Poesía Visual de Alberto Blanco

 

A continuación de reproducen la Presentación y dos poemas visuales de Alberto Blanco, que forman parte del libro Visual poetry/Poesía visual (2011) publicado en The Athenaeum Music & Arts Library en San Diego California.

Presentación

 

Alberto Blanco

 

Visual poetry/Poesía visual es mi primera retrospectiva del trabajo que he hecho a lo largo de cuatro décadas en el fértil terreno de los libros de artista. Con una trayectoria de cuarenta años en la poesía, y más de treinta libros de poemas publicados hasta la fecha, apenas si es natural que la poesía ocupe un lugar central en mi trabajo visual. Todas las obras que se presentan en Athenaeum participan por igual del trabajo gráfico y conceptual propio de los libros de artista, y de la poesía. A veces de un modo más o menos implícito y otras veces de manera explícita. De muchas formas y en muchas formas.

En esta muestra se pueden ver toda clase de trabajos: desde los que van de la aproximación más tradicional y ortodoxa de los libros iluminados, pasando por la herencia surrealista que tan buenos frutos dio en el campo de la colaboración de la poesía y la imagen, el collage (particularmente el que reconoce en Max Ernst a su descubridor), el arte abstracto, el arte pop, el arte povera y el arte conceptual, hasta llegar a la escultura propiamente dicha, los textiles, el reciclaje y la gráfica digital.

Muchos de los libros aquí reunidos están íntimamente relacionados con mis libros de poesía o con algunos poemas específicos. No se trata, pues, de proyectos aislados ni de ocurrencias ornamentales. Y más allá de nexo de la poesía, hay en todos estos trabajos un común denominador: el papel. Los 28 trabajos (más uno bisiesto) que aquí se exhiben utilizan el papel —aunque no nada más el papel— lo mismo como punto de partida, que como soporte, o materia prima. A fin de cuentas un escritor no se aparta nunca demasiado de la hoja en blanco.

Sólo cabe señalar que todo el trabajo que ahora se presenta ha sido hecho sin prisa alguna, con un sereno gozo y en la más absoluta libertad. No me he preocupado en ningún momento por seguir los dictados de la moda ni de la crítica; he atendido, en cambio, siempre al llamado de eso que, a falta de un mejor nombre, convenimos en llama la necesidad interior.

Es mi anhelo que los espectadores puedan disfrutar de esta obra sin prisas, con un cierto gozo, y en la más absoluta libertad.

 

 

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