Edificios, cables y otras cosas. Cinco portadas estridentistas como reflejo de la ciudad cosmopolita. Por Martha Alicia Espinosa Becerra

 

 

 

 

 

Grabado de Ramón Alva de la Canal

 

 

 

 

Edificios, cables y otras cosas.

Cinco portadas estridentistas como reflejo de la ciudad cosmopolita

 

 

Martha Alicia Espinosa Becerra

 

 

 

Las noticias se expenden por telégrafo, sobre los rascacielos, esos maravillosos rasca-cielos tan vituperados por todo el mundo, hay nubes dromedarias, y entre sus tejidos musculares se conmueve el ascensor eléctrico.

Manuel Maples Arce, Actual No.1, Primer manifiesto estridentista, 1921

 

 

 

Uno de los manifiestos de vanguardia en que se pueden encontrar un mayor número de imágenes es el Actual No. 1, particularmente se localizan en sus líneas ideas y no sólo descripciones y características específicas de cómo son concebidas las ciudades, también, se percibe el conocimiento por parte del autor del mundo en ese momento, es decir, es cosmopolita y pensar en lo cosmopolita implicaría que todo pertenece a una sola comunidad, a un solo origen.

La ciudad, es entonces, uno de los motivos más utilizados por los artistas del movimiento estridentista  y sobre el que crearon su visión simbólica y su imaginario. Esta ciudad es palpitante, es un espacio en constante movimiento, con distintas velocidades con aceleraciones y pausas, paradas en las cuales el transeúnte se transforma en un observador que puede ser capaz de identificarse y reconocerse en los elementos de su hábitat, su hogar, su espacio.

Si nos ubicamos en el tiempo, 1921, año de inicio del movimiento estridentista, la ciudad es apenas una idea en construcción y en materia, es un proceso que se localiza primero como un comportamiento de habitabilidad que crecía de manera horizontal y que se iba a ir adaptando, como todo, a las necesidades humanas.

Las portadas para los estridentistas representan esa primera impresión en sus publicaciones, es su carta de presentación y el primer acercamiento con el público, es su oportunidad de llamar su atención. En este texto se revisan algunas portadas de los productos estridentistas para hablar de cómo se relaciona con la ciudad y cómo se reconstruye a partir de cada una de ellas.

Andamios Interiores tiene una portada que no contiene una ilustración que haga alusión a la ciudad y sin embargo, está hablando de ella. Está compuesta por letras, esas letras que tienen carácter y que se erigen firmes en una composición vertical cuadrangular.

Este libro fue publicado en 1922 por la Editorial Cvltvra, escrito por Manuel Maples Arce, quien había publicado el Actual No. 1 unos meses atrás. Del autor de la portada se sabe poco, su apellido Vargas y se cree que pudo haber sido uno de los trabajadores de la editorial. Este libro inauguraría ya una literatura de vanguardia y la primera obra netamente estridentista.

El lenguaje comienza a cambiar de manera radical, primero pensando en el título “los andamios”, un objeto moderno, un auxiliar de construcción que además permite sostener a los trabajadores en el aire. Esto pareciera simple, pero ya nos está indicando una cosa, la ciudad va hacia arriba y se refiere a la altura. La inclinación que hay entre las letras del título evidencia un elemento, una sólida línea entre la primera palabra “andamios” y la segunda “interiores” que podría ser este andamio al cual se refiere, un soporte de “sostén” en el que descansan estas letras.

Las letras son sólidas, las líneas de contorno son rectas y los picos y las esquinas se acentúan en todas las palabras convirtiéndose en letras onomatopéyicas.

La Esquina es un tema que se retoma en varias ocasiones a lo largo del movimiento. Germán List Arzubide publica en 1923 este libro Esquina, de la Editorial Cicerón / Talleres gráficos del movimiento Estridentista, la ilustración de portada fue realizada por el artista francés Jean Charlot.

Se puede ver una combinación de colores llamativos (rojo y negro) que se repite en algunas otras publicaciones como el caso de El Pentagrama eléctrico, donde se recurre a los contrastes a través de esta misma colorimetría.

Se observa el cruce de una calle con edificios. Aparecen los materiales que se comenzaban a utilizar y que se generalizaron en construcción como son el ladrillo y el concreto. El ladrillo se identifica no sólo por el color, también es a partir de los patrones en cómo están dispuestos los bloques. A pesar de que hay elementos en la ciudad que están en dinámica constante, el cemento y los materiales sólidos hallan ya una intención de permanencia, perpetuación y solidez.

La mirada desde la que se plantea la pieza es una posibilidad irreal e inalcanzable, una perspectiva que no corresponde a alguna conocida por lo que implica un mayor esfuerzo del espectador que ve cómo esta ciudad de abre, se desdobla. Aparecen elementos como las escaleras, que es una invitación para ir hacia arriba, con el edificio que se observa en la esquina inferior derecha podemos empezar a suponer el porqué de las escaleras, ya que al menos se distinguen dos pisos con dos líneas de ventanas, en donde incluso se localizan algunas cortinas.

A pesar de plantear dos dimensiones, la idea de la tercera dimensión no está olvidada, ya que se encuentran las luces y las sombras cono las que se observan en la parte central en las escaleras.

Hay una flecha que señala el cruce de un hombre y un perro, mismos que por la posición de sus extremidades se encuentran en movimiento. Se distingue en toda la composición una geometrización, incluso en la representación humana que aunque desproporcionada con el resto de los elementos sí podemos identificar algo, los trazos se identifican propios de Charlot, ya que se asemejan a las representaciones interiores que se pueden encontrar en la publicación de Vrbe.

Se observan los tubos de una fábrica, que se colocan equidistantes, que implican una ciudad moderna, con procesos industrializados ocurriendo en el preciso momento de la escena frente a nuestros ojos con ese humo emergiendo.

Radio en 1923 Roberto Montenegro fue uno de los personajes más prolijos del arte en México. Esta portada del libro de Kyn Taniya. Radio Poema Inalámbrico en Trece Mensajes publicado por la Editorial Cvltvra en 1924.

Cuando se descubrieron las ondas hertzianas, la radio encontró su medio de transmisión. Este elemento de la modernidad y de la ciudad continúa siendo no sólo un medio de comunicación, sino que interactúa directamente con la dinámica humana, ya que implica la escucha permitiendo la realización de otras actividades del día a día a la par de la radio.

Para el estridentismo la radio sería un medio fundamental, no sólo porque entendieron la modernidad que instauraba el instrumento, sino porque también se valieron de este medio para que Manuel Maples Arce publicara el poema T.S.H. en 1923, el primer poema leído a través de este medio, después de que saliera unos días antes en el Universal Ilustrado.

El Poema inalámbrico en 13 mensajes que desde el título nos está haciendo alusión a la ausencia de cables. Esa ausencia es palpable con la invisibilidad de las ondas que facilitan la transmisión de la radio, pero que en la ciudad se visibilizan a través de las antenas que también se pueden encontrar en el aparato transmisor. Existe un uso desarticulado de las letras que nos hablan de ese espacio, de las posibilidades del medio y de lo contingente que puede ser, he ahí que las letras floten en la composición. Estas letras conviven con otros elementos como es una boca, antenas, rayos y delgadas líneas que entrecruzan los objetos en la composición y que simulan cables etc.

Es una imagen que se escucha y que si se observa con detenimiento se ve cómo hay un intercambio de sonidos de onda, de la boca a la oreja que además se conectan por líneas internas dentro de la composición. Ese sonido que aparece, que se percibe es más real cuando se leen estos mensajes de Kyn Taniya con poemas como IU IIIUUU IU en donde el lector no puede evitar escuchar estas señales de la radio, estos sonidos tan propios que no se habían puesto en palabras y que en el caso de la portada Montenegro son puestos en imagen.

Hay algunas ondas que pareciera se mueven, las del mar, que se localizan en la parte inferior de la ilustración. Las tensiones se localizan desde los extremos de la escena generando el caos del centro y cómo es que se disponen los demás elementos.

Urbe, escrito por Manuel Maples Arce fue publicado en 1924 por la Editorial de Andrés Botas e hijo.

En un inicio tendremos que pensar qué es una urbe, a qué hace referencia. Una urbe es una ciudad, pero una en específico, una que además de su constitución física, tiene muchos habitantes.

Se observa una ciudad que pareciera estar en dos dimensiones, plana, simplificada, pero que ya no es una ciudad horizontal sino vertical, con rascacielos y grandes edificios, una ciudad en la que se empieza a vivir hacia arriba.

Estos edificios no se encuentran en el mismo nivel, los bloques rojizos con los cuadros pequeños que representan las ventanas y los pisos, se encuentran desfasados en esta ciudad en la cual se distingue también un elemento angular al que hacen alusión los estridentistas, "la esquina". En la parte baja de los edificios se distingue este guiño discreto, pero evidente dentro de la composición.

Las letras de “Vrbe” se levantan del fondo como elementos tridimensionales a través de las sombras que le proporcionan los contornos rojizos. La gama cromática se repite, también se manejan el rojo y el negro para plantear la composición acentuada con las líneas rectas negras del bloque.

Dentro del libro, cada uno de los cantos de este Super-poema bolchevique está ilustrado por Jean Charlot en donde se observan los colores sólidos y el uso del grabado como la técnica de representación. Las letras que indican el nombre del autor son símiles a las que se realizan con placas metálicas como plantilla. Estas ilustraciones parecieran ser una sola.

El Pentagrama Eléctrico es una obra literaria que fue publicada en 1925 de autoría de Salvador Gallardo Dávalos, la portada ilustrada por Ramón Alva de Canal. La placa original con la que se hizo este grabado se encuentra en el Museo Nacional de Arte.

El pentagrama como el medio de escritura para la notación musical. Esas 5 líneas en las que la música sucede. Las líneas musicales se tienden como cables con ondulaciones sobre los postes que parecieran telarañas en donde en esa red sería el generador y el soporte de la electricidad y de tensiones.

Esa electricidad se percibe también en las letras que parecen ser electrocutadas, se aprecia las fuerzas cruzando a través de ellas, cambiando de color, parpadeando y proporcionando la sensación de movimiento. Existe una mezcla entre ondulaciones y líneas rectas, entre las que se distinguen espacios dinámicos que remiten al dinamismo.

Aparecen formas muy identificables, como los triángulos en los que se sostienen las líneas que en realidad son cables que se mueven entre la idea de ser el conjunto de cinco líneas que dan lugar a la escritura musical, pero a la vez en esta composición son esas cinco líneas las que le dan sostén a los cables de electricidad, que a su vez hace que toda la escena se desarrolle en un plano no horizontal, sino más bien diagonal, desde donde se tienden estos cables. Los colores tienen la intención de ser impactantes y es que existe esta combinación entre rojo y negro, que se repite constantemente en varias de las portadas.

Con las portadas de los libros, los miembros del grupo son conscientes de la modernidad y se atreven a jugar con ella, haciendo representaciones que se escapan de la norma y que se disponen a plantear una narrativa visual diferente, de vanguardia y que crea su propio imaginario de la ciudad.

En todas las imágenes podemos distinguir una constante, la reiteración de la línea vertical, esa vertical nos habla de la altura, de la distancia y por supuesto, hace alusión a la ciudad en construcción hacia arriba, en ese momento con rascacielos ausentes, en crecimiento. Parece una posición frente a la ciudad haciendo futuro dentro de la misma, sin saber que hoy en día las ciudades de nuestro México sí tienen estos grandes edificios que los estridentistas ya proyectaban.

 

 

 

 

Martha Alicia Espinosa Becerra (Aguascalientes, 1992)  Licenciada en Arte y Gestión Cultural por la UAA, maestrante en Artes Visuales por la UNAM. Ha participado en actividades museísticas de investigación, docencia y difusión cultural, se ha desempeñado en programas de radio como “Espacios” emisión en la cual continúa colaborando. Trabaja en el Museo Espacio de Aguascalientes. Dentro de la investigación realizó dos estancias en la Universidad de Guanajuato en la capital (2015) y en León, Guanajuato (2016), realización de la investigación del programa de radio “Volver a Casa” (2017). Participa en la producción del podcast #SepultarElPasado desde 2020. Entre sus temas de interés están el Arte Contemporáneo, el Arte del siglo XX, la Historia de Aguascalientes y el Estridentismo, entre otros.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *