Poemas de Ivana Melgoza

Ivana Melgoza

También recordaremos aquello que no hicimos

habernos quedado 10 minutos más en la ventana que no daba a la calle

o esperar el metro en la dirección equivocada

Entonces, lo que citemos al hablar en las cenas o al marcarle a un amigo de la infancia para ponerse al tanto será apenas la escarcha

Será, como recordar una anécdota ajena

o ver a una pareja discutir sin conocer sus nombres

dormirte a mitad de un viaje pero llegar y recordar que hacía frío

escuchar a tu vecino llorar en el segundo piso y no saber la razón pero sí la combinación precisa de eventos

volver a lavar la ropa limpia por descuido

perder fotografías

y todo lo que ahora recuerdo y no cito en una cena ni al marcarle a un amigo de la infancia para ponerme al tanto son contactos

que sé viví,

pero no sé cómo

*

Pensar en todo ahora es como poner las intermitentes en una carretera vacía
y encender las luces de toda la casa a las once de la mañana

No tiene sentido contar granitos de sal mientras se espera que termine
mayo

¿Para qué empeñarse en no podar el césped si el olor a pasto recién cortado de
las cosas que no hacemos seguirá invadiendo cada cuarto?
¿Para qué buscar un jardinero?

Necesito que la vegetación quede intacta
que nadie toque este jardín
aunque no tenga sentido
y la hierba siga creciendo

*

No puedo inventarte un fantasma exacto porque se desprende su piel

es imposible captar su aroma de canela

cómo solía cubrirse del sol

o su voz entrecortada en el teléfono

Todo paisaje tuyo se recoge como trozos de papel quemado al pensarlo

y modifica siempre la precaria cartografía

a la que me entrego

*

Pesa

Hay días que cargan a las horas

como lentejuelas mal cosidas.

Pesa la luz sobre los platos,

el color malentendido por encima de las cosas.

Pesa saber que de un día anidará otro,

que nos retorcemos en la paja del olvido,

de esos momentos sueltos que navegan sin rumbo,

de esos rumbos de descuidos sonoros,

de brazos que no se alcanzan a si mismos,

de lamentarse la piel prendida con agujas a nuestros cuerpos.

Pesa aguantar el reflejo de uno mismo en el otro,

herirse con el juego cortante de espejos en el piso

y dolerse

el peso de los días equivocados

en un tiempo que ya no es nuestro.

*

Hablar fracturaría el paisaje sonoro que he compuesto de ti,

sería mandar mensajes de humo entre la niebla,

intervenir señales de tránsito de calles que no frecuentas.

Hablar sería traicionar la complicidad de este silencio

que como mansa lava

nos arde

y petrifica.

Ivana Melgoza. Estudia Historia del arte en la Universidad del Claustro. Ha publicado con La Rabia de Axolotl, Ritmo, Blanco Móvil, entre otros. Publicó el poemario Gestos (Fondo Editorial de Morelos, 2017), ha sido becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el curso de creación literaria Xalapa 2017. Cree fervientemente que lo bailado nadie te lo quita y sus más grandes amores son Roland Barthes y las cumbias rebajadas.

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