Selección poética del grupo Hipálage

Hipálage

 

Somos un grupo que busca enunciar un contrapunto de tensión a la lírica actual mediante un lenguaje trabajado que mueva las aguas poéticas del ahora. Comenzamos a reunirnos a fines de 2018 para trabajar nuestra palabra. Hemos descubierto afinidades. Pronto publicaremos nuestro libro colectivo: la Buena Nueva.

 

 

Miembros:

 

Pedro Martín Aguilar (Madrid, 1991), maestro en Letras Españolas por la UNAM. Ganador del XIX Premio Nacional de Narrativa “Gerardo Cornejo Murrieta” 2018 con su libro Cuentos para el fin del mundo (de próxima aparición). Participante de la XVI edición de Under the Volcano en el área de poesía. Profesor de poesía en la Universidad del Claustro de Sor Juana.

 

David Noria (Ciudad de México, 1993), filólogo y escritor. Estudió Letras Clásicas en la UNAM. Ha publicado en revistas especializadas como Cuadernos Americanos, Boletín de la Academia Colombiana de la Lengua, Minerva Journal of Classical Translation (Irlanda), Recensión (España), Nova Tellus, Scripta manent (Colombia); en revistas literarias como Zona Paz, La Palabra y el Hombre, Este País, Encuentros2050 Archipiélago; es colaborador de los periódicos La Jornada (México) y El Nacional (Venezuela).

 

Carlos Augusto Torres (1995, Ciudad de México). Egresado de la Licenciatura en Escritura Creativa y Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Escribe y lee poesía. No es cul.

 

Mariela Castañeda (Puebla, 1992). Edita revistas, traduce poemas y escribe.

 

Lázaro Tello Pedró estudió Creación Literaria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Ha publicado ensayo, crítica literaria, poesía y entrevista en diversas revistas nacionales. Actualmente forma parte del comité editorial de la revista Palabrijes, el placer de la lengua y es becario de investigación para El Colegio de México.

 

Antonio Alonso Catalán (Ciudad de México 1998). En 2017 publicó una plaquette titulada Mariposas y ruinas. Posteriormente, publicó un poemario titulado Romancero Ciudadano (Trajín, 2018). En junio de 2018 participó en el Décimo curso de creación literaria/ Xalapa 2018 de la Fundación para las letras mexicanas (en colaboración con la Universidad Veracruzana) como becario en el género de poesía. Estudia Escritura creativa y literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana y Lengua y literaturas hispánicas en la UNAM (SUA).

 

Eduardo Samuel Rivero Reyes (Ciudad de México, 1992) Egresado de la carrera en Escritura Creativa y Literatura de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Actualmente estudiante de la carrera en Historia en la UNAM. Becario del Festival Cultural Interfaz del ISSTE Cultura (junio, 2018). Ganador del 3er lugar en el Certamen Internacional de Poesía “Ayotzinapa a tres años. Poesía, verdad y justicia”. Con “Castálida” aparece en la antología Químicas Sanguíneas (EBL-Intersticios/UCSJ 2016).

 

 

 

 

Eros todavía

 

Pedro Martín Aguilar

a batallas de amor campo de pluma

Luis de Góngora

 

Me prohíbo creer en el sentido

del nacer, del morir y el poco más,

como insectos que titilan tan sólo

al triunfo elegiaco de las cigarras.

 

Engullir, trabajar, mal dormir, nada

es el sueño de la luz que empapela

las preguntas del dolor cuando niños,

ni en forma de destino amonedado

el ser repuja ilustres pergaminos

que en los ojos de Alejandría ardieran.

 

Soy creyente de amor,

mas no del que enceguece

con la algazara mortal del perfume,

el disecado llanto luminoso,

el Cristo de porfía

con su capricho de infierno celeste.

 

Yo creo en el amor que ahora sueña

la costa de otra carne

y el faro de la boca bien prendido,

yo creo al que no es

el constante más allá de la muerte

sino semilla abierta del rocío,

tronco doble de la fronda del día,

vértebra al clarín de arrebol unida.

 

El amor tiene pájaros innatos,

mi amor bebe del cántaro lluvioso

que duplica la sangre del sonido.

              Es la rocosa dicha

que lloviznan las nubes inhumadas

dentro del surco de cielo nutrido.

              El amor es el agua, el amor es

el nido de la muerte blanca, es

la arteria de luz de la vida, es

la vida de la vida,

donde tú, yo, no existen,

donde juntos somos todo lo que hay.

 

 

 

Apóstrofe heroico

 

David Noria

 

Porque no te di tregua ni un segundo

reclamas, corazón, que estás cansado

y yo respondo: “tú me has guiado

y yo te he seguido por el mundo”.

A veces he sentido que me hundo

con tal de no alejarme de tu lado:

pudiendo ya ser leño naufragado

continuamos cortando el mar profundo.

No me abandones lo que ahora resta

del trayecto sin carta y sin regreso

y afrontémoslo juntos como gesta

prodigando pasión, canto y derroche

de amistad. Mas no esperes ser ileso:

al puerto llegaremos de la Noche.

 

 

 

Afirmación

 

A pesar de mí mismo, si es preciso,

cumpliré la tarea encomendada;

si es preciso haré de la cascada

un río decantado y conciso.

Un sino inescrutable y alto quiso

que fuera ruiseñor de la alborada

con sangre de la aurora enamorada,

de víspera lechuza entre el granizo.

La vida para el arte yo prefiero

y transformar en rítmico sonido

–al fin como aprendiz del alfarero–

el fárrago tortuoso con su ruido.

No se fugue el instante pasajero

sin que forme de él cristal fluido.

 

 

 

Carlos Augusto Torres

Existe un mundo silente

existe una grieta

ahí los muertos

se cuelan por la frontera

Tomas Tranströmer

 

Un albugo

 

 

para llevarnos dentro.

 

 

Andaremos por el miedo.

 

 

La ceguera será nuestro camino.

 

 

 

Ayer comí un cuchillo.

 

Quebraba con los dientes el acero.

Rasgó las encías.

 

Espejos en la garganta.

 

Mírate.

 

 

 

Tres tristes tigres

 

Mariela Castañeda

 

Un anuncio

el condenado a la horca pierde el piso.

Un presagio

Cristo recibe el primer látigo.

Una posibilidad

Isaac recibe el ardiente filo, no hay ángel ni carnero.

 

 

 

Postales de casa

 

Mandaba desquiebres rotulados

mamá, papá está flaco,

contamos las horas lentas

y sus costillas de ámbar

de papel arroz más bien

porque la piel saqueada

—aunque no guste—

se tornasola y transparenta

se ovilla diciendo no me vean arder

no me nieguen el pudor

cierren los dientes

que aquí no hay espectáculo

tan solo un hombre muriendo.

 

 

Dos aguaceros

 

Lázaro Tello Pedró

 

Llueve con rigor sobre las lápidas. La humedad cruje dentro de los féretros y una congregación de insectos se ocupa de vaciar los ojos de un difunto. En esta oscuridad, las uñas son resbaladizos cristales por donde huye la lluvia. No hay descanso. Llueve. Todo se humedece, y los insectos abruman la carne. Todo es abollado por el múltiple signo del dolor.

 

La noche sin corolas de luz, las ramas sin aves en reposo, la tierra ocupada de fibras inmóviles. Es el rastro de la calamidad, es el aparato del silencio retrayendo sus dinámicos resortes. La noche es pesada como la brea o como el inmenso tren aparcado para siempre. A lo lejos una casa cesa del farol, como el temblor de una luciérnaga dentro de una inmensa mano.

 

 

 

ODA AL ESCUSADO

 

Antonio Alonso Catalán

 

Estatua de nieve

lago mutable

recibes en tu oleaje

la líquida caricia

de un cuerpo

te alteras entonces

gimes

suena el canto cóncavo

recibes como madre

el hijo biliar

el hilo hijo del agua

y de los minerales

calientas tu sueño entonces

disuelves el calor

que brinda el amarillo

fundes en tu palacio blanco

el amor del agua con el agua

antes de la muerte

 

Otras veces

el estrépito

el aullido ahogado

de la piedra

cuando deja su estela

de ilusiones

recibes en tu vientre

el árbol lúbrico

con su relincho alazán

y su tentativa de canela

entonces cubre tu cielo

de ártico terreno de rocío

la pupila germinadora

entre muros que se curvan

como un jarrón de piel

y de fluidos

se pinta el sueño

de tu lago

de matices verdes capuchinos

y los buzos de tu abismo

dan a flote

rescatan a los troncos

invadidos

por el sueño líquido

de oleajes

y en ti peregrina

el amor de las texturas

antes de la muerte

 

Y entonces

aquella extraña efigie

que vertió en ti su catarsis

de olores

texturas y calor

aquella que alimentó

tu sueño de corrientes

con su hueste clavadista

te abandona

no sin antes adorarte

con una última caricia

que se lleva tu sueño

de humedad y árboles

tu sueño que abandona

tu blanca fortaleza

en un grito de victoria

que da vida al agua nueva

 

 

 

Inquietud

 

Samuel Rivero Reyes

 

Y deletreas el nombre del Caos. Y no puedes

dormir si no destapas

el frasco de pastillas y si no tragas una

en la que se condensa,

químicamente pura, la ordenación del mundo.

Rosario Castellanos

 

Fue el viento la única respuesta,

la falta de un motivo,

una consagración a la vida.

A un tipo de vida.

 

Cierro los párpados,

la realidad sigue ahí,

inmóvil, inalterable,

con el perfil de un bloque,

una superficie tan blanca,

tan áspera,

que el reflejo de un día

equivale a toda una espera.

 

Fue el viento la única respuesta,

un alveolo que se revienta,

que emana del rojo,

que suspende la mirada,

la fija y…

 

Fue el viento la única respuesta

y el sello sobre los ojos cansados.

 

 

 

Posibilidades

 

El borde de la taza

y una servilleta al viento.

 

Una marca ocre,

olfativa

dispuesta sobre la piel.

 

Cada vez más nitida,

más firme,

humana.

 

Un halo que resuena,

el pasillo entreabierto

iluminado con una palabra

y un golpe sobre la puerta.

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