Carl Sandburg

 

Este poema es tomado de Alforja. Revista de Poesía, XII, primavera 200o, pp. 33-36.

 

 

Carl Sandburg

Traducción: José Vicente Anaya

 

 

 

Lamento del tiempo

(fragmentos)

 

 

Nací cuando el mundo amanecía

y por eso conozco los amaneceres;

el amanecer del valle deseoso

o el amanecer del monte que desea.

Los amaneceres son como las personas;

como el maizal que anhela al maíz

y como el mar que suspira por los barcos.

En cualquier gran deseo de belleza

está tu amanecer, el mío, el de todos.

 

El constructor y el caritativo son como

una estrella perdida o el temblor de la Luna,

ellos saben el porqué de buscar los mares profundos,

han buscado y buscan a sabiendas

de que el amor es un círculo que nunca termina

y miran al amor como una rueda que no cesa de girar y girar.

 

El amor puede ser de dura carnalidad

que llora por su deseo; o un delgadito

horizonte de aire, mucho más delgado

que la nívea lana tejida en punto fino,

y más fino que la desvaneciente

neblina azul que soplada

se la lleva el viento de ayer.

 

Hay hambrientos

para un pan sin nombre,

y están lejos del polvo

de esta dura Tierra,

así como lejos de la hoguera

del sosegado Sol.

 

Soplen en esta instante, vientos, ustedes

que son tan vetustos en el arte de soplar.

El roble que crece a la orilla del río

y el pino posado entre las rocas

mecen sus brazos

con el suave silbido del viento

o con el fuerte rugir del vendaval.

 

 

El viento esculpe figuras en la arena, y forma

frescos bosquejos que nunca se acaban. El hielo

y el viento son más pacientes que la eficacia.

El hielo es capaz de inclinar montañas

porque es un gigante inmensurable.

El Sol rige las luces del valle, y transforma

Sombreros en zapatos, y viceversa, antes

de pasear nuestra larga mirada.

 

 

Los rosados pezones de la Tierra en primavera,

las largas pestañas negras en el rostro del verano,

las mieses sonrientes del otoño leonado,

el silencio de la tierra que se cubre de nieve;

lanzan sus improperios al frío o al calor

de las desnudas posesiones que se visten y se desvisten.

Todo esto lo sabe el mar.

Fuera de la mar todos los seres

se arrastran.

 

 

A las ruedas insertadas en ruedas,

a las hojas envueltas en hojas,

a los vientos que vuelan,

a las hojas serpentinas,

a los engranes de las semillas,

a los disparos espirales de las gotas de luvia-

¿qué les puede decir la Tierra giratoria?

¿cómo, un melón, podría dar gracias;

o la calabaza mandar sus bendiciones?

 

 

En los arrojos ansiosos del mar dispuso

Dios la precisión y los acordes musicales

que se oyen en las profundidades de

los peces lejanos color violeta

que se mueven entre el destino verdemar

y la promesa azul celeste.

El mar comparte sus riquezas-

¿cómo y con quién?

 

A estas playas emigran las aves

y a ellas vuelven siempre

siguiendo  las frescas curvas del vuelo.

A esta agua emigran los peces

y a ellas vuelven siempre

sondeando las viejas aguas.

Nacen para el cielo y el  mar

y siempre vuelven para renacer.

 

El mar comparte sus riquezas

por amor a las alas y a las aletas

que siempre regresan al cielo azul,

que siempre renacen en el nuevo verde mar.

 

¿De dónde vine?

¿Qué hago ahora y a dónde iré?

¿Hay alguna forma de regresa?

¿Y a dónde podría desear mi regreso?

¿Me lo han dicho mis sueños o mis anhelos,

al ver lo que gui, al ver lo que soy? Por

esto es que el hombre se habla a sí mismo

sobre lo amargo, lo dulce, lo amargodulce,

y ha escuchado cómo lo comparan…

José Vicente Anaya (Villa Coronado, Chihuahua, México, 1947). Poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Fundador del movimiento infrarrealista. Ha publicado más de 30 libros, entre ellos: Avándaro (1971), Los valles solitarios nemorosos (1976), Morgue (1981), Punto negro (1981), Largueza del cuento corto chino (7 ediciones), Híkuri(4 ediciones), Poetas en la noche del mundo (1977), Breve destello intenso. El haiku clásico del Japón (1992), Los poetas que cayeron del cielo. La generación beat comentada y en su propia voz (3 ediciones), Peregrino (2002 y 2007), entre otros. Ha traducido libros (publicados) de Henry Miller, Allen Ginsberg, Marge Piercy, Gregory Corso, Carl Sandburg y Jim Morrison. Ha traducido a más de 30 poetas de los Estados Unidos. Ha recibido varios premios por su obra poética. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores CONACULTA-FONCA. Formó parte de la Sociedad de Escritores de México y Japón (SEMEJA). En 1977, funda alforja. REVISTA DE POESÍA. Desde 1995 ha impartido seminarios-talleres de poesía en diferentes ciudades de México. Ha asistido a encuentros internacionales de poesía y dado conferencias en varios países como Italia, Estados Unidos, Colombia y Costa Rica. Actualmente colabora en la revista Proceso.

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