de todo carácter ficcional que pudieran tener cada uno de los poemarios, sí está presente en cada libro de poesía la voluntad por hacer del verbo poético un acto fáctico cuya finalidad es la redención a través de la Historia de los pueblos que han padecido política y socialmente.

Por una parte, el mesianismo es un sentimiento de liberación, no en su sentido crístico ni a partir de la figura protectora en Cristo, sino como una actuación de la historia a través de los hechos humanos. Por otra parte, la utopía es una finalidad o camino del materialismo histórico, tal y como Cardenal lo concibe bajo las ideas de Karl Marx; es decir, el discurso social cuya ruta es la revolución sufre en su estética un cruce entre la Teología y la Revolución. Estas dos ideas pueden ser leídas en el Cántico Cósmico porque es un libro que reescribe la Historia en varios sentidos, pero en dos niveles básicos y vitales: el cósmico y el histórico. El Cosmos, bajo las leyes de la Ciencia, se refunda con nuevas leyes, mismas que son regidas por una ley universal teologal; es decir, Ciencia y Teología, en la refundación del Verbo divino constituyen una unidad humana, social, ética, política y cósmica.

 

 

Cantiga 1

 

El bing bang

 

En el principio no había nada

          ni espacio

                          ni tiempo.

El universo entero concentrado

en el espacio del núcleo de un átomo,

y antes aun menos, mucho menor que un protón,

y aun menos todavía, un infinitamente denso punto matemático.

Y fue el Big Bang.

(Cardenal, 2019: 641)

 

 

Tal poemario monumental sería una nueva Biblia construida desde la Teología de la Liberación; no obstante, por la dimensión de este hermoso poemario, el Cántico Cósmico, es imposible reflexionar sobre toda su estructura. Así, pues, interesa exclusivamente responder a la pregunta: ¿Cuál es la importancia de la revitalización de la vida en la Historia? La redención a través de la Historia es el sentido cósmico y científico, pero tal valor mesiánico tiene una finalidad: cumplir un hecho de la Historia que está pendiente y este pertenece a  todo acto utópico. La poesía de Cardenal está mediada por la fuerza de la Historia. Cada uno de sus poemarios tiene un talante teológico (el aspecto mesiánico a la manera de los modelos de Benjamin) y un eje social o de revolución (el hecho utópico según el concepto de la historia en Benjamin). Ahora bien, esta relación que señalo es de tal modo porque la Modernidad es un progreso fallido. Walter Benjamin (Sobre el concepto de Historia y otros fragmentos. Edición y traducción de Bolívar Echeverría [http://www.bolivare.unam.mx/traducciones/Benjamin,%20Tesis%20sobre%20la%20historia.pdf]. sostiene en la segunda tesis que:

El pasado lleva un índice oculto que no deja de remitirlo a la redención. ¿Acaso no nos roza, a nosotros también, una ráfaga del aire que envolvía a los de antes? ¿Acaso en las voces a las que prestamos oído no resuena el eco de otras voces que dejaron de sonar?... Si es así, un secreto compromiso de encuentro [Verabredung] está entonces vigente entre las generaciones del pasado y la nuestra. Es decir: éramos esperados sobre la tierra. También a nosotros, entonces, como a toda otra generación, nos ha sido conferida una débil fuerza mesiánica a la que el pasado tiene derecho de dirigir sus reclamos. Reclamos que no se satisfacen fácilmente, como bien lo sabe el materialista histórico. (Tesis II de Walter Benjamin)

Cardenal comprende más o menos lo mismo porque responde a un sentimiento de época,  a una angustia que históricamente es compartida y, de algún modo, queda pendiente. El autor de Gethsemani, Ky hace útil la poesía, lo vuelve práctica, o sea, lo poético se vuelve un acto de cambio y revolución. La carga de la Historia, aquellos hechos que no son contados por la visión oficial y eurocéntrica, sino aquella parte de la Historia, que Benjamin señala está dispuesta a reclamar a la debilidad mesiánica. Esto no significa realmente un reclamo a la ausencia de lo divino, sino a la injusticia con los desheredados. Por tal causa, el materialismo histórico, en la poesía de Cardenal, configura una clave crítica a los modelos de producción y a la superestructura invadida en la Historia que conocemos, particularmente la Modernidad, esa que pertenece al Capitalismo.

Ahora bien, para tales efectos, el poeta dispone de una serie de actos ficcionales que oscilan en una hipótesis: la incrustación del materialismo histórico como mecanismo de creación en la poesía para que la Historia quede redefinida en los escombros de las múltiples historias redimidas y eximidas de la injusticia política y social. Acto seguido, lo que fuera un modelo utópico sería un hecho real y verdadero, pues la validez que garantizaría eso que es todavía como supuesto, se convertirá, bajo el efecto ficcional en la poesía, el acto mesiánico, una entelequia, que adquiere factividad. Lo ideal se torna fáctico. Lo abstracto, real. Este tránsito cobra efecto exclusivamente en la ficción del poema. Pienso, por ejemplo, el caso particular de Nicaragua en El Canto nacional, o de modo universal, en el Cántico cósmico. En ambos poemas se cuentan varias historias ficticias, un suceso propio sobre la política y realidad social en Nicaragua durante el periodo sandinista, pero también un hecho mítico que se refunda desde la ficción, el Génesis.

La Historia, afirma Benjamin, es una imagen que no puede ser recuperada. ¿Qué significa en realidad aquello que no puede ser recuperado si existe la memoria? La Historia como imagen es irrecuperable, porque solamente se conservan los escombros, en todo caso solo se podría cepillar la historia a contrapelo. “De lo que se trata para el materialismo histórico es de atrapar una imagen del pasado tal como ésta se le enfoca de repente al sujeto histórico en el instante del peligro.” (Benjamin). En otros términos, no de manera objetiva sino subjetiva es como la Historia se presenta. Por ejemplo, el Cántico Cósmico, como una imagen absoluta y total de la Humanidad entera en todas sus dimensiones, es el canto que se recupera, desde la subjetividad de un hombre latinoamericano en el siglo XX, la idea total del ser humano. No existe en todo ese siglo un modelo de poesía social y política en español, que tenga por acto absolver los varios hechos injustos cometidos a los pueblos latinoamericanos. Este modo de ser de la poesía adopta a la Teología y a la Revolución como los discursos a través de los cuales el enunciador habla en el poema como una suerte de redentor, un Mesías al modo de Cristo, que perdona sin encontrar culpables. No es Cardenal, ni cualquier otro yo empírico o social, sino el yo modal que orquesta el aparato estructural de los poemarios, en concreto un yo ficcional modela la Historia para redimir la deuda que la Modernidad tiene con sus pasados. Los casos particulares, los escombros de la Historia, que siguen pendientes serán absueltos. Esta es la finalidad de la poesía de Cardenal.

La tesis IX de Benjamin marca justamente esa imagen comprendida de los deshechos de la Historia de doble modo. En ella explica mediante un cuadro de Paul Klee, Angelus Novus que la Historia, o es un cúmulo de hechos, como lo miraría el espectador, o bien, es una única imagen de la destrucción, tal como lo mira el ángel mismo dentro del cuadro, el ángel de la Historia. Cardenal, bajo este significado, adquiere en su poética ambas maneras, la mirada de los hechos destruidos y el mirar del ángel, la única marca de lo que ya es inevitable. “El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido” (Benjamin), tal y como, por ejemplo, en Los Cantares mexicanos el autor planea recomponer los mitos prehispánicos de las culturas antiguas de México para recomenzar la Historia, la historia particular de un pueblo que se vuelve universal. La mirada hacia los escombros del pasado corresponde a la deuda que el capitalismo conserva, crítica del materialismo histórico, y que Cardenal realiza como crítica desde su Teología de la Liberación.

La idea de la destrucción causada por la Modernidad nos aparece como el progreso. Esta falsa manera de mostrar el futuro es la seña que Benjamin fija con las alas del ángel de la historia, devastadas por el aire, quien da la espalda al futuro quedando de frente a las ruinas y escombros de la Historia del pasado.

Ernesto Cardenal tiene una idea semejante de la Historia a lo largo de su obra. En los poemarios Canto Nacional (1973), Cántico cósmico (1989), y Cantares mexicanos que forma parte de Homenaje a los indios (1969), comparten no solo la marca del canto como acto de la poiesis, de la creación, que pertenece a la lírica, sino la estructura que rinde homenaje a la gloria de un pueblo, la hazaña de un evento heroico. El homenaje, en estos casos, no es tributo ni memoria sino redención y cambio, acción desde la Teología y Revolución.

 

 

Bibliografía

Cardenal, Ernesto (2019), Poesía completa, España, Trotta. Edición y estudio preliminar de María Ángeles Pérez López.

Benjamin, Walter [http://www.bolivare.unam.mx/traducciones/Benjamin,%20Tesis%20sobre%20la%20historia.pdf] (Fecha de consulta: 1 de marzo del 2020). Traducción de Bolívar Echeverría.

Fernando Salazar Torres. Poeta, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), Maestría en Humanidades (UAM-I). Estudia el Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Ha publicado los poemarios Sueños de cadáver y Visiones de otro reino. Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Director de la Revista Literaria Taller Ígitur, coordina las mesas “Crítica y Pensamiento en México” y Diótima. Encuentro Nacional de Poesía. Colabora en la revista literaria “Letralia. Tierra de Letras” con la serie de poesía mexicana “Voces actuales de México”. Es miembro del PEN Club de México.

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