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En la continuidad: Por Angela Gentile (Argentina)

 

 

 

 

 

 

EN LA CONTINUIDAD

 

Angela Gentile

 

Hace un año nuestra editorial Proyecto Hybris Ediciones comenzó a leer el libro de César Cantoni. Un volumen que reúne su producción poética desde 1984. Fecha estimativa, improbable, porque un poeta permanece en estado de poesía desde el primer contacto con la vida. Cantoni se las arregló para hacer su propia historia de su literatura, pero centrada en la poesía.

Todo el volumen es una especie de diatriba que analiza la posmodernidad desde sus cuadernos escritos en el barrio platense de Villa Elvira.

Eliot decía al respecto “Los literatos académicos fomentaron la idea preconcebida de que existe tan solo un género de crítica, la que se rige por las normas académicas que luego se publican en las ‘actas’ o en forma de folletín”.

A lo largo de estas casi doscientas páginas Cantoni establece un diálogo con lo imprescindible: el lenguaje, dejando los análisis críticos en espera. Esto es una credencial para el lector que toma este libro entre sus manos y descubre que: los huesos (…) lo más digno de nosotros / no tienen la astucia ni la maldad del alma.

El poeta se habita a sí mismo y se deshabita con la misma rapidez con que sus palabras trazan un recorrido existencial que parte sin rumbo; pero aun así lo hace: un pequeño universo que se basta a sí mismo/ para desvelo de la mente absorta. La poesía que cuida las palabras, alimenta su propio cosmos. Se asume entonces una escritura que abre senderos hacia la esencia consciente: el camino deberás hacerlo solo.

¿Sentencia o advertencia? No hay respuesta exacta porque la existencia no lo es. Cantoni siente que: (…) y yo sentía que la poesía de todas mis horas/se confundía con esas carnes irredentas. El adjetivo seleccionado en este último verso es inofensivo en apariencia pero su misión es dialogar en todo el poemario con las lejanías y con aquello que está latente y predispuesto a desenmarañar esa Nada que nos detiene para filosofar sobre el tiempo (…) “para mí el fin del mundo tuvo lugar en el pasado” (…). El ayer va delante del lector en el día a día. Cantoni sin alejarse demasiado de los espacios visitados, de situaciones experimentadas escribe (…) ella está sola y nunca espera a nadie (…). Es quien escribe, el yo poético, el que está solo y en estado primitivo intuye la infinitud: (…) en la desolación atroz de la Vía Láctea (…)

El poeta Giacomo Leopardi elaboró un lenguaje para poder describir las afecciones del alma y de su espacio familiar, hasta transfigurar la vida en una meditación, en un reformular el paisaje cotidiano. Cantoni transmite un cierto pesimismo cósmico porque su obra invita a reflexionar sobre ciertos tópicos que atraviesan en su obra la existencia: el fin ya tuvo lugar.

Esta poética que juega con el “ser”, recuerda una idea de María Zambrano refiriéndose a esa búsqueda, a tramos empecinada, en las obras que se apodera del lector; “Lo poético tiene ser”.

En un poema se lee: (…) es así como mueren estos poetas:/yendo hasta el fondo de su desventura (…). Todo se precipita en los días, en estas páginas el poeta expone la vida en su tribal acontecer; pero teje la urdimbre del pensamiento: (…) benditos los que tienen razón porque nadie los escuchará (…) Estas líneas pertenecen a un poema que recurre a la anáfora para cristalizar desde la forma, la elocuencia de un decir que no alcanzará la beatitud porque se vive en un vacío constante. Se podría decir que se respira algo de Schopenhauer en la inalcanzable felicidad del hombre: (…) y los muertos suelen cambiar de ideas/más comúnmente que los vivos (…). No hay regreso posible, el poeta debe continuar como la música de este libro porque (…) la historia como se sabe, es nada (…) y el poesía necesita el lenguaje: (…) Entre la razón filosófica/y la razón científica,/ elegí a razón poética.

 

 

César Cantoni nació en La Plata el 23 de febrero de 1951. Publicó once libros de poesía: Confluencias (1978), Los días habitados (1982), Linaje humano (1984), La experiencia concreta (1990), Continuidad de la noche (1993), Cuaderno de fin de siglo (1996), Triunfo de lo real (2001), La salud de los condenados (2004), Diario de paso (2008), El fin ya tuvo lugar (2012) y Un arte invisible (2016). Su obra publicada incluye, además, el libro de aforismos Pensar no cuesta nada (2020) y dos cuadernillos: Intemperie y otros poemas (2006) y Latencia: poesía y dictadura (crónica literaria, 2013). Figura en numerosas antologías poéticas argentinas e hispanoamericanas. Algunos de sus poemas fueron traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, catalán, griego, ruso y albanés. Colabora con diarios, revistas y páginas virtuales de Argentina y del exterior. Administra el blog de poesía platense Los poetas no van al cielo. Reside en su ciudad natal.

 

 

 

 

Ángela Gentile nació en Berisso. Argentina. Prof de lengua y literatura española e italiana. Becaria Universidad de Perugia. Integró el centro de estudios italianos (UNLP) Premio Nacional de Literatura –Ministerio de Educación y justicia de La Nación (Bienal 1985-1987). Premio "Pregonero" Feria Internacional del libro 2009.  Asociación Mundial Amigos de Nikos Katzantzakis, Suiza, 2020. Dámaso Alonso 2020-Academia Hispanoamericana de letras, Madrid. Ciudadana ilustre de  Berisso. Publicó: Escenografías (Edit, Fénix), Cantos de la Etruria (Edit Fénix) Los pies de Ulises (Edit, Ocelotos, Atenas, Grecia) Voces Olvidadas (Edit. Del Árbol, Auspiciado por la UNESCO; Bizancio (Editorial Vinciguerra) Palabras originarias (Editorial Mandioca); Ocho Centurias ( Univ.Salamanca 2018).Palabras, la voz de las mujeres indígenas (Editorial Hudson, 2020); Madras (editado en español, Mago editores, Chile 2019, en portugués Edit Labirinto, Lisboa 2020; en francés, París, Edit. L´Hammartan 2021) .Incluida en la colección Juan Gelman de poesía argentina del Ministerio de la Nación.