Notas sobre algunas poetas estadounidenses, por José Vicente Anaya

 

Este ensayo es el prólogo al libro inédito Sibilas del siglo XXI. Mujeres poetas estadunidenses.

 

NOTAS SOBRE ALGUNAS POETAS DE ESTA ANTOLOGÍA

 

José Vicente Anaya

 

Las sibilas, como se sabe, fueron profetisas en las mitologías griega y latina, pero se siguió considerándolas hasta ya avanzado el Renacimiento de Europa, incluso, hay un medieval “Canto de la Sibila” que anuncia el nacimiento de Cristo. En la tradición grecolatina se habla de que las sibilas escribían sus profecías en hexámetros griegos (poesía), por lo cual se les atribuye la cualidad de ser poetas, algunas de ellas fueron: Lamia, Herófila, Sibila de Samas, Sibila Délfica, Sibila del Helesponto. El símil que encuentro entre las sibilas grecolatinas y las mujeres poetas estadunidenses, se refiere a que estas poetas, cual profetisas en el siglo XX, vivieron una sensibilidad que podría ser posible hasta bien avanzado el siglo XXI.

Las poetas recopiladas en esta antología se distinguen por haber asimilado las principales propuestas del feminismo, sobre todo el expresado por notables pensadoras como Simone de Beauvoir, en el sentido de que la mujer debe arribar a una conciencia de retomar su vida como sujeto, e ir desechando el acondicionamiento social de considerarlas simplemente objetos. Esto, además, en la praxis de la vida cotidiana, como lo hacen estas poetas sibilas, quienes has sido capaces de poetizar (y con esto quiero decir que inauguran un nuevo lenguaje, imágenes y temas nunca antes frecuentados por las mujeres poetas) la vida ordinaria del siglo XX.

A continuación, a manera de notas largas, encadeno textos que tiempo antes ya había publicado sobre algunas de estas poetas sibilas.

 

 

Eros y Tanatos en la poética de Marge Piercy

 

El catálogo de los juicios misóginos resentidos, de por sí falsos, con el que algunos han intentado justificar el sexismo, se vuelve a pulverizar ente la obra literaria de Marge Piercy. Su genio y su vitalidad de poeta nos llevan a una dimensión no acostumbrada. En su poesía, y sobre todo con su vida, ella destruye un mundo constreñido y anquilosado al tiempo que construye otro pletórico de intensidades. Para destruir y construir sobre la destrucción tiene que haber lucha. En el combate se gana y se pierde, hay ahí un ceñimiento a la dialéctica de la vida y la muerte, del placer y el dolor, de Eros y Tanatos; y este es, precisamente, el mundo poético y cotidiano que nos transmite Marge Piercy en su obra.

Esta poesía y su autora son protagonistas de una nueva sensibilidad, en los términos explicados por el filósofo Herbert Marcuse, en tanto que los instintos de vida son afirmados por encima de culpas y agresividades: “…la sensibilidad de hombres y mujeres que ya no tienen que avergonzarse de sí mismos porque han superado el sentimiento de culpa: han aprendido a no identificarse con los falsos padres que construyeron, toleraron y olvidaron los Auschwitz y Vietnams de la historia, las cámaras de tortura de todas las inquisiciones e interrogatorios seculares y eclesiásticos, los ghettos y los templos monumentales de las grandes empresas…” Además, Marge Piercy se formó en el ambiente de las rebeliones juveniles de la década de 1960, aquellos jóvenes (ella sigue siéndolo) que se llenaron de nuevas inquietudes para experimentar múltiples cambios, y que entre sus muchas ideas re-apropiadas estaba la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt difundida por Herbert Marcuse, Theodoro Adorno, Walter Benjamin y Max Horkheimer.

Marge Piercy se presenta con estas palabras: “Nací en Detroit, Michigan, lugar que abandoné al cumplir diecisiete años. He vivido principalmente en Chicago, Brooklyn, Manhattan, San Francisco y Boston… He sido activista política (lucha por los derechos civiles, grupos anti-guerra, Estudiantes por una Sociedad Democrática —agrupación radical de izquierda) de 1965 a 1969. Después de 1969 he estado activa en la lucha de las mujeres, lo que para mí ha sido una gran fuente de energía (¡así como la energía también me hunde!)” —Living in the Open—. “Participo primordialmente en la lucha de las mujeres aunque, en la medida de que el espíritu me impele, también en otros asuntos —The Twelve-Spoked Wheel Flashing.

La obra de Marge Piercy también incluye novela, teatro y ensayo (hasta ahora más de 15 libros publicados). Destaca en la literatura de los Estados Unidos por su poesía coloquial, de imágenes vivas y modernas, entre sucesos cotidianos y actitudes contestatarias. Como feminista, su obra refleja las inquietudes humanas de una mujer en su tiempo. Todo esto cobra expresión mediante la clara virtud del arte, involucrando todo su ser humano con el que, consecuentemente, nos toca para comunicarnos su ambiente de vivencias poéticas. Ella no sacrifica la poesía al contenido de sus convicciones pero, en tanto que es una poeta cabal, sus convicciones entran con soltura, con vida, con energía; ya que parte de su lucha también busca lo unitario y totalizante del ser humano: “No puedo separar lo personal de lo político en mi vida, tampoco separaré lo emocional de lo intelectual ni el análisis de la experiencia directa, antes bien, trataré de fundirlos: de este modo salgo y entro a la ciudad vital que muere en las guerras depredadoras…” —The Twelve-Spoked Wheel Flashing—. Al leer la poesía de Marge Piercy en su idioma original encontramos el canto, cualidad de todo buen poema.

Con esta poética de Eros y Tanatos, la autora no sólo renueva al mundo en actos y lenguaje sino que ella misma es otra: la mujer que recobra y afirma su ser, la mujer sujeto: un ser humano en plenitud.

 

 

El misticismo sensual de Diene di Prima

 

“Soy una mujer de placer / y doy sal cuando me dan sal. Libre de la esperanza y del conocimiento, he dejado esto entre piedras molidas de otros umbrales”. Esta mujer que se declara por el placer es una excelente poeta cuyas experiencias límites estallan contra las murallas de todo tipo de opresión (política, moral, sexual, etc.). Sus poemas amorosos, bellamente descarados, debieron haber sido muy escandalosos en la década de 1950, la vigorosa década en que se inició la generación beat.

Poco o nada se conoce de las mujeres beats. De por sí, en México esta literatura ha sido poco difundida (y poco traducida), más bien ha sido ignorada. El poco caso sobre la literatura beat es producto de ciertos miedos atávicos y de cierta ignorancia academicista, cosas que se justifican en esquemas como el de “la imposibilidad de las vanguardias artísticas después del surrealismo”, etcétera. Pero la verdad es que mucho después del surrealismo, en 1960, se consolidó la vanguardia de la literatura beat, y es ya un fenómeno innegable. Otros miedos atávicos han cerrado los ojos ante la poesía de las mujeres en Estados Unidos. Y hay mujeres beatniks poetas que son vigorosas, irreverentes, ma de los EU, como Erica Jong, Diane Wakoski, Barbara Szerliparte. Sin estas poetas no puede explicarse la aparicie han abordado ísticas, cabronas; como beats que son. Una de ellas es Diane di Prima.

Los moralistas han calificado a Diene di Prima como drogadicta, loca y libertina por su libro Memorias de una beatnik. Este es un rico anecdotario de las relaciones interpersonales en la generación beat y, por supuesto, el testimonio de una  mujer que en los Estados Unidos se enfrenta (y se diferencia de) al mundo de los conformistas.

Por su vida y obra de mujer nueva, no tradicional, di Prima ha sido considerada poeta feminista, y lo es. Ella está entre las poetas estadunidenses (Ruth Weiss, Leonore Kandel, Denise Levertov, Ruth Whit, Ruth Krauss, y otras) que han abordado su condición de mujer en franca lucha y con excelentes resultados en el arte. Sin estas poetas no puede explicarse la aparición de otras más que han enriquecido la poesía de los EU, como Erica Jong, Diane Wakoski, Barbara Szerlip, etc.

 

 

El miedo a la  poesía de Leonore Kandel

 

En 1966 la policía de San Francisco, California, recogió toda la edición del poemario The Love Book (El libro del amor) de Leonore Kandel, había perdido el juicio que se le hizo acusándola de “obscenidad y falta a las buenas costumbres”. Después de unos 30 años, cuando sabemos que en los Estados Unidos otras obras literarias fueron llevadas a juicio (como Aullido y otros poemas de Allen Ginsberg o Almuerzo desnudo de William Burroughs) pero tuvieron fallos favorables y no salieron de circulación (tal vez por tratarse de obras de hombres, mientras que la mujer seguía siendo tratada como “objeto de castigo”), o cuando los videos y revistas pornos en Estados Unidos se venden en cualquier esquina, resulta vergonzante que un libro de buena poesía erótica continúe prohibido. Los fiscales contra la inteligencia le temen más al arte, sin duda, porque éste tiene mayor fuerza.

Leonore Kandel nació en Nueva York y se crió en la ciudad de Los Angeles, California. Fue una viajante que vivió en muchas partes del mundo, desempeñando trabajos de modelo, compositora, cantante, bailarina de cabaret, cantinera, chofer de autobús, etcétera.

A mediados de 1960, Leonore Kandel vivía en el famoso barrio de leyendas y realidades de la vida contracultural de San Francisco, es decir, en Haight-Ashbury. Ahí la entrevistó el periodista Bruce Cook para incluirla en su libro The Beat Generation (La generación beat), y la describe como una mujer “bella, reservada, lacónica y difícil”.

La vida de Leonore se despliega entre toda la típica atmósfera de la generación beat: rompimiento de las fronteras geográficas viviendo el viaje permanente, el ejercicio de la libertad, los experimentos con alucinógenos, la libertad sexual, ejercer la vida como un ritual, la praxis crítica contra la vida acomodaticia (“square” / “cuadrada”) de las “buenas costumbres” y poner en duda todo lo considerado benéfico del status quo. Ella se encuentra con la generación beat porque comparte todo lo antes dicho, porque reconoce tener influencia de Allen Ginsberg, aunque con este matiz: “Todos somos producto de una misma cultura. Todos somos producto de un mismo mundo. Es allí donde hay que buscar las influencias”. Y se resiste a clasificarse: “Nunca me ha interesado saber quién es beat y quién no lo es. Nunca me ha gustado usar etiquetas”, como por lo general opinaron, inteligentemente, muchos de los poetas que han sido considerados parte de esa generación.

En algunas publicaciones, Leonore fue llamada “Diosa del Amor”, para hacer referencia a sus poemas eróticos que en la década de 1960 escandalizaban a los moralistas. El escándalo se volvió mayúsculo porque se trataba de una mujer. A una dama le estaba prohibido hablar de cosas tan “crudas” (naturales) como sus placeres físicos. Pero, a final de cuentas, los textos de Kandel y de otras escritoras vendrían a demostrar que la mujer es y tiene derecho a ser y desempeñar su papel humano, y que en esto no permiten que se les limite, mucho menos en el ejercicio artístico e intelectual.

La poesía erótica de Leonore Kandel es, sobre todo, la celebración de Eros en un ambiente en el que el placer es un asunto sagrado, y no algo degradante como por o regular interpretan las mentes moralistas.

 

 

La elevación mística de Ruth Weiss

 

En 1978, para ayudar a una sociedad ecologista independiente (en San Francisco, California), Ruth Weiss leyó sus poemas junto con el beat monje budista Philip Whalen. No pudo haber una mejor combinación de poetas de una generación. Whalen y Weiss coinciden en un tipo de poesía delicada, sonora y mística. La poesía de Ruth Weiss, además, tiene la característica de, por vía de su misticismo cósmico, llevarnos a viajes interestelares; el lector o el escucha puede resistirse a acompañarla en este viaje, pero la poeta, de cualquier modo, con su canto surca los senderos del espacio infinito. En dicha lectura no faltó el vino, elíxir que Ruth y Philip compartieron terrestre y alegremente con los asistentes.

Ruth Weiss nació en Berlín, Alemania, el 24 de junio de 1928. A los cinco años de edad  con su familia emigró a Viena en calidad de refugiada; y después a los Estados Unidos, donde reside desde su infancia. En 1952 se estableció en la ciudad de San Francisco, de tal modo que formó parte del ambiente creativo de la nueva poesía estadunidense que ha sido llamado “El Renacimiento Poético”, categoría en la que se incluye a los beatniks y filo-beatniks.

El libro Desert Journal (Diario del desierto) es el testimonio de haber vivido 40 días en el desierto, meditando intensamente, y cada día quedó expresado en un poema donde describe las visiones y sensaciones que la poeta tiene en ese territorio “inhóspito”. Al final de este libro se presenta a la autora como “poeta, cantinera, maga, andariega, dramaturga, refugiada” —cosas que la definen como beatnik—. Gerard Samuel compuso música para el poema “Día cuarenta”, obra que se estrenó el 13 de diciembre de 1976 en el Museo de Arte de la ciudad de Los Angeles, con la participación de la autora. Ruth también ha sido cineasta; ella escribió y dirigió la película La orilla, realizada en 16 mm.

 

 

Denise Levertov, maestra y activista

 

A Denise Levertov le tocó participar en el proyecto de la antiuniversidad de las artes que fue el Black Mountain College, y ahí compartió sueños con su colega Charles Olson. En adelante, ella coincidió con los propósitos contestatarios y renovantes del arte que envolvió a la generación beat y, por consiguiente, compartió proyectos, vida y lecturas de poesía con toda aquella gente.

En su libro de la década de 1980, Oblique Prayers, su presentador escribió: “Al paso de los años, la poesía de Denise Levertov se ha vuelto más profunda yendo hacia el reino de la meditación, aunque sigue hablando con la voz familiar del poeta en el mundo”.

Sobre su convicción acerca del trabajo poético, Levertov escribió: “¿Puedo hacer la distinción entre soñar y escribir —esto es, entre las imágenes del sueño y aquellas que se presentan en el momento de hacer el poema? No estoy segura”.

Hija de un judío ruso converso, Denise nació el 24 de octubre de 1923 en Ilford, Essex, Inglaterra. Durante la Segunda Guerra Mundial atendió a los heridos como enfermera voluntaria. Después de esa guerra emigró hacia Estados Unidos. Durante la guerra de invación que mantuvo Estados Unidos en Vietnam, Levertov fue una activista opositora a dicho conflicto bélico.

Denise es una poeta que se encuentra aún activa, dedicándose tanto a la enseñanza universitaria como a la escritura. Además de sus numerosos libros de poesía, ella ha publicado algunos de ensayo, como es el caso de los titulados The Poet in the World (El poeta en el mundo) y Light Up the Cave (Alumbrar la cueva). En este último sus temas de reflexión abarcan la poesía y los poetas, sin dejar de paso algunos temas sociales y políticos.

 

 

Diane Wakoski, poesía de la vida en el momento

 

Sólo un año más joven que Marge Piercy, Diane Wakoski está más cercana a esta colega suya en términos generacionales y en actitudes feministas (aunque tal vez menos identificada en la militancia que en la vitalidad de la mujer que se sabe sujeto).

Duane Wakoski nació en Whittier, California, y habiendo estudiado en la Universidad de California en Berkeley, fue partícipe de las inquietudes contestatarias que divulgó la generación beat, sobre todo en ese corredor cultural que ha sido la bahía que lleva paralelas a las ciudades de San Francisco y Berkeley. Entre los poetas más cercanos a Wakoski estuvo el beatnik Frank O’Hara.

Wakoski lleva en su cuenta la autoría de unos treinta libros de poesía y crítica. Entre estos últimos toma relevancia el que publicara en 1980 bajo el título de Acerca de la nueva poesía. Sobre su oficio, Wakoski escribió:

 

Poeta es un ser apasionado que vive calladamente, que sabe muy bien lo que quiere. Es el amor o algo que lo forma, es un guijarro que toda su vida se está puliendo, o puede ser vivido y forjado alrededor de su cuerpo (como lo desearía un cangrejo o un caracol). El o la poeta desea sólo la sensación del amor, de posar sus ojos en la superficie del mundo y ver, más allá del amor y de todos los cambios, los diferentes caminos que conducen al mismo lugar: el del amor que nunca se va sin regresar.

 

Por 1983 la crítica y maestra universitaria Beth Miler escribía:

 

La prolífica Diane Wakoski publicó su primer libro de poesía en 1962, seguido hasta la fecha por veintisiete más, todos marcados por una imaginación poética de gran originalidad y lucidez. La mayoría parte de una unidad a nivel intuitivo. Quizá su obra más famosa (ahora pieza de coleccionistas) sea la secuencia de poemas a George Washington, figura histórica y símbolo patriarcal. Su poesía incorpora a la experiencia social y cultural. Los sentimientos de celos, cólera, necesidad sexual, avaricia y pavor se repiten en imágenes cambiantes que derivan de la realidad contemporánea.

 

 

 

Mary Norbert Körte, monja contestataria

 

Sor Mary Nornbert Körte descubrió que en las calles de Haight Ashbury, en la ciudad de San Francisco, California, había gente que no tenía qué comer y decidió llevarles alimentos que sacaba de la despensa de su convento. Esto sucedió en la segunda mitad de la década de 1960. En ese entonces, sor Mary se relacionó con una organización cristiana misericordiosa originada en la Inglaterra medieval, que se llamaba de los Diggers (Escarbadores o Buscadores), y que hacía labor de ayuda al prójimo. Cuando en el convento de Santa Rosa descubrieron a sor Mary sustrayendo mercancías, ella fue castigada. El castigo se repitió varias veces pero la monja seguía convencida del sentido cristiano de su labor de ayuda y seguía actuando en consecuencia.

Entre la gente que comenzó a tratar en Haight Ashbury había poetas beats, que comenzarían a ser conocidos y conocidas por reportajes que crearon escándalos en revistas como Life, Times y Eergreen. Sus primeras amigas fueron las poetas Leonore Kandel, Diane de Prima y Denise Levertov. Para ese entonces, Mary Norbert Körte ya escribía poemas y había estudiado un posgrado en latín clásico, es indudable que esta vocación literaria fue fundamental para el acercamiento con  la generación de los nuevos poetas, pero además coincidían en la búsqueda y práctica de una conciencia crítica. Así las cosas, la monja comenzó a participar en las manifestaciones contra la Guerra de Vietnam, contra la contaminación del medio ambiente, por justicia para los grupos minoritarios y los derechos civiles.

En Berkeley (ciudad gemela de San Francisco) se celebró la Conferencia Poética de 1965, en la cual participó sor Mary. Y donde se encontró con muchos otros poetas con quienes establecería gran amistad como Allen Ginsberg, Robert Duncan, Jack Spicer, Gary Snyder, Lew Welch y Chales Olson. En 1968 se publica el primer libro de Mary Norbert Körte, titulado Hymn to the Gentle Sun (Himno al amable sol), y esto marca, además, su salida del convento. Actualmente vive en un pueblo al norte del estado de California y, además de su mucha poesía, es grande su labor en defensa de la ecología.

 

 

 

Margaret Randall en la novísima vanguardia poética

 

Margaret Randall es una conciencia-espejo al que nos asomamos para vernos a nosotros mismos en nuestra realidad. ¿Cómo lo logró? Con su experiencia de vida y su vasta obra que engloba más de cien libros publicados con poemas, ensayos, entrevistas, y su maravillosa labor como editora y divulgadora de la poesía en los ocho años que trabajó para hacer realidad, en México, la histórica y legendaria revista de poesía El Corno Emplumado, labor que compartió con el poeta Sergio Mondragón, en ese tiempo su pareja amorosa.

De la llamada “vida bohemia de los artistas neoyorkinos (aquel enorme cúmulo de vanguardia compuesto por pintores, dramaturgos, poetas, músicos, danzantes, y la cotidianidad en el Greenwich Village, lecturas, exposiciones, jazz y teatro-acción) Margaret llegó a México en 1961 con su hijo Gregory de diez meses de edad y dos poemarios publicados: Giant of Tears (Gigante de lágrimas) y Ecstasy is a Number (Éxtasis es un número).

En ese tiempo muchos escritores de los Estados Unidos residían en México por largas temporadas; algunos de ellos Jerome Rothenbergt, Diane Rothenberg, Philip Lamantia, Ray Bremeser, Harvey Wolin, Diane di Prima, Marge Piecy, Diane Wakoski, Lawrence Felinghetti, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Gregory Corso, Neal Cassady. Con ellos compartían la amistad y las inquietudes artísticas algunos mexicanos y sudamericanos como Homero Aridjis, Juan Martínez, Sergio Mondragón, Thelma Nava, Roger Bartra, Efraín Huerta, Ernesto Cardenal, Ernesto Mejía Sánchez, Raquel Jodorosky. Muchos de ellos solían reunirse para leer sus poemas y en fiestas en casas o en bares para escuchar jazz como El Gato Rojo, Acuario y El Coyote flaco.

En el departamento en que vivía Philip Lamantia eran frecuentes esas reuniones. Ahí nació la idea de hacer una revista de poesía en inglés y español que expresara el espíritu vanguardista, y así fue creada la revista (de divulgación continental) El Corno Emplumado que editaron por muchos años Margaret Randall, Sergio Mondragón y por un tiempo Harvey Wolin.

Margaret nació en Nueva York en 1936. Además de su labor como poeta y editora le distingue una gran determinación de lucha por un mundo mejor que incluye una conciencia feminista.

Para Margaret ser poeta implica una categoría de ser total, de ser humano completo que como intelectual está al tanto de su tiempo histórico; por esto su reflexión y crítica siempre ha estado al día de los acontecimientos sociales. En el libro Part of the Solution (1973, New Directions) intercaló su poesía con traducciones y reflexiones a manera de diario en tanto testimonios de su tiempo. Cuando Margaret llegó a residir en México, su vínculo más directo en Estados Unidos había sido con el llamado grupo de Nueva York, que enarbolaba la teoría de preceptiva poética llamada de la Imagen Profunda, que contaba con miembros como Jerome Rothenberg y Robert Kelly.

A Margaret la encontramos formando parte de la novísima vanguardia poética estadunidense de la que muchos estudiosos de la literatura no parecen estar enterados. Después de la generación beat y los otros grupos contemporáneos a ésta (con muchas coincidencias: Black Mountain College, Renacimiento de San Francisco, Grupo de Nueva York), las mujeres poetas estadunidenses (como las que forman esta antología) son quienes han re-autentizado, renovado, revivido el lenguajes poético en idioma inglés. A cada una de todas ellas las caracteriza una voz poética muy propia con la que elevan la cotidianidad de la mujer a una categoría de poesía nueva.

La poesía de Margaret muestra a la mujer que ha luchado para pertenecerse a sí misma, la mujer que con dignidad día a día sigue su reconstrucción como un ser que actúa en tanto sujeto, es decir, que se deslinda y aleja de la vieja condición de objeto que le fue impuesta por el abuso patriarcal. Es, definitivamente, una mujer nueva como a principios del siglo XX buscaba y proponía la muy inteligente intelectual y revolucionaria rusa Alejandra Kolontay.

 

 

 

 

Elise Cowen, doloroso escape de la realidad

 

Gran amiga de Allen Ginsberg fue Elise Cowen: tenían un clarísimo parecido físico que les llevó a declarar una hermandad gemela, y así se muestra en una fotografía de la colección de Leo Skir (publicada en el libro Women of the Bet Generation de Brenda Knight.

Elise nació en el seno de una familia patriarcal judía en la cual sufrió los embates de la represión como sistema cotidiano, que incluyó el haberla internado en hospitales psiquiátricos.

A la edad de 28 años, en 1962, Elise se arrojó al vacío desde una alta ventana en el edificio en que vivía. Hecho que, sin mencionar a la poeta, Allen Ginsberg relata en su extraordinario libro Aullido y otros poemas. Sin duda, Elise es una de “las mejores mentes” de la generación de Ginsberg que describe en su poemario.

José Vicente Anaya (Villa Coronado, Chihuahua, México, 1947). Poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Fundador del movimiento infrarrealista. Ha publicado más de 30 libros, entre ellos: Avándaro (1971), Los valles solitarios nemorosos (1976), Morgue (1981), Punto negro (1981), Largueza del cuento corto chino (7 ediciones), Híkuri(4 ediciones), Poetas en la noche del mundo (1977), Breve destello intenso. El haiku clásico del Japón (1992), Los poetas que cayeron del cielo. La generación beat comentada y en su propia voz (3 ediciones), Peregrino (2002 y 2007), entre otros. Ha traducido libros (publicados) de Henry Miller, Allen Ginsberg, Marge Piercy, Gregory Corso, Carl Sandburg y Jim Morrison. Ha traducido a más de 30 poetas de los Estados Unidos. Ha recibido varios premios por su obra poética. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores CONACULTA-FONCA. Formó parte de la Sociedad de Escritores de México y Japón (SEMEJA). En 1977, funda alforja. REVISTA DE POESÍA. Desde 1995 ha impartido seminarios-talleres de poesía en diferentes ciudades de México. Ha asistido a encuentros internacionales de poesía y dado conferencias en varios países como Italia, Estados Unidos, Colombia y Costa Rica. Actualmente colabora en la revista Proceso.

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