Innovación en el Teatro de los Siglos de Oro: El Arte nuevo de hacer comedias

 

Innovación en el Teatro de los Siglos de Oro: El Arte nuevo de hacer comedias

(Y un recuerdo de Francisco Ruiz Ramón)

 

Roxana Elvridge-Thomas

Universidad del Claustro de Sor Juana

 

 

Amor por el verso, por el teatro, maravilla por el ritmo, fascinación por las tramas, juego en las jornadas, que son descanso y son deleite; perderse gustoso, en el dulce gustar y dulce congojarse de la comedia del siglo XVII. Eso hacía Francisco Ruiz Ramón, y eso hacemos quienes seguimos sus pasos, quienes también gozamos con la palabra poética que levanta oleadas al ser dicha, quienes transitamos azorados entre ritmos, quienes nos dejamos llevar por galanes, damas y graciosos, quienes como él, amamos a Lope y sus audacias.

Sí, a Lope, a ese innovador, a ese mujeriego, fiestero, seductor a quien le debemos la creación de la Comedia Nueva. Ese “Mounstruo de la Naturaleza”, como lo llamó Cervantes al describir su arrolladora presencia en el teatro de su siglo que dejó desarmados a todos aquellos que seguían la vieja escuela renacentista, Cervantes incluido.

Las innovaciones de Lope causaron tal revuelo por su carga moderna e irredenta que se vio obligado a escribir su extenso poema El arte nuevo de hacer comedias en este siglo, en el cual explica las características que según él debe tener la “Comedia nueva” creada por el mismo Lope e imitada por muchos de sus seguidores creando así el gran edificio de la comedia española del siglo XVII.

Lope es un caso sorprendente dentro del teatro español debido a la gran producción dramática que creó. Lo llamaban “Monstruo de Natura”  y “Fénix de los ingenios” debido a su enorme capacidad creativa. Él mismo asegura en el Arte Nuevo…:

 

Pero ¿qué puedo hacer, si tengo escritas,

con una que he acabado esta semana,

cuatrocientas y ochenta y tres comedias?[1]

 

Y esto apenas en 1609, faltando la madurez de su producción, que llegó, según Juan Pérez de Montalbán, a mil ochocientas comedias. Aunada a esta capacidad creativa se suma la facultad de improvisación que muchos le atribuyen. Resaltemos, además de esto, su formidable capacidad de trabajo que le permitió crear el asombroso edificio de su obra.

Otro de sus rasgos característicos es el popularismo que muestra. Todo lo que leyó y estudió –que fue mucho- lo transmutó en actualidad para el público español de su época. Los temas, las ideas, la forma y el fondo, las creencias y sentimientos que se daban en la comedia eran los mismos que experimentaba el público de la época como colectividad. Todo, siempre, con el lenguaje del pueblo.

            Nos dice de él nuestro admirado Francisco Ruiz Ramón:

 

Cuando toca se convierte, inmediatamente, en palabra. Y lo propio de su palabra es ser corpórea, plástica. Cuando es concepto o abstracción encarna en seguida en palabra nacida en los cinco sentidos corporales. Su palabra es siempre rítmica, jugosa, empapada de realidad.[2]

 

Lo anterior, debido a su cercanía con el Romancero, de donde se inspira y toma el uso de la poesía popular, que une de manera asombrosa con los giros cultos. Esto le proporciona a su obra un lirismo excepcional, aunado a un gran dinamismo en la acción.

Por otra parte, desarrolló la figura del “gracioso”, como el criado cómico que es la parodia socarrona de su amo y, al mismo tiempo, un contrapunto realista a las ideas del mismo.

La temática que trata en sus diversas comedias es muy variada: maneja temas bíblicos, históricos, de honor, de venganza, basados en el Romancero, de costumbres, bucólicos o pastoriles, de asunto religioso,  y de capa y espada; este último el más numeroso y donde el amor es el principal protagonista.

No debemos pasar por alto, sin embargo, los dramas en los cuales los temas serios de honor o venganza llegan a ser verdaderas tragedias. A este respecto nos dicen Edgar M. Wilson y Duncan Moir lo siguiente:

 

Acerca de la supuesta incapacidad de Lope de Vega en el género de la tragedia se han dicho multitud de desatinos. Uno de los tópicos predilectos de la historia de la literatura ha sido el de afirmar que los dramaturgos  españoles del siglo XVII no habían podido o sabido escribir verdaderas tragedias, visión miope que está siendo hoy día puesta en tela de juicio.[3]

 

Vemos, pues, que Lope  logra conjugar en su teatro lo culto y lo popular, una rica tradición de siglos y su inconfundible originalidad, la más profunda poesía y la acción dramática, el arte teatral y el gusto público. Todo ello para crear el gran teatro nacional de España.

 

 

LOPE DE VEGA Y  EL ARTE NUEVO DE HACER COMEDIAS

 

La Comedia española tal y como la conocemos, con su estructura de tres actos, escrita con un variado sistema polimétrico, contando con un personaje “gracioso”, con una intriga secundaria a la principal sólo fue posible gracias  al éxito sin igual de un dramaturgo que fijó todas estas características: Lope de Vega.

Y es por este motivo que todo estudio de la Comedia española debe dar inicio con el estudio de El arte nuevo de hacer comedias en estos días, de 1609  Se trata de un poema de 389 versos en el cual, un experimentado Lope da cuenta de su práctica como dramaturgo y nos hace ver aquello que pensaba y sentía el autor hacia su arte en esos tiempos, así como su lugar en el teatro de su tiempo. De su motivación para escribirlo, nos hablan Edgard M. Wilson y Duncan Moir:

 

El Arte nuevo es en parte una defensa  de la “comedia nueva” de Lope contra sus atacantes neoclásicos, pues en España la nueva dramaturgia suscitó polémicas estéticas, a veces no poco violentas, que empezaron como mínimo en 1605 y que parecen haberse prolongado durante la mayor parte del resto del primer cuarto del siglo, hasta que los neoclásicos renunciaron a sus ataques por escrito.[4]

 

Claro que esos motivos no excluyen que fuera también una acertada guía, escrita por una autoridad en el tema, y destinada a todo aquél dramaturgo que quisiera complacer al severo público madrileño. Y precisamente en ese aspecto, el de manual, es el que toma inmediatamente Lope para comenzar con sus consejos a los jóvenes dramaturgos que quisieren seguir sus pasos e iniciarse en los corrales de comedias. Y recomienda, entre lo más destacado:

 

Lo trágico y lo cómico mezclado

y Terencio con Séneca, aunque sea

como otro Minotauro de Pasife,

harán grave una parte, otra ridícula,

que aquesta variedad deleita mucho;

buen ejemplo nos da naturaleza,

que por tal variedad tiene belleza.[5]

 

Con lo cual está haciendo un pronunciamiento a favor de la libertad del dramaturgo y de la fidelidad a la naturaleza, dos de sus más importantes aportaciones al teatro de la época.

Y, siguiendo su coherencia en torno a la naturalidad, Lope busca la unidad de acción, pero es flexible en cuanto a las unidades neoclásicas de tiempo y lugar. Dice en cuanto al tiempo:

 

No hay que advertir que pase en el período

de un sol, aunque es consejo de Aristóteles,

porque ya le perdimos el respeto

cuando mezclamos la sentencia trágica

a la humildad de la bajeza cómica.

Pase en el menos tiempo que ser pueda,

si no es cuando el poeta escriba historia,

en que hayan de pasar algunos años,

que esto podrá poner en las distancias

de los dos actos, o si fuere fuerza

hacer algún camino una figura,

cosa que tanto ofende a quien lo entiende;

pero no vaya a verlas quien se ofende.

¡Oh, cuántos deste tiempo se hacen cruces

de ver que han de pasar años en cosa

que un día artificial tuvo de término!

Que aún no quisieron darle el matemático;

porque, considerando que la cólera

de un español sentado no se templa

si no le representan en dos horas

hasta el Final Juïcio desde el Génesis,

yo hallo que, si allí se ha de dar gusto,

con lo que se consigue es lo más justo.[6]

 

Como se puede observar, es totalmente original en sus propuestas y, entre veras y bromas, desatiende la autoridad de Aristóteles, se mofa de la actitud de sus compatriotas y propone nuevas unidades temporales.

Habla, inmediatamente después, de repartir la comedia en tres actos, otra de sus importantes aportaciones

 

pero la solución no la permita

hasta que llegue la postrera escena,

porque, en sabiendo el vulgo el fin que tiene,

vuelve el rostro a la puerta y la espalda

al que esperó tres horas cara a cara,

que no hay más que saber que en lo que para.[7]

 

Vemos, pues, que la estructuración del argumento estaba perfectamente planeado por Lope, así como ciertos golpes de efecto, como se verá a continuación:

 

Si hablare el rey, imite cuanto pueda

la gravedad rëal; si el viejo hablare,

procure una modestia sentenciosa;

describa los amantes con afectos

que muevan con extremo a quien escucha;

los soliloquios pinte de manera

que se transforme todo el recitante,

y con mudarse a sí mude al oyente.

Pregúntese y respóndase a sí mismo;

y si formare quejas, siempre guarde

el debido decoro a las mujeres.

Las damas no desdigan de su nombre,

y, si mudaren traje, sea de modo

que pueda perdonarse, porque suele

el disfraz varonil agradar mucho.[8]

 

La polimetría es otra de las innovaciones que hace Lope para la escena española y tiene su sustento teórico en el siguiente fragmento del Arte nuevo…:

 

Acomode los versos con prudencia

a los sujetos de que va tratando;

las relaciones piden los romances,

el soneto está bien en los que aguardan,

las décimas son buenas para quejas,

aunque en octavas lucen por extremo;

son los tercetos para cosas graves,

y para las de amor las redondillas.[9]

 

Nos habla más adelante de “deleitar el gusto” y termina con los siguientes famosos versos:

 

Oye atento, y del arte no disputes;

que en la comedia se hallará de modo,

que oyéndola se puede saber todo.

 

Esto es, la comedia deleita y enseña, la comedia ofrece una nueva concepción espacio temporal para los dramaturgos, una acción intensa, plena de efectos que se enfatizan con la presencia del verso y la manera de decirlo. La nueva comedia que propone Lope pone el acento en los temas y su tratamiento realista y natural, variado, bello.

Vemos entonces que nuestro amado Lope, preso de las pasiones, pero preso, ante todo, de la pasión por el trabajo, como lo hace muy bien notar Francisco Ruiz Ramón, nos lega en El arte nuevo de hacer comedias un compendio de novedades que son la base de todos los cambios que van a conformar el maravilloso edificio que es el gran teatro de los Siglos de Oro español con ingenio y buen arte.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

De Vega, Lope, Arte nuevo de hacer comedias. La discreta enamorada, Madrid, Espasa Calpe, Colección Austral, No. 842.

Ruiz Ramón, Francisco, Historia del Teatro Español (Desde sus orígenes hasta 1900), Madrid, Cátedra, 1981.

Wilson, Edgard M. y Duncan Moir, Historia De la Literatura Española. Siglo de Oro: Teatro (1492-1700), Barcelona, Ariel, 1979.

 

 

[1] De Vega, Lope, Arte nuevo de hacer comedias. La discreta enamorada, Madrid, Espasa Calpe, Colección Austral, No. 842, p.18.

[2] Ruiz Ramón, Francisco, Historia del Teatro Español (Desde sus orígenes  hasta 1900), Madrid, Cátedra, 1981, p. 151.

[3] Wilson, Edgard M. y Duncan Moir, Historia De la Literatura Española. Siglo de Oro: Teatro (1492-1700), Barcelona, Ariel, 1979, p. 98.

[4] Wilson, Edgard M. y Duncan Moir, Historia De la Literatura Española. Siglo de Oro: Teatro (1492-1700), Barcelona, Ariel, 1979, p. 85

[5] De Vega, Lope, Arte nuevo de hacer comedias. La discreta enamorada, Madrid, Espasa Calpe, Colección Austral, No. 842, pp. 14-15.

[6] Ibid., p. 15

[7] Ibidem, p. 16.

[8] Ibidem, pp. 16-17

[9] Lope de Vega, Op. cit., p. 17.

ROXANA ELVRIDGE-THOMAS  (Ciudad de México, 1964). Estudió la Licenciatura en Ciencias Humanas en la Universidad del Claustro de Sor Juana y la Maestría en Literatura Mexicana en la UNAM. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino”; en 1993 el Premio Nacional de Periodismo Juvenil “Elena Poniatowska”, en el área de Entrevista; en 1998 el Premio Nacional de Ensayo “El Privilegio de la Palabra (Instituto de Cultura de Yucatán), en 1999 el Premio Nacional de Poesía “Enriqueta Ochoa”  y en 2010 los Juegos Florales Nacionales “San Marcos Tuxtla 2010”, Premio de Poesía “Daniel Robles Sasso”. Ha obtenido las becas del Centro Eurolatinoamericano para la Juventud (CEULAJ), de España, en 1993 y la de Jóvenes Creadores, del FONCA, en el periodo 1997-1998, ambas en el área de poesía. Ha publicado “Memorias del aire”, dentro del libro colectivo Labrar en la tinta (UNAM, 1988, poesía), El segundo laberinto (UNAM, Colección El ala del tigre, 1991, poesía), La fontana (UAM, Colección Margen de poesía, 1995, poesía), Imágenes para una anunciación (Casa Juan Pablos, 2000, poesía), La turba silenciosa de las aguas (UAEM/La tinta del alcatraz, 2001, poesía), Fuego (Lunarena, Colección Poetasdeunasolapalabra, 2003, poesía),   Xavier Villaurrutia …y mi voz que madura (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2003, ensayo), Gilberto Owen. Con una voz distinta en cada puerto (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2004, ensayo),  Umbral a la indolencia (Orizaba, Letras de Pasto Verde, Colección El Celta Miserable, número 3, 2009, poesía)  Imágenes para una anunciación/Images for an annunciation (New York, Foothills, 2012, traducción al inglés por Don Cellini en edición bilingüe) y Pequeño bestiario ígneo (Parentalia, editores, Colección Fervores, 2016, poesía).  Poesía y ensayos suyos han sido recogidos en numerosas antologías en México, España, Canadá, Estados Unidos y Francia. Poemas, ensayos, artículos, y entrevistas suyos han sido publicados en revistas y suplementos culturales del país y del extranjero. Asimismo, ha dirigido numerosos espectáculos teatrales en diversos teatros y espacios culturales de la República Mexicana, ha realizado la dramaturgia de varias puestas en escena y llevado a cabo diversos montajes como actriz.  Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de 2004 a 2007. Actualmente se desempeña como profesora-investigadora de Medio Tiempo tanto en la Universidad del Claustro de Sor Juana como en la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA.

 

roxanaelvridgeyahoo.com.mx

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