Costas Reúsis (Atenas, 1970), entre el irrealismo y el surrealismo, por Roberto García de Mesa

 

Fotografía: Jaris Panayiotu

 

 

 

 

 

 

 

 

Costas Reúsis, entre el irrealismo y el surrealismo

 

Por Roberto García de Mesa

 

 

 

                                                                                                                                                                                     Entro o salgo

                                                                                                                                                                                      de allí donde

                                                                                                                                                                                      algo ve al

                                                                                                                                                                                       sol jugar

                                                                                                                                                                                       al revés con el hombre

                                                                                                                                                                                       mientras aja su locura

                                                                                                                                                                                       en el caparazón de una tortuga.

                                                                                                                                                                                                                                       C. R.

 

 

Costas Reúsis, seudónimo de Constantinos A. I. Papazanasíu, nace en 1970, en Atenas. Su familia procede de Chipre y, en la actualidad, reside entre Iliúpoli y Nicosia. Cursó algunas asignaturas de Derecho y siente verdadera pasión por estudiar de forma autodidacta diversas lenguas, por el placer de leer los textos originales en el idioma de los autores que ama. Reúsis ha trabajado en muy diversos oficios: en barcos, bares, cafeterías, cocinas, librerías, en la construcción, en compañías de catering, en empresas de mudanzas, como profesor de griego para niños de primaria y para extranjeros, como encargado, corrector, traductor, redactor de textos y responsable de ediciones diversas, en revistas y periódicos... Desde abril de 2015 ha estado colaborando con el suplemento cultural dominical «Melodioso», del periódico grecochipriota El Diario, con las columnas «Meteoritos culturales» y «Marginales» que firma con su nombre Constantinos A. I. Papazanasíu. Ha publicado también sus textos en revistas como Noche de San Juan, Brasa, Poiein, Perros de Paja y en el espacio literario Ala de Oca, donde colabora con la columna «Casa de la culpabilidad». Participó en el XII Festival Internacional de Poesía Cosmopoética 2015, en Córdoba (España) y ha sido traducido al español y al italiano. Poemas suyos han sido publicados en antologías colectivas de poesía greco-chipriota contemporánea. Además, su texto «Tranquilidad del mediodía» fue musicalizado por el compositor Tasos Stilianós, para soprano e instrumentos electrónicos, siendo su estreno en el «Primer Festival de Música Electrónica», del Centro de Compositores Chipriotas, en la Fundación Artos (Nicosia).

Hasta ahora, la obra poética de Costas Reúsis está formada por los siguientes nueve volúmenes: Camaleón (Atenas, 1995, 2000); Feuille Volante de irreal atrevimiento (Atenas, Ediciones Τυφλόμυγα, 2008); El cráter de mi risa (Atenas, Ediciones Φαρφουλάς, 2009); Quilla. Poemas 1993-1997 (Atenas, Ediciones Φαρφουλάς, 2012); Narikaté-Una mujer que no existió (Atenas, Ediciones Φαρφουλάς, 2013); Un hacha se asienta-Sobre la garganta de la mujer abrecartas (73+14+3 poemas sky high), (Atenas, Ediciones Φαρφουλάς, 2015);  La irrealidad submarina (1993-2015), antología bilingüe, traducción y notas de Mario Domínguez Parra, selección y notas de Costas Reúsis (Sevilla, Ediciones de la Isla de Siltolá, 2017); Triza (poema para 12 Horas & 3 Voces), (Atenas-Nicosia, Ediciones Αιγαίον-Κουκκίδα, 2018) y Sollozo desafinado (versos torpes), incluido en el tomo En el cresol (cuatro cómplices), (Atenas, Ediciones Τυφλόμυγα, 2019).

Este autor se sitúa entre el irrealismo y el surrealismo, creando su personal espacio creativo. En 2005 fundó la Facción Irreal de Nicosia con un único miembro: él mismo. Por este motivo y analizando su obra, en lo que respecta a contenidos y técnicas, en efecto, su punto de partida a la hora de afrontar sus poemas podría aproximarse al irrealismo, en el sentido que señalaba Nelson Goodman, en su libro De la mente y otras materias (Madrid, Visor, 1995). Este concepto parte de la premisa de que «… no existe ningún modo correcto de describir, pintar o percibir “el mundo”, sino que existen, más bien, muchos modos igualmente correctos, aunque entren en conflicto –y por consiguiente, en efecto, muchos mundos reales» (p. 33). En este sentido, el irrealismo considera que «el mundo se disuelve en las versiones y que las versiones hacen mundos, proporciona una ontología evanescente» (p. 57).

Por su parte, en su ensayo «What is Irrealism?», (publicado en el volumen The Irreal Reader. Fiction & Essays from The Cafe Irreal, edición de G. S. Evans y Alice Whittenburg, Hyattsville, Estados Unidos, Guide Dog Books, 2013), donde trata de aplicar el irrealismo a la literatura, en especial, a la narrativa, G. S. Evans pone de relieve la falta de explicación racional y el absurdo, así como la existencia de «una realidad a socavar» para definir una obra de estas características. Acerca de la recepción de este tipo de creaciones, Evans señala lo siguiente (p. 156):

 

The reader of a successfully written irreal work will be confronted with a piece of literature that cannot simply be translated as a fantasy or a satire, or as a symbolist work of one sort or the other. Thus cut off from their familiar mooring in the possible, or the conventionally (and ultimately explainable) impossible, they will be left alone, so to speak, with the absurd. Thus a tension is created in the work, one that the physics of the work will not allow to be resolved (as, indeed, the tensions and anxieties it is reflecting are not resolvable).

 

[El lector de una obra irreal escrita con éxito se enfrentará a una obra literaria que no puede ser traducida simplemente como una fantasía o una sátira, o como una obra simbolista de un tipo u otro. Separados así de su amarre familiar en lo posible, o lo convencionalmente (y en última instancia explicable) imposible, se quedarán solos, por así decirlo, con lo absurdo. Así es creada una tensión en la obra, cuya resolución la física de la obra no permitirá (ya que, de hecho, las tensiones y ansiedades que está reflejando no se pueden resolver)…].

 

La irrealidad submarina (1993-2015) es el primer libro que Costas Reúsis publica en España. Se divide en tres grandes bloques titulados Quilla (formado, a su vez, por tres grupos: «Camaleón», «La meada» y «Antesala»), El cráter de mi risa y Un hacha se asienta (donde hay un «Corpus central», un «Anexo» y «Tres tercetos»).

Ya desde el título del volumen, La irrealidad submarina, que coincide también con el de uno de sus poemas, así como con alguna otra mención a lo mismo, por ejemplo, «Un irrealista en la isla de la hetaira», nos da pistas sobre estas premisas que he comentado. Pero, en la práctica, las técnicas y los conceptos utilizados se inclinan en especial hacia el surrealismo. De hecho, Reúsis utiliza constantemente una escritura automática o casi automática, las metáforas surrealistas, la existencia de seres que no se comportan bajo la lógica de las leyes físicas, lo absurdo, el discurso delirante, los espacios y los tiempos fuera de los lugares de referencia científicos, los elementos que pierden sus propiedades propias para transformarse en otras, los encabalgamientos, la estructura misma del poema en prosa, cuando su autor se decide por esta forma, que actúa sin puntuación como una especie de flujo de conciencia, el uso de repeticiones y de oraciones yuxtapuestas, continuas paradojas, asociaciones libres, ironía, etc. Todo ello es combinado con temas próximos al surrealismo, como el deseo, la libertad, el humor negro, el sueño y la muerte, el enigma, el poema como crimen, el sadomasoquismo, la crueldad, la escatología, lo orgánico, la violencia, el horror, lo esotérico, los objetos encontrados, la crítica a la sociedad burguesa, al capitalismo, al sistema alienante… Además, en algunos poemas su autor trata de hacer visible su admiración a este movimiento, como, por ejemplo, en «Oda al surrealismo» o en «Estructura de fantasmas heréticos», donde se cita un texto del surrealista griego Nikos Gatsos: «o cuando la corista del pimiento se convierte en monigote del aquilón» (p. 65).

Hay muchos ejemplos de todo ello en este volumen. Veamos, a continuación, algunos poemas y fragmentos de Reúsis, traducidos por Mario Domínguez Parra, que vienen a reflejar lo que he señalado:

 

EL ENIGMA (p. 41)

 

Existe

dentro desde entonces

para presentarse

con todas las

reglas.

 

 

ANTIMICROMANIFIESTO (Fragmento, p. 51)

 

desde los invisibles según las leyes de la postrera raza hasta la incontenible erosión de las consciencias superficiales la estupidez mundial encuentra un huerto para multiplicar sus organismos unicelulares patógenos antenas sobre parabólicos vínculos banderas sobre crímenes esquizofrénicos una desastrosa estructurada maldad oriental penetra en la estafa al estilo occidental de las asquerosas prácticas transaccionales…

 

 

LA IRREALIDAD SUBMARINA (p. 91)

 

la escafandra ruega invocando nautas pasajeros tripulaciones hechizadas la desesperación del levantamiento la dislexia penetra muda incluso autistamente corroyendo la memoria de llantos reclusos en ejes que innovan como desde siempre el ojo de buey se ocupó de enviar códigos de incendio bajo el mar

 

 

ESCRITURA EBRIA (p. 95)

 

En los peores instantes bajando la cabeza deposito la mirada bárbara rastreando lo desalmado de la existencia centrando el encerrado ídolo de una mudable alcahuetería aclaro lo indecible que tropezó para que no te maravillaras por las visiones para ofrendar dentro del poema yendo a encontrarte con la muerte con el sueño con versos húmedos recientemente cortados del jardín que abriste y que te pertenece de manera no ortográfica miro el mundo me mantengo alejado de los cielos tan cerca de los comportamientos de personas a las que amo con locura rasguñando letras mano endemoniada conduce hecha añicos las palabras

 

 

ODA AL SURREALISMO (p. 111)

 

Anoche en alguna parte los jardineros públicos

Cerca del mediodía centraron una

Diablura de hojas a distancia de hálito del

Cuaderno azul los colores

Flam(ond)ean

 

 

LA CASA DE CRISTAL (p. 123)

 

en memoria de André Breton (1896-1966)

 

Y no solo viví

Sino que

Me cuidé de ser

El cristal

Que rompiese

Que fuese

Cortante.

 

 

Ya que he destacado el carácter surrealista en la obra de Reúsis, no me gustaría concluir estas notas sin realizar un breve homenaje al surrealismo griego, citando algunos de sus principales hitos y protagonistas, tradición que sin duda conoce este autor.

El surrealismo en Grecia comenzó en los años treinta de la pasada centuria. Ya desde 1933 hay menciones a este movimiento en las páginas de la revista marxista Nuevas Vanguardias. Pero es entre 1935 y 1936, cuando se introduce verdaderamente y con rigor en dicho país, a través del poeta, artista visual y psicoanalista Andreas Embiricos. Después de conocer a los surrealistas en París entre 1927 y 1931, publica en 1935 lo que es considerado como el primer libro de este signo en Grecia, Altos hornos, y que, por supuesto, no pasó desapercibido. En 1936, en su apartamento, inauguró la I Exposición Internacional del Surrealismo en Atenas. Estos hechos marcan profundamente el inicio de la creación de este signo en el país.

Tal y como señalan Nikos Stabakis, en Surrealism in Greece: An Anthology (Austin, Surrealist Revolution Series, Universidad de Texas, 2008) y José Miguel Pérez Corrales en Caleidoscopio surrealista. Una visión del surrealismo internacional 1919-2011 (Tenerife-Madrid, La Página Ediciones, 2011), las tres generaciones de los principales surrealistas griegos serían las siguientes: en primer lugar, sus fundadores Andreas Embiricos, Nicolas Calas, Nicos Engonopoulos, Odysseus Elytis y Nikos Gatsos. La segunda: Matsi Hatzilazarou, Hector Kaknavatos, Nanos Valaoritis, Dimitris Papaditsas y E. C. Gonatás. Finalmente, la tercera generación fuerte sería la del grupo de la revista Pali, fundada por el mismo Valaoritis, nacida en 1963, que tuvo solo 6 números y fue truncada por el «Golpe de los coroneles», en 1967: Mando Aravantinou, Yorgos V. Makris, Aléxandros Sjinás, Tassos Denegris, Panos Koutrouboussis, Eva Mylona y Dimitris Poulikakos. Hay dos figuras igualmente claves, pero que llevan a cabo su carrera literaria y artística fuera de Grecia: por un lado, la niña prodigio Gisèle Prassinos, ya que desde muy joven deslumbró a los surrealistas de París con sus textos, nacida en Estambul de padre griego y madre italiana, y, por otra parte, el principal crítico cinematográfico que tuvo el surrealismo y también cineasta, Ado Kyrou, nacido en Atenas, pero residente en París desde 1945.

En épocas más recientes se han creado dos nuevos grupos surrealistas en Grecia: uno en Ioaninna, en 2000, y otro en Atenas, en 2005. Revistas como, por ejemplo, Farfoulas o Klidonas han servido de vehículos para expresar sus ideas y creaciones surrealistas. Y, desde hace tiempo, en Tesalónica también parece existir otro grupo surrealista.

La irrealidad submarina (1993-2015) es un libro que recorre un amplio período de tiempo a través de sesenta poemas. Su título me recuerda al que escribió Pedro García Cabrera, otro poeta insular (vivió entre La Gomera y Tenerife, en España) al igual que Reúsis (ya que este suele pasar largas temporadas en Nicosia, Chipre), para sus primeros tanteos surrealistas: La aurora sumergida (1930). Durante la preparación de la edición crítica que en 2010 publiqué sobre este último texto, encontré una clave que tal vez pudiera aplicarse también al mundo que presenta Reúsis, en un fragmento del «Prólogo» que el mismo Pedro García Cabrera redactó, a modo de introducción de otro de sus libros de poesía: La rodilla en el agua (1934-1935, en Obras Completas, I, Islas Canarias, Consejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, 1987, p. 63):

La isla –esa porción de tierra rodeada de agua por todas partes– ha sido definida en función del mar. El mar, que ciñe a la isla de cintura abajo solamente. Pero ¿quién ha visto su mitad sumergida? Los declives inmersos abren al mito las puertas de las posibilidades poéticas. Y así, la isla puede tener bajo las aguas una larga cola de sirena. O puede ser el seno de una deidad marina. O la campana que doblará un día por todos los ahogados.

 

Costas Reúsis, al igual que Pedro García Cabrera, es capaz de contemplar esa otra realidad submarina que se contrapone a la realidad establecida y cartesiana. Sumergirse en ella es encontrar la fuerza suficiente para sobrevivir en un mundo autodestructivo, donde la codicia, la envidia o la violencia imperan. Por ello, quizá, Reúsis nos envía mensajes como los siguientes: «He encarcelado la naturaleza en un tiesto» (p. 29) y «jamás me escondí de nadie en vuestro teatro de timadores me opongo profiriendo sandeces» (p. 81) o en los poemas «Qué traigo», cuando dice «Una ira / Una naturaleza / Que vi presentarse / Paulatina e / Inoportuna.» (p. 125), y «Alfa», «en memoria de Tristan Tzara», donde escribe «Todo lo que muere poema / Deviene amargo / Dulce en los labios que roza / Cuando con muerte viene / Su forma.» (p. 147).

La irrealidad submarina es un libro complejo, repleto de estallidos luminosos que nos atraviesan como dardos incandescentes. Sin duda, los mejores poemas del libro se encuentran en la tercera parte, en Un hacha se asienta, más breves y precisos, si los comparamos con los desbordantes «poemas-lava», por llamarlos de alguna manera, del segundo bloque El cráter de mi risa. Duelen, sí, duelen, a veces, puesto que de eso se trata: que las zonas confortables de la mente salten en pedazos. La poesía tiene ese poder y transporta el fuego más profundo de la conciencia en su interior, esa libertad, la salvaje soledad que nos alienta y destruye a la vez.

 

 

 

A continuación el lector puede acceder al siguiente enlace para leer una selección de poesía del autor revisado en este ensayo.

 

 

Costas Reúsis (Atenas, Grecia, 1970). Traducción de Mario Domínguez Parra

 

 

 

 

 

Costas Reúsis, seudónimo de Constantinos A. I. Papazanasíu, nace en 1970, en Atenas. Su familia procede de Chipre y, en la actualidad, reside entre Iliúpoli y Nicosia. Cursó algunas asignaturas de Derecho y siente verdadera pasión por estudiar de forma autodidacta diversas lenguas, por el placer de leer los textos originales en el idioma de los autores que ama. Reúsis ha trabajado en muy diversos oficios: en barcos, bares, cafeterías, cocinas, librerías, en la construcción, en compañías de catering, en empresas de mudanzas, como profesor de griego para niños de primaria y para extranjeros, como encargado, corrector, traductor, redactor de textos y responsable de ediciones diversas, en revistas y periódicos... Desde abril de 2015 ha estado colaborando con el suplemento cultural dominical «Melodioso», del periódico grecochipriota El Diario, con las columnas «Meteoritos culturales» y «Marginales» que firma con su nombre Constantinos A. I. Papazanasíu. Ha publicado también sus textos en revistas como Noche de San Juan, Brasa, Poiein, Perros de Paja y en el espacio literario Ala de Oca, donde colabora con la columna «Casa de la culpabilidad». Participó en el XII Festival Internacional de Poesía Cosmopoética 2015, en Córdoba (España) y ha sido traducido al español y al italiano. Poemas suyos has sido publicados en antologías colectivas de poesía greco-chipriota contemporánea. Además, su texto «Tranquilidad del mediodía» fue musicalizado por el compositor Tasos Stilianós, para soprano e instrumentos electrónicos, siendo su estreno en el «Primer Festival de Música Electrónica», del Centro de Compositores Chipriotas, en la Fundación Artos (Nicosia).

Hasta ahora, la obra poética de Costas Reúsis está formada por los siguientes nueve volúmenes: Camaleón (Atenas, 1995, 2000); Feuille Volante de irreal atrevimiento (Atenas, Ediciones Τυφλόμυγα, 2008); El cráter de mi risa (Atenas, Ediciones Φαρφουλάς, 2009); Quilla. Poemas 1993-1997 (Atenas, Ediciones Φαρφουλάς, 2012); Narikaté-Una mujer que no existió (Atenas, Ediciones Φαρφουλάς, 2013); Un hacha se asienta-Sobre la garganta de la mujer abrecartas (73+14+3 poemas sky high), (Atenas, Ediciones Φαρφουλάς, 2015);  La irrealidad submarina (1993-2015), antología bilingüe, traducción y notas de Mario Domínguez Parra, selección y notas de Costas Reúsis (Sevilla, Ediciones de la Isla de Siltolá, 2017); Triza (poema para 12 Horas & 3 Voces), (Atenas-Nicosia, Ediciones Αιγαίον-Κουκκίδα, 2018) y Sollozo desafinado (versos torpes), incluido en el tomo En el cresol (cuatro cómplices), (Atenas, Ediciones Τυφλόμυγα, 2019).

 

Fotografía: Jaris Panayiotu

 

 

Roberto García de Mesa (Santa Cruz de Tenerife, España, 1973) es poeta, dramaturgo, narrador, dramaturgista, ensayista, filólogo, comisario de exposiciones, director de escena, artista visual y músico. Es licenciado en Derecho y en Filología Hispánica, además de Doctor en Filología Hispánica. Tiene su propia compañía de teatro. Ha publicado más de cincuenta libros de poesía, teatro, narrativa breve, ensayo, dibujos, conversaciones, ediciones críticas y dos cds con sus composiciones musicales. Textos suyos han sido traducidos a varios idiomas: inglés, griego, rumano, francés, italiano, alemán y esloveno. Ha publicado, también, en revistas de diecisiete países. Sus últimos libros han sido Variaciones de la razón y otros textos (Zamora, España, Ediciones Invasoras, Teatro, 2020) y Retórica. Superficie de contacto. Razón y canibalismo (Buenos Aires, Argentina, Buenos Aires Poetry, 2020).

 

Fotografía: Jairo López/ Lee Lee Moss

 

 

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