República de Carmen Nozal. Por Jassín Antuna

 

 

 

 

 

 

 

 

República de Carmen Nozal

 

 

Jassín Antuna

 

 

 

Pocos poemarios tan breves me han impactado tanto como República, plaquette que contiene siete poemas impecables y extraordinarios. Desde el título se hace referencia a una fase histórica: la Guerra Civil Española que marcó la vida de toda una nación, no solo en su momento sino a través de diversas generaciones. Tal es el caso de la poeta Carmen Nozal, nacida en España pero radicada en México desde 1986, donde inició sus primeras incursiones en la poesía, consolidándose como una de las voces más destacadas dentro de este género.

Llama la atención la transformación de su voz poética. Desde su primer libro Vagaluz, con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía “Elías Nandino” en 1992 y cuya segunda edición salió en 2018 en la colección Instante Fecundo de la editorial Literal, se escuchaban sus metáforas deslumbrantes, las cuales obtienen su máxima expresión en su libro Juglar de silencio, publicado por JGH Editores, en 1997.

En República escuchamos poemas que narran historias verídicas acontecidas en el seno de su familia durante la Guerra Civil y que tienen el propósito de dejar asentado un testimonio como memoria histórica, para que no sea en vano el sufrimiento y para que nadie olvide a los que continúan arrumbados en las fosas comunes extendidas en los antiguos territorios de ocupación fascista.

Estos poemas tienen un impresionante contenido fotográfico, desprenden las imágenes que quedaron en su memoria, tras crecer escuchando los relatos que narraban sus familiares. Se pueden ver las escenas y escuchar las explosiones de las bombas, se puede tocar la miseria y la locura desatada por la guerra. Se pueden oler los eucaliptos y saborear la salitre del mar. Se puede tomar partido y se puede, simplemente, observar.

Uno de los logros de este poemario es escuchar su voz como si fuera neutra, como si la que escribió estos textos no estuviera afectada por los estragos emocionales de estas historias. Es una voz que narra lo atestiguado. Por momentos, pareciera que la autora vivió estos acontecimientos. Por momentos, pareciera que solo atestigua. En este entrar y salir deja espacio al lector para absorber estas historias que dan cuenta del amor en medio de la catástrofe, como sucede en el poema Gallinas con el que inicia la plaquette: “¿Qué llevas ahí?, le dijo Soli.  / El campo cacareaba. / Salvo gallinas sobrevivientes. / No quiero que las coman los fascistas. / Eso es amor, pensó la prima. / Y el hombre le respondió: / Sin amor no se puede ir a la guerra”.

El poema titulado La teta hace alusión a su abuela materna y deja en claro cómo la vida y las enfermedades continúan en medio de la guerra. Sobresale la belleza de las imágenes y de la maternidad a pesar del horror. “La abuela tuvo un hijo / que se caía como se cae un techo. Se desplomaba frente a los precipicios / con los ojos en blanco mirando el cielo azul. / El oleaje contra las rocas / y la espuma azotada entre sus labios. / Cuántas palabras turbias, / cuántos cangrejos sobre su cuerpo. / Como quien levanta / una patria perdida, corría la abuela a levantarlo.” Entre la epilepsia y la guerra, se busca la curación. Es más fuerte el instinto de sobrevivencia que la muerte misma. “Su hijo se desvanecía como el amanecer / sobre la cordillera”.  Son estas imágenes las que Nozal logra sintetizar como una pintura desarrollada a través de los años y es en ellas donde es notoria su evolución a lo largo de su escritura.

El analfabetismo típico de la época queda extraordinariamente descrito en el poema Mala sombra, texto que alude a su abuela paterna, quien pierde a su hijo Cesáreo de 24 años, luchando cuerpo a cuerpo durante la batalla del Monte de los Pinos en Asturias, un 1 de diciembre de 1936, defendiendo la República. “A Carmen / la fueron a buscar a la Plaza del Sur / como quien busca / un nombre o un piojo / y la encontraron / con sus manos pringadas de manteca. / La fueron a buscar / como quien busca / una piedra dorada. / La tarde se llenó de peces. / Tu hijo no volverá, / dijeron los militares: / se quedó en el Monte de los Pinos. / Rompió a llorar / y se limpió las manos. / No sabía escribir. / Dijeron: “¡Firma!” / Frotó su pulgar con el mandil / Le dieron un papel, / un puñado de estrellas / y una bandera. / Puso su huella como una lápida.”

Este poema, construido como un rompecabezas, tiene las palabras precisas, equilibrio en las imágenes y una gran fuerza poética. No sobra nada. Da cuenta de lo terrible y pareciera una escena cinematográfica en donde, de nuevo, podemos sentir el aceite de la manteca en nuestras propias manos, escuchar las botas de los militares al caminar o el retumbar de su pulgar en el papel.

En El preso nos recuerda los encarcelamientos arbitrarios a civiles que fueron sometidos a vivir sin saber el momento en el que iban a ser fusilados. Llegamos al poema central: Guerra Civil. En estos versos, se incorpora el presente y el pasado, para abrir un secreto de familia donde la abuela paterna deja a su tía Etelvina en la calle y no le abre la puerta a pesar de un bombardeo, pues horas antes, habían peleado. “Tía, / le dije, / y la guerra terminó.” Nozal con versos muy breves, en medio de un poema de largo aliento, consiguen mostrar la reconciliación en otra época, y dejar testimonio de los problemas transgeneracionales que acarreó la guerra.

También da cuenta de como lograron escapar muchos españoles y llegar a nuestro país. Así sucede con el poema titulado México, que opera como la esperanza de continuar la vida en otro continente y muestra uno de los factores más importantes sucedidos durante la guerra: las denuncias acontecidas entre hermanos con ideologías distintas. “Al cuñado de Paquita / lo denunció su hermano. / Esta noche vendrán por ti, / le dijeron los vecinos / cuando sacaba el ocle de los pedruscos. / Tragó saliva, / se secó el sudor viendo las olas / y encontró un barco a punto de zarpar. / Toda la vida le pasó por su frente. / Con los pantalones arremangados / y el pecho saliendo de su camisa / echó a correr sobre la arena quemada.”

El manejo de la historia y de las descripciones es magistral, y pese a que todos los personajes están muertos, parece devolverles la vida y hacerlos entrañables para el lector.

Finalmente, nos entrega el poema República que habla sobre su tío, cuyo cuerpo continúa en la fosa común. “Sospecho que un movimiento / viene bajando del alma. / Trato de escuchar lo que alguien / necesitó decir y no fue dicho.” Y son, precisamente, estos versos la columna vertebral del poemario y los que lanzaron a la poeta Carmen Nozal al campo de batalla de la escritura para dejar asentado lo que no tuvo nombre.

Pareciera que con estas estrofas se podría concluir el poemario. Sin embargo, lo cierra con un poema que se enclava en el presente. La tía que mira por la ventana y rememora su vida cuando todo ha pasado.

Considero que escribir historias de semejante dificultad emocional sin floreteos ni desmesuras, es un ejemplo del dominio del lenguaje y madurez del verso, que con República da cuenta de esta extraordinaria poeta hispanomexicana.

 

 

 

 

Jassín Antuna (Ciudad de México, 1998) Estudiante de la Lic. de Arquitectura de la UNAM y del Diplomado en Escritura Creativa en la Escuela de Escritores de la SOGEM. Ha publicado en Cardenal Revista Literaria y en el periódico La Jornada. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, catalán y ruso. Está incluido en diversas antologías de poesía con distintas temáticas: la pandemia, mujeres en la Independencia de México y mujeres en la Revolución Mexicana, así como en antologías de relato. También ha participado en el Festival Internacional de Poesía de la Ciudad de México 2020. Ha trabajado en diversos eventos como organizador y moderador de mesas literarias las cuales se han llevado a cabo en la Casa del Poeta Ramón López Velarde y en el Palacio de Bellas Artes.

 

 

 

 

CARMEN NOZAL. (España, 1964). Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM y egresada de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Ha laborado en la Casa del Poeta “Ramón López Velarde” y en la Subsecretaría de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura. Ha publicado Visiones de piedra, Premio de Poesía UNAM, 1991. Vagaluz, Premio Nacional de Poesía Elías Nandino, 1992.  Hacia los flecos del frío, Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos, 1993. El espejo de Luzbel, premiado por la Universidad Veracruzana, 1994.  En el reino de la luz y otros poemas, publicado por el Ateneo Jovellanos de España, por ser finalista de dicho galardón internacional. Ha sido incluida en la Enciclopedia de Escritores Asturianos. Autora del cortometraje para animación Cuando Mister Cronos perdió el tiempo, premiado por el IMCINE.  En 2018 ha publicado República, editado por Parentalia y Zona Cero: 286, premiado por DEMAC. En 2019 ha publicado 43, libro de artista, Editorial Espolones. Actualmente, labora como directora de comunicación, prensa y difusión del Museo Nacional de Arte (MUNAL).

 

 

 

 

Un comentario en "República de Carmen Nozal. Por Jassín Antuna"

  • el marzo 6, 2021 a las 9:56 am
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    Jassin Antuna, grande ensayista; me sorprendió su juventud, y creo que con el paso de los años igualará o sobrepasara a la grande poeta, ensayista, escritora… Carmen Bozal: Muchas Felicidades!

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