Ramón López Velarde sobre José Juan Tablada

Apollinaire en México. Zone. La jolie rousse editado por el poeta Víctor Manuel Mendiola en el Tucán de Virginia (2017), pp. 45.

José Juan Tablada[1]

 

 

Ramón López Velarde

 

Ciertamente la poesía es un ropaje; pero, ante todo, es una sustancia. Ora celestes éteres becquerianos, ora tabacos de pecado. La quiebra del Parnaso consistió en pretender suplantar a las esencias desiguales de la vida del hombre con una vestidura fementida. Para los actos trascendentales—sueño, baño o amor—, nos desnudamos. Conviene que el verso se muestre contingente, en parangón exacto de todas las curvas, de todas las fechas: olímpico y pifante a las diez, desgarbado a las once; siempre humano. Tal parece ser la pauta de la última estética libre de los absolutismos de la perfección exterior.

Dentro de semejante inspiración, Tablada experimenta nuevas rutas. Extravagancias, declaran algunos. Es posible. Por lo que a mi toca, me sostengo curioso, oliendo pólvora sin humo del portalira y haciendo votos porque el tema de la excentricidad no ciegue a los visitantes del laboratorio ni los encolerice. Nada más amargo que tratar a empellones los asuntos del espíritu.

En prosa y en verso ha tenido el estilo espadachín, sin el cual el literato moderno se expone a ser arrollado por las turbas. En verso y en prosa, su numen significa el agua de contra-cólera para los atacados de vulgaridad atmosférica.

Las substancias de su química pueden perder o salvar a los lectores, según la disposición de alma con que se acerquen. El practicante estulto o bajo perecerá en la belleza explosiva de un hipnotismo de lo cromático, al convencerse de Carolina Otero o de la Pestet, en Florencia.

En nuestra lírica, sus fracasos son, acaso, los verdaderos endiablados, y el cerebro que ha suprimido las calaveras en las etiquetas está, de seguro, amasado en rojo, merced a una plétora de claveles.

Loor a la musa de la falda guinda.

[1] Fragmento de “José Juan Tablada”, Ramón López Velarde, Obras, Ed. José Luis Martínez, FCE, México, 1971, p. 550.

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